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miércoles, 12 de abril de 2023

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2 VERSICULO 22


 

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2 VERSICULO 22

RV1960

NVI1999

BTX4

Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.

Así, pues, cuando se levantó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de lo que había dicho, y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús.

Cuando, pues, fue resucitado de entre los muertos, les fue recordado a sus discípulos que decía esto. Y creyeron a la Escritura y a la palabra que dijo JESÚS.

TR+

INA27+

VUL

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οτε G3753:ADV Cuando ουν G3767:CONJ por lo tanto ηγερθη G1453:V-API-3S fue levantado εκ G1537:PREP fuera de νεκρων G3498:A-GPM muertos εμνησθησαν G3415:V-API-3P fueron recordados οι G3588:T-NPM los μαθηται G3101:N-NPM aprendedores αυτου G846:P-GSM de él οτι G3754:CONJ que τουτο G3778:D-ASN a esto ελεγεν G3004:V-IAI-3S estaba diciendo και G2532:CONJ y επιστευσαν G4100:V-AAI-3P confiaron τη G3588:T-DSF a el γραφη G1124:N-DSF escrito και G2532:CONJ y τω G3588:T-DSM a la λογω G3056:N-DSM palabra ον G3739:R-ASM cual ειπεν G3004:V-2AAI-3S dijo ο G3588:T-NSM el ιησους G2424:N-NSM Jesús

cum ergo resurrexisset a mortuis recordati sunt discipuli eius quia hoc dicebat et crediderunt scripturae et sermoni quem dixit Iesus

KJV

When therefore he was risen from the dead, his disciples remembered that he had said this unto them; and they believed the scripture, and the word which Jesus had said.

TCB

Sus discípulos se acordaron. Jua_2:17; Jua_12:16; Jua_14:26; Jua_16:4; Luc_24:7, Luc_24:8, Luc_24:44; Hch_11:16.

 

Y creyeron la Escritura. Jua_2:11; Jua_20:8, Jua_20:9.

 

COMENTARIOS:

A.T ROBERTSON

“Caso dativo graphëi. Probablemente se hace alusión aquí al Salmo 16:10 (Hch. 2:31; 13:35). Y a la palabra que Jesús había dicho (kai töi logöi hon eipon). Caso dativo logöi también, pero el hon (relativo) no está atraído al dativo. Así, es evidente que Juan interpreta a Jesús como habiendo hecho una referencia parabólica a su muerte y resurrección mediante su lenguaje en 2:19. Los hay que despachan este asunto bruscamente diciendo que Juan estaba equivocado. Yo prefiero decir que estos académicos están equivocados. Incluso Bernard considera «difícilmente posible» que Juan esté interpretando correctamente a Jesús en 1:21. «Si hubiera querido decir tal cosa, habría hablado con menos ambigüedad.» Pero, ¿cómo sabemos que Jesús quería ser entendido claramente en aquel tiempo? Desde luego, nadie comprendió a Jesús cuando pronunció estas palabras. El lenguaje de Jesús es recordado y pervertido en su juicio como «destruiré» (Mr. 14:58), «Puedo destruir» (Mt. 26:61), cosas ambas que Él no había dicho.”

DAVID GUZIK

“Fue solo después de su muerte y resurrección que sus discípulos entendieron y creyeron tanto las Escrituras como las promesas específicas de Jesús. La escritura que creyeron fue principalmente el Salmo 16:10, la promesa de que el Santo de Dios no permanecería en la tumba.”

COMENTARIO BIBLICO MUNDO HISPANO

“Los discípulos que estaban presentes no entendieron en ese momento el significado profundo de lo que Jesús había dicho. Después de la resurrección se acordaron de las palabras de Jesús y entendieron lo que él quiso decir en ese entonces. ¿Cómo podría haber dicho, o sabido, esto cualquiera que no hubiese sido discípulo? Y creyeron la Escritura. Siendo singular, probablemente Escritura se refiere a un pasaje particular y no al AT como un todo.

No se sabe a ciencia cierta a qué pasaje se refería, pero la RVA señala, con una nota, el Salmo 16:10 (ver Hech. 2:31; 13:35) como una posibilidad; otra sería Isaías 53:12. Creyeron no significa que por primera vez hayan creído en ese pasaje bíblico, sino que la resurrección confirmó la verdad expresada. Con la resurrección, vino la luz reveladora del Espíritu (14:26), aclarando el significado profundo de las palabras de Jesús y afirmando su fe en ellas. No debemos dejar de notar que se ubican las palabras de Jesús al lado de Escritura, infiriendo igualdad de valor.”

JOHN MACARTHUR

“No fue hasta cuando resucitó de entre los muertos que sus discípulos se acordaron que había dicho esto. Su muerte como el Cordero de sacrificio supremo dejaría obsoleto el templo de Jerusalén (cp. 4:21; Mt. 27:51); y su resurrección como Señor triunfante serviría de fundamento para un nuevo templo espiritual en su lugar: la Iglesia (1 Co. 3:16-17; 2 Co. 6:16; Ef. 2:19-22).

Juan generalmente usa el singular Escritura a lo largo de su Evangelio para referirse a un pasaje específico (cp. 7:38, 42; 10:35; 13:18; 19:24, 28, 36-37); si ese es el caso aquí, probablemente se esté refiriendo al Salmo 16:8-11 (cp. Hch. 2:25-28; 13:35). Sin embargo, podría estar haciendo una referencia general a las profecías del Antiguo Testamento (cp. 20:9) con respecto a la muerte y resurrección de Cristo (cp. Lc. 24:27, 44-47). En cualquier caso, los discípulos entendieron todo claramente solo después de la resurrección. Solamente ahí, esta profecía tuvo sentido para ellos y reconocieron el poder de la resurrección de Jesús como un claro indicador de su deidad.”

GEORGE HUTCHESON

“De esto debemos aprender, en primer lugar, que incluso los verdaderos discípulos pueden ser tan niños en el conocimiento que durante mucho tiempo no entenderán mucho de lo que Cristo dijo; porque pasó mucho tiempo antes de que los discípulos entendieran el significado de este pasaje. En segundo lugar, debemos aprender que es una señal de los verdaderos discípulos que, por ignorantes que sean, no se quejarán de lo que no entienden, como hacen los enemigos, sino que reverenciarán en silencio todo lo que Cristo dijo; porque cuando los judíos se pelearon, encontramos que los discípulos permanecieron en silencio. En tercer lugar, debemos aprender que los discípulos pueden escuchar algo en un momento y solo en otro momento pueden comprender y beneficiarse de lo que escucharon. Y, de hecho, puede que pase mucho tiempo después.”

ALBERT BARNES

“Muchas profecías son oscuras cuando se pronuncian y son perfectamente claras cuando ocurre el evento. De esto aprendemos, también, la importancia de atesorar las verdades de la Biblia ahora, aunque no las entendamos perfectamente. De ahora en adelante, pueden sernos claros. Por tanto, es importante que los niños aprendan las verdades de las Sagradas Escrituras. Atesorados en su memoria, es posible que no los entiendan ahora, pero en el futuro pueden ser claros para ellos.

Todo aquel que se dedique a la enseñanza de una escuela dominical, por lo tanto, puede estar impartiendo instrucción que se pueda comprender y pueda impartir consuelo mucho después de que el maestro haya ido a la eternidad.”

GRANT OSBORNE

“Esta es la segunda vez que los discípulos “creyeron” (después de 2:11), viviendo por la promesa en 1:12–13. La acción de creer en el evangelio de Juan está estrechamente relacionada con la verdad acerca de la resurrección, mientras el acto de “levantarlo de los muertos” asegura todo en la nueva vida que Dios ha producido a través de la muerte y la resurrección como evento único en la historia de la salvación. Existe un contraste total con los líderes, quienes se vuelven cada vez más en contra de Jesús.

Su fe hace eco una vez más de la centralidad de la decisión de fe en Juan. Los discípulos creen dos cosas: las Escrituras, con énfasis en el testimonio de las Escrituras con respecto a Cristo (5:39, 46), y “las palabras que Jesús había hablado”, también forman parte del tema del testimonio en Juan (5:31–36; 8:14–18). El contraste con los líderes es aún más evidente aquí, porque los seguidores de Jesús buscaban la verdad. Ellos se confunden a menudo, y esto es parte del tema en Juan de su confusión, pero estaban completamente abiertos a los eventos de la pasión para corregirlos y en dado momento creer. El balance en el evangelio de Juan representa reunir las enseñanzas de Jesús, perplejo ante ellas, pero tomando sentido a la luz de los eventos posteriores. Esta remembranza da comienzo a la fe (2:22; 15:20; 16:4).”

J.C RYLE

“[Cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron]. Esta frase es una interesante prueba de dos cosas. Por un lado, muestra la mucha luz que trajo a las mentes de los discípulos por medio de la resurrección de nuestro Señor y cuántas palabras duras suyas fueron inmediatamente reveladas y hechas claras. Por otro lado, muestra el mucho tiempo que la verdad puede quedar adormecida en las mentes de los hombres sin ser comprendidas o hacerles un servicio.

Es uno de los oficios especiales del Espíritu Santo el hacer que recuerden las cosas (cf. Juan 14:26). No debemos suponer que la enseñanza religiosa no hace bien porque no sea comprendida inmediatamente. Puede que haga bien mucho después de que el maestro haya muerto.

[Creyeron la Escritura]. ¿A qué Escritura se refiere? Está claro que no puede ser a las palabras de nuestro Señor. Lo que dijo nuestro Señor se añade especialmente como algo junto a la Escritura que los discípulos “creyeron”. Tampoco parece que se refiera a algún texto concreto del Antiguo Testamento acerca de la Resurrección. Me inclino a la opinión de que se refiere generalmente a todo el testimonio de la Escritura acerca de las declaraciones de nuestro Señor de que debía ser aceptado como el Mesías. Cuando Jesús resucitó de la muerte, los discípulos quedaron plenamente convencidos de que la Escritura acerca del Mesías se cumplía en su Maestro.

La expresión “creyeron” no puede significar que los discípulos creyeron por primera vez. Como en otros lugares, significa que creyeron plenamente y sin más dudas ni vacilación. Lo mismo se puede decir de Juan 14:1.”

GARY BAUMLER

“La incredulidad no reconoce una señal verdadera cuando es evidente; en vez de eso se convierte en una señal de juicio. Así que estos judíos posteriormente trataron de usar las palabras de Jesús contra él mismo en su juicio (Mateo 26:61). Aun cuando Jesús resucitó de entre los muertos para cumplir con esta señal, estos judíos endurecieron su corazón incrédulo frente a la verdad. Por otro lado, los discípulos “recordaron que había dicho esto, y creyeron en la Escritura y a la palabra que Jesús había dicho”.

Es importante notar la manera en que crece la fe de un discípulo. Aquí no hay ningún indicio de que los discípulos entendieran más que los judíos incrédulos lo que Jesús estaba diciendo. Sin embargo, recordaron las palabras de Jesús y miraron las Escrituras para entender y confirmar esto. Encontraron lo que buscaban en las Escrituras y todo encajaba perfectamente. Tal vez era el Salmo 16:10: “No dejarás que mi vida termine en el sepulcro; no permitirás que sufra corrupción tu siervo fiel” (NVI). Entonces cuando vieron que Jesús había resucitado, creyeron.

De manera similar, nosotros hoy en día no siempre entendemos de inmediato la Palabra de Dios. Pero siguiendo el ejemplo de los discípulos, recordamos sus palabras y buscamos en las otras partes de las Escrituras para entenderlas y confirmarlas. Es así como el Señor nos revela sus señales, y creemos, y vivimos.”

JON PAULIEN

“Juan en este versículo quiere decir que hubo dos niveles o etapas en el desarrollo de la fe de los discípulos en Jesús. El primer nivel se vio durante su vida, cuando creyeron como resultado de las señales que él hizo. Pero el nivel más profundo de su creencia ocurrió sólo después de su muerte y resurrección, la última y más grande de sus señales, después que el Espíritu Santo fue derramado sobre ellos (7:39). Entonces ellos llegarían a creer sobre la base de las palabras de Jesús y sobre la base de las Escrituras que predecían su ministerio. Este inter-juego entre una fe menor que se basa sólo en señales y una fe mayor que se basa sobre la palabra es el tema explícito de la breve sección que sigue a 2:22 (vers. 23-25).”

LEON MORRIS

“Los discípulos no creían tan solo en “la Escritura”, sino que también creían en “las palabras que Jesús había pronunciado. Es interesante ver que tenían en igual estima las palabras de Jesús y la Escritura, lo cual tiene implicaciones cristológicas. Véase también que se nos dice que los discípulos no creyeron estas palabras hasta que vieron que se habían cumplido. Jesús solía usar las parábolas y con toda seguridad, ellos debieron de pensar que estas palabras se trataban de otra parábola.

Probablemente pensaron: «No debe de estar hablando de la resurrección de los muertos en sentido literal. Entonces, ¿qué es lo que quiere decir?». Pero cuando tuvo lugar la resurrección, entendieron lo que aquellas palabras querían decir, y entonces, las creyeron. ¿No es esto el cumplimiento de las palabras que Jesús pronunciaría más adelante: «el Espíritu Santo (...) os recordará todo lo que os he dicho» (14:26)?”

SAMUEL P. MILLOS

“Cuando Juan escribe esto han pasado años desde aquel acontecimiento, sin embargo recuerda las palabras de Jesús. Sólo puede entenderse esto como manifestación de la obra que el Espíritu Santo está haciendo en ellos y, en general, en todos los creyentes, conduciendo la mente al recuerdo de las palabras de Jesús. Esa es la misión del Espíritu: "... os recordará todo lo que os he dicho" (14:26). Además la operación del Espíritu es glorificar al Hijo, quiere decir que el recuerdo de las palabras de Jesús tiene que ver con el registro bíblico en que están registradas. El apóstol Pablo escribiendo a los corintios, les dirá que Jesús "resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras" (1 Co. 15:4).

El Espíritu hace recordar, que es algo totalmente diferente a revelar o manifestar. La misión de la Tercera Persona es conducir a toda verdad, tomar lo de Cristo y hacerlo saber, conducir a recordar lo que Él enseñó. La pretendida revelación de asuntos que no están en la Palabra, manifestándolo mediante la socorrida forma el Espíritu me dijo, o el Espíritu me reveló, son meras pretensiones humanas que han tenido lugar sólo en el deseo de quienes pretenden con ello mantenerse en un nivel superior que les permita controlar al pueblo de Dios.

Satanás introduce en la Iglesia algunos de sus maestros que predican doctrinas de demonios y que impactan en corazones y mentes de quienes quieren saber una novedad cada día. El Espíritu no puede dar ninguna nueva revelación sobre Cristo que no esté en la Palabra, puesto que nadie puede añadir a lo escrito y ningún discurso humano puede tener la autoridad de la Palabra. La interpretación subjetiva de la Palabra es un error de hermenéutica que distorsiona la verdad.”

ALCUINO

“Antes de la resurrección no entendían las Escrituras, porque aún no habían recibido al Espíritu Santo que aún no les había sido enviado porque Jesús no había sido glorificado todavía. Más en el mismo día de la resurrección, cuando el Señor se apareció a sus discípulos, les aclaró sus inteligencias para que comprendiesen lo que acerca de El estaba escrito en la Ley y en los profetas. Y entonces creyeron en las Escrituras, esto es, en los profetas que habían predicho la resurrección de Jesucristo en el tercer día, y en las palabras del Salvador, cuando dijo: "Destruid este templo.”

WILLIAM BARCLAY

“Por último Juan dice que "creyeron la Escritura.” ¿Qué Escritura? Juan se refiere a aquella Escritura que se cernía sobre la Iglesia Primitiva: «No permitirás que Tu Santo experimente la corrupción» (Salm.16:10). Pedro la citó el día de Pentecostés (Hch. 2:31); Pablo la citó en Antioquía (Hch. 13:35). Expresaba la confianza de la iglesia en el poder de Dios y en la Resurrección de Jesucristo.

Tenemos aquí la verdad imponente de que nuestro contacto con Dios, nuestro acceso a Su presencia, no depende de nada que podamos hacer con nuestras manos o diseñar con nuestras mentes. En las calles, en el hogar, en el trabajo, en las montañas, en las carreteras, en la iglesia, tenemos nuestro templo íntimo: la presencia del Cristo Resucitado que está siempre con nosotros por todo el mundo.”

ESTEBAN VOTH

“Algunas versiones traducen este versículo con verbo en pasivo, acercándose más literalmente a lo expresado en el original griego: «Cuando fue levantado, pues, de entre los muertos» (BJ), considerando a Dios como el agente de la acción. La mayoría de las versiones traducen: «Cuando Jesús resucitó de entre los muertos» (RV60, RV95, BA). En algunos idiomas una posición intermedia puede resultar apropiada: “Cuando Jesús regresó de la muerte”. Sin embargo, algunas traducciones prefieren tomar la forma pasiva colocando a Dios como el agente de la acción, en el siguiente sentido: “Cuando Dios permitió que Jesús resucitara de entre los muertos”.

En este capitulo aparece dos veces el verbo “recordar”, aunque también aparecerá en otras escenas del evangelio. Esta capacidad de recordar tiene una dimensión muy significativa en Juan, donde no se trata del simple traer a la memoria algún dicho o hecho más o menos reciente. Este recordar es obra del Espíritu, quien ayuda a mantener viva la tradición de Jesús y de la Iglesia, es un recuerdo que ayuda a entender y profundizar el significado de los actos y palabras de Jesús, permitiendo especialmente una comprensión profunda del sentido de la cruz y la resurrección, eventos hacia los que apuntan las “señales” de este evangelio.”

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2 VERSICULO 21


 

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2 VERSICULO 21

RV1960

NVI1999

BTX4

Más él hablaba del templo de su cuerpo.

Pero el templo al que se refería era su propio cuerpo.

Pero Él hablaba del santuario de su cuerpo.

TR+

INA27+

VUL

εκεινοςG1565 D-NSM δεG1161 CONJ ελεγενG3004 V-IAI-3S περιG4012 PREP τουG3588 T-GSM ναουG3485 N-GSM τουG3588 T-GSN σωματοςG4983 N-GSN αυτουG846 P-GSM 

εκεινος G1565:D-NSM Aquél δε G1161:CONJ pero ελεγεν G3004:V-IAI-3S estaba diciendo περι G4012:PREP acerca de του G3588:T-GSM la ναου G3485:N-GSM habitación divina του G3588:T-GSN de el σωματος G4983:N-GSN cuerpo αυτου G846:P-GSM de él

ille autem dicebat de templo corporis sui

KJV

But he spake of the temple of his body.

TCB

Hablaba del templo. 1Co_3:16; 1Co_6:19; 2Co_6:16; Efe_2:20-22; 1Pe_2:4, 1Pe_2:5.

 

De su cuerpo. Jua_1:14; Col_1:19; Col_2:9; Heb_8:2.

 

COMENTARIOS:

JOHN FLAVEL

“Acerquémonos a Dios con deleite, "a través del velo de la sangre de Cristo", Heb. 10:19. Dios ha hecho de esta carne de Cristo un velo entre el resplandor de su gloria y nosotros: sirve para rebajar la gloria insoportable, y también para admitirla, como lo hizo el velo en el templo. A través de este cuerpo de carne, que Cristo asumió, son todos decursus et recursus gratiarum, "salidas de la gracia de Dios para nosotros; y por medio de él, también, deben ser todos nuestros retornos a Dios". Cristo se convierte en el gran medio de nuestra comunión con Dios.

Jesús sufrió todas las tentaciones y problemas, de cualquier tipo, para que sea tiernamente sensible a nuestro caso y esté más dispuesto y preparado a aliviarlo. Oh, recuerda, éste fue uno de los alicientes que lo persuadieron y lo invitaron a tomar tu naturaleza, para que pudiera ser provisto abundantemente de tierna compasión por ti, por el sentido que tuvo tus debilidades en su propio cuerpo. Heb. 2:17. "Por tanto, convino en ser semejante a sus hermanos en todo, para ser sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que pertenece a Dios, para reconciliar los pecados del pueblo".

Ustedes saben con este argumento que el Señor presionó a los israelitas para que fueran amables con los extraños; porque, (dice él) "conoces el corazón de un extraño", Éxodo. 22: 9. Cristo, al estar en nuestra naturaleza, sabe experimentalmente cuáles son nuestros deseos, temores, tentaciones y angustias, y por eso puede tener compasión. Oh, dejen que sus corazones trabajen en esta admirable condescendencia de Cristo, hasta que se llenen de ella, y sus labios digan: ¡Gracias a Dios por Jesucristo!”

A.T ROBERTSON

“Ésta es la perspectiva de Juan al mirarlo retrospectivamente, no lo que él había comprendido cuando Jesús pronunció estas palabras.”

GARY BURGE

“El verdadero sentido de las palabras de Jesús aludía a su cuerpo, que tendría la misma función que el templo, y llegaría incluso a sustituirlo. En nuestros días, los eruditos modernos han analizado la confusión sobre la advertencia de Jesús de destruir el templo y reconstruirlo en tres días suscitada durante su juicio (Mr 14:58) y encuentran una genuina amenaza por parte de Jesús contra las autoridades del templo. Esto, afirman ellos, fue lo que galvanizó el posterior ataque contra él.

Pero las enseñanzas de Jesús en el Cuarto Evangelio hacen un uso constante de afirmaciones crípticas con doble significado (similar en algunos sentidos a sus parábolas en los sinópticos). Y a menudo se dan explicaciones que aclaran este tipo de malentendidos (7:5; 11:13; 12:6). En este caso, Jesús está pronosticando su muerte y resurrección, que van a dar lugar a un Nuevo Pacto con Dios y convertirán en obsoletos los servicios del templo de Jerusalén. En su conversación con la mujer samaritana, Jesús afirma sin rodeos que se acerca el momento en que la verdadera adoración no se llevará a cabo en Jerusalén (en el templo) o en Samaria, sino que tendrá lugar «en espíritu y en verdad» (4:24). Esto es una revolución. La tarea mesiánica que Jesús lleva a cabo ahora en el mundo cambiará por completo el modo en que se entienden la adoración y el sacrificio.”

COMENTARIO BIBLICO MUNDO HISPANO

“Esta respuesta es a la vez una profecía de la “destrucción de su cuerpo” en la cruz y la resurrección después de tres días. Los judíos no captaron este sentido de la respuesta y luego la usaron para condenarlo en los juicios ante las autoridades judaicas y romanas (Mat. 26:60, 61; Mar. 14:57–59). Los que se burlaban de Jesús cuando estaba colgado en la cruz repetían esta acusación (Mat. 27:40; Mar. 15:29); también la usaron en contra de Esteban antes de apedrearlo (Hech. 6:14). Nótese que en las acusaciones cambiaron el término levantaré a “edificaré”, tergiversando su respuesta.

Es irónico que fueran los mismos judíos que instigaron la realización de la señal que mataran a Jesús. Morris agrega que es irónico también que, al matar a Jesús, estaban proveyendo un sacrificio que realmente podría expiar el pecado y así eliminar el templo como lugar de sacrificio. Algunos encuentran una contradicción en el verbo levantaré, pues el NT enseña que es el Padre quien levantaría al Hijo de la muerte. Pero el NT también enseña que la acción de las personas de la Trinidad es inseparable (ver 5:19–22).”

BRIAN BAILEY

“Muchas de las cosas que dijo Jesús no fueron comprendidas cuando Él las habló, sino más tarde Sus discípulos las recordaron y entonces su significado se hizo claro. Esto también es verdad en nuestra propia vida. A menudo el Señor nos habla y nosotros no comprendemos plenamente lo que Él nos está diciendo, hasta más adelante en el tiempo.”

JOHN GILL

“Pero él habló del templo de su cuerpo. Que era el antitipo del templo material; y bien podría llamarse así, ya que los cuerpos de los santos se llaman templos, (1Corintios 3:16,17 6:19) (2 Corintios 6:16) ; y la naturaleza humana de Cristo se llama tabernáculo, (Hebreos 8: 2); y él mismo, en la profecía, se dice que es un santuario o templo, (Isaías 8:14), y que debido a que la plenitud de la Deidad mora en él corporalmente, el tren de las perfecciones divinas llenaron el templo de su naturaleza humana, (Colosenses 2: 9, Isaías 6: 1). Y porque aquí, como en el templo, Dios concede su presencia y se comunica con sus santos, acepta sus oraciones y alabanzas, y todos sus sacrificios espirituales a través de él; y quién es el oráculo, el verdadero Urim y Tumim, por quien entrega toda su mente y voluntad a su pueblo.”

J.C RYLE

“[Mas él hablaba del templo de su cuerpo]. Este versículo es un ejemplo del hábito de S. Juan de introducir comentarios explicativos en su Evangelio, al ir avanzando, para que las cosas quedaran claras a los lectores gentiles.

Notemos que, igual que nuestro Señor llama a su cuerpo “templo”, también los cuerpos de su pueblo creyente son llamados “templo del Espíritu Santo” (1 Corintios 6:19). Si era incorrecto deshonrar y profanar el Templo hecho de piedra y madera, ¡cuánto más lo sería deshonrar por el pecado el templo de nuestros cuerpos! S. Pablo y S. Pedro llaman ambos a nuestros cuerpos nuestro “tabernáculo” (cf. 2 Corintios 5:1; 2 Pedro 1:13).”

XAVIER LEON DUFOUR

“Ciertamente, la palabra de Jesús corresponde de alguna manera a la que anunciaba el signo de Jonás, señalando ambas el acontecimiento pascual. Pero en nuestro texto hay algo más, es decir, la significación propia del templo. No es una casualidad que el evangelista haya recogido, para restituir su tenor y manifestar su alcance, lo que nos ha conservado la tradición sinóptica bajo la forma de una acusación contra Jesús. Finalmente, el diálogo joánico prosigue a la medida de la inteligencia de los oyentes. Estos, después de su réplica, han entendido que Jesús se refería al templo; Jesús no pudo significar únicamente su propio cuerpo, so pena de haber hablado de una forma ininteligible, lo cual repugna en el cuarto evangelio.

Por eso es preferible aceptar otra lectura. Jesús, en el v. 19, habla simultáneamente del templo y de su cuerpo. Muchas veces, en el cuarto evangelio, Jesús recoge algunos de los símbolos principales de la Escritura para expresar lo que él es para los creyentes: discierne las correspondencias secretas entre las realidades de la primera alianza y las realidades de la nueva. En este caso, el símbolo bíblico del Jesús ha dejado entender al pasar de «templo» a «santuario»: su persona pone en presencia de lo que el templo mismo simboliza, a saber, el santuario, la habitación de Dios abierta a los hombres. Según el registro «templo», Jesús anuncia la destrucción del edificio y declara su poder y su intención de restaurarlo «en poco tiempo».

Esta última precisión caracteriza, como hemos dicho, a una de las principales profecías relativas al templo escatológico (Ag 2,6s); de esta manera el texto marca implícitamente que el templo restaurado será aquel en donde se manifestará finalmente la gloria de Dios. Jesús se declara el arquitecto de ese futuro templo.

De este modo Jesús daba a entender a los judíos que iba a reconstruir definitivamente ese templo destruido por ellos. Jesús no les pedía que pensasen en su propio cuerpo, sino que esperaba de ellos que admitieran su poder de erigir el templo futuro tal como lo dejaban entrever los anuncios proféticos. Eso es lo que los interlocutores entienden y por qué necesitan reducir esa pretensión majestuosa a la pretensión, ridicula, de reconstruir en poco tiempo el edificio de piedra.

¿Admitieron los discípulos la eventualidad de ese nuevo templo reconstruido por Jesús? No es imposible, ya que habían reconocido en su Maestro un celo mesiánico; pero el evangelista no dice nada sobre esto. A diferencia de los judíos, los discípulos se callan; siguen estando abiertos ante un futuro que se les escapa. Según el registro «cuerpo», Jesús anuncia su muerte y su resurrección, afirmándose a sí mismo al mismo tiempo como su autor".

Jesús camina libremente a la pasión, ya que conoce su resultado: su resurrección y la restauración del templo. No anuncia solamente su propia suerte: para indicar la restauración del templo, Juan utiliza el verbo egeíró (en donde los sinópticos utilizan oikodoméo) que conviene tanto a la resurrección de los cuerpos como a la construcción de un edificio. De esta manera la palabra abarca los dos misterios, correspondiendo a los dos tiempos de inteligencia.”

LEON MORRIS

“…Vemos que mientras la referencia principal debe ser la resurrección de Jesús, podríamos entender que Juan nos presenta, de nuevo, un doble significado. Puede que también se nos esté hablando de la abolición última del Templo y del sistema de los sacrificios. Las palabras sobre la reconstrucción se referirían, pues, a una sustitución por el Templo espiritual y el nuevo pacto que se ha hecho efectivo gracias a la muerte y la resurrección de Cristo. El hecho de que todos estos eventos estén interrelacionados de forma inseparable hace que esta interpretación sea más que probable. Esta interpretación de un doble significado uniría la declaración de Jesús, por un lado, con los pasajes de Mateo que se han mencionado anteriormente y, por otro, con la expresión de Marcos 14:58: “no hecho por manos” (cf. Hechos 7:48; 17:24).”

SAMUEL P. MILLOS

“La interpretación que se da a las palabras de Jesús, tiene todo el sentido si se entiende que Juan mismo lo presenta como el santuario de Dios entre los hombres (1: 14). En Él se cumple el simbolismo del templo ya que Jesús es la habitación de la Deidad abierta a los hombres. El Señor estaba diciendo que el templo que los judíos iban a destruir, en el sentido de matarle, Él lo levantaría en tres días, o después de tres días. En todo esto se aprecia que Jesús hablaba de su muerte y resurrección afirmándose como quien permite que se produzca y como quien actúa para resucitar su cuerpo muerto.

Estas dos verdades serán dichas más adelante por Cristo (10:17-18). El Señor está en el control de todo lo que tiene que ver con Su vida y ministerio, y le es posible en base a su Deidad, como así se presenta por Juan en el prólogo del Evangelio. Ningún acontecimiento de Su ministerio estuvo fuera de ese control y nada ocurrió sino lo que había sido ordenado anticipadamente por Dios en el cumplimiento de Su misión redentora. Además de esto, los cristianos tenían que aprender otra lección: Constituida la iglesia, se reunían juntos en el templo para ser instruidos por los apóstoles, para oración y para comunión fraterna (Hch. 2:46). Aquel templo iba a ser destruido pocos años después, pero el templo de Dios que es Jesucristo estaría al lado de ellos en cualquier lugar donde se encontrasen.”

ALFRED  WIKENHAUSER

“La espera escatológica del judaismo imagina un Mesías que, en lugar del antiguo templo, profanado por el pecado, construirá un santuario nuevo, de magnificencia y esplendor inauditos, destinado a durar para siempre. Jesús, desde luego, no habló de un templo de esta índole, que implicaba necesariamente la renovación del antiguo ceremonial y de los antiguos sacrificios. Así se explica también por qué en la nueva Jerusalén falta, si nos atenemos al Apocalipsis de Juan, el templo (21,22). Estas razones sugieren que el «templo no hecho por manos humanas» debe significar alguna otra cosa.

No se puede dudar de que Jesús, al pronunciar estas palabras relativas al templo, se designa a sí mismo como aquel que lleva a término los últimos destinos, que erige la maravillosa construcción de la comunidad de Dios prometida para los últimos tiempos, es decir, la Iglesia.”

MATTHEW HENRY

“Aquí, el evangelista mismo explica lo que Jesús había querido realmente decir, para que sus lectores no se llamen a engaño, como les había ocurrido a los judíos. Hay quienes opinan que, cuando dijo Jesús: «Destruid este templo», apuntó con el dedo hacia su propio cuerpo; pero el texto no da lugar a esta interpretación. Lo cierto es que, aparte de lo ya apuntado, había muchas semejanzas entre el templo material y el cuerpo de Jesús: Como el templo, también el cuerpo de Jesús había sido formado bajo la dirección de Dios; como el templo, también era una casa santa; como el templo, era la habitación de la gloria de Dios, allí habitaba el Verbo eterno pues Él es Dios con nosotros, Immanuel.

Los adoradores judíos miraban hacia el templo cuando se hallaban lejos de él, del mismo modo, hemos de poner nosotros la vista en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe (Heb_12:2), con la mira en las cosas de arriba (Col_3:1-3), pues allí se halla Jesús, nuestro tesoro.”

MARTIN LUTERO

“Quien desee acercarse a Dios hoy día, tratar con Él y llamarle, debe saber que Dios ya no se halla restringido a una localidad en concreto, como lo estaba en el Antiguo Testamento, en Jerusalén. Sin embargo, en cualquier lugar del mundo donde haya gente que diga con un corazón sincero: «Señor Jesucristo, tú que eres verdadero Dios y verdadero hombre, que murió por nosotros y que ahora se sienta a la diestra de Dios Padre, en tu nombre oro a Dios, el Padre celestial, para que me sea favorable» o «Nuestro Padre de los cielos, te imploro en nombre de tu Hijo», con seguridad este tipo de gente hallarán a Dios, no creerán necesario trasladarse a Jerusalén, Roma o a Santiago. En la persona de Cristo, el Señor, tenemos a Dios en casa. Por tanto, quien desee la salvación de su alma, quien quiera contar con un Dios amoroso y alcanzar su deseo por Él, debe dirigir su mirada y su corazón a los cielos y contemplar a Cristo sentado a la diestra del Padre. Y quien quiera servir, hallar y reunirse con Dios, debe acudir a Cristo, el verdadero templo espiritual, caer de rodillas ante Él, adorarle y creer en El.”

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2 VERSICULO 20


 

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2 VERSICULO 20

RV1960

NVI1999

BTX4

Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?

Tardaron cuarenta y seis años en construir este templo, ¿y tú vas a levantarlo en tres días?

Dijeron entonces los judíos: Durante cuarenta y seis años fue edificado este santuario, ¿y tú lo levantarás en tres días?

TR+

INA27+

VUL

ειπονG3004 V-2AAI-3P ουνG3767 CONJ οιG3588 T-NPM ιουδαιοιG2453 A-NPM τεσσαρακονταG5062 A-NUI καιG2532 CONJ εξG1803 A-NUI ετεσινG2094 N-DPN ωκοδομηθηG3618 V-API-3S οG3588 T-NSM ναοςG3485 N-NSM ουτοςG3778 D-NSM καιG2532 CONJ συG4771 P-2NS ενG1722 PREP τρισινG5140 A-DPF ημεραιςG2250 N-DPF εγερειςG1453 V-FAI-2S αυτονG846 P-ASM

ειπαν G3004:V-2AAI-3P Dijeron ουν G3767:CONJ por lo tanto οι G3588:T-NPM los ιουδαιοι G2453:A-NPM judíos τεσσερακοντα G5062:A-NUI Cuarenta και G2532:CONJ y εξ G1803:A-NUI seis ετεσιν G2094:N-DPN años οικοδομηθη G3618:V-API-3S fue construída ο G3588:T-NSM la ναος G3485:N-NSM habitación divina ουτος G3778:D-NSM esta και G2532:CONJ ¿Y συ G4771:P-2NS tú εν G1722:PREP en τρισιν G5140:A-DPF tres ημεραις G2250:N-DPF días εγερεις G1453:V-FAI-2S levantarás αυτον G846:P-ASM a ella?

dixerunt ergo Iudaei quadraginta et sex annis aedificatum est templum hoc et tu tribus diebus excitabis illud

KJV

Then said the Jews, Forty and six years was this temple in building, and wilt thou rear it up in three days?

TCB

N.T

 

COMENTARIOS:

SAN JUAN CRISOSTOMO

“Al hablar de cuarenta y seis años se referían a la última reconstrucción del templo, pues para la construcción originaria sólo hicieron falta veinte años.

¿Por qué no resolvió este enigma? ¿Por qué no dijo: «No hablo de este templo, sino de mi cuerpo»? ¿Y por qué, si El calló entonces sobre el significado de sus palabras, lo explicó el evangelista al escribir su Evangelio mucho tiempo después? ¿Por qué calló? Porque no habrían dado crédito a sus palabras. Los propios discípulos eran incapaces de entender lo que decía, y mucho más incapaz aún era la multitud.

Pero -dice el evangelista- cuando resucitó de entre los muertos, se acordaron y creyeron en la Escritura y en la palabra dicha por Jesús. Dos eran las verdades que en aquel momento fueron propuestas a su fe: primero, la resurrección, y luego, lo que es todavía mayor: la inhabitación de Dios en El. A ambas alude cuando dice: Destruid este templo y lo reconstruiré en tres días.

También san Pablo advierte que es éste un signo, y no pequeño, de su divinidad: El fue establecido por Dios con gran poder, según el espíritu de santificación, mediante la resurrección de la muerte. Digo Jesucristo, Señor nuestro....

Pues El aquí, y en otro lugar y por doquier, propone éste como el signo por excelencia, ora diciendo: Cuando sea levantado, ora: Cuando levantéis al Hijo del Hombre entenderéis quién soy yo, ora: No se os dará ningún signo, sino el de Jonás, y, en nuestro caso, en tres días lo reconstruiré. Y hace esto porque con este argumento, más que con ningún otro, se demuestra que no era un simple hombre, pues podía triunfar sobre la muerte y poner así término a su larga tiranía y a aquella difícil guerra.”

A.T ROBERTSON

“En realidad, el Templo no estaba aún terminado, debido a la gran desconfianza que los judíos habían sentido hacia Herodes. ¿Y tú? (kai su). Un evidente escarnio en el empleo de su (tú, un desconocido advenedizo de Galilea, de las clases populares, ni siquiera uno del Sanedrín, ni de los eclesiásticos o siquiera arquitectos).”

GARY BURGE

“Como sucede en tantas narraciones joánicas (p. ej., 3:3ss.; 4:10ss.; 6:41ss.; 11:11ss.; 14:7ss.), los oyentes de Jesús le malinterpretan y piensan que está haciendo referencia (irónicamente) al templo de Jerusalén.

En el año 20 a.C. Herodes el Grande comenzó un monumental programa de reconstrucción del templo para aplacar a sus súbditos judíos, que le despreciaban como advenedizo (Herodes era idumeo). Pretendía que este nuevo templo rivalizara con el de Salomón. Para garantizar la pureza de la construcción, unos mil sacerdotes fueron formados como canteros y arquitectos. Trabajaron en él un total de de 18.000 obreros hasta que la obra se terminó en el año 64 d.C.14 Algunas piedras pesaban hasta setenta toneladas y hoy siguen siendo visibles en los muros que dan consistencia al Monte del Templo.

Parecía absurdo que Jesús hablara de destruir un edificio como aquel —cuya remodelación llevaba ya cuarenta y seis años en curso— para reconstruirlo luego en tres días (2:20). ¡Cualquiera que fuera capaz de tal cosa tendría sin duda derechos sobre el funcionamiento del templo! Pero estas palabras no son tan extrañas como pudiéramos pensar. En el judaísmo de aquel periodo, muchos líderes espirituales esperaban la construcción de un nuevo templo que habría de sustituir al actual. En Ezequiel 40–46, por ejemplo, se detallan las características de ese nuevo edificio.

La esperanza y planes para un nuevo templo formaban parte del ideario de la comunidad de Qumrán. Los judíos de Qumrán eran muy críticos con el proyecto de Herodes. Aun después de la destrucción del templo en el año 70 d.C., los judíos mantenían su esperanza en la venida del Mesías, que traería la construcción de un nuevo templo. En las sinagogas de finales del primer siglo, los judíos confesaban las «Dieciocho Bendiciones», catorce de las cuales se proyectan hacia el Mesías y el nuevo templo.”

JOHN MACARTHUR

“Los judíos eran incrédulos; ¿cómo era posible lograr en tres días de trabajo lo que había tardado ya cuarenta y seis años y todavía no estaba terminado? Como lo indica el relato de su juicio ante al sanedrín unos pocos años después (Mt. 26:61; Mr. 14:58), las autoridades judías no entendieron en absoluto la declaración del Señor y la aplicaron al templo herodiano.”

ALBERT BARNES

“Este templo Herodes el Grande comenzó a reparar, o comenzó a reconstruir, en el año dieciocho de su reinado, es decir, dieciséis años antes del nacimiento de Cristo (Josefo. Antig., b. xv. 1). El cuerpo principal del templo lo completó en nueve años y medio (Josefo. Antig., Xv. 5, 6), sin embargo, el templo, con sus dependencias, no estaba completamente completo en la época de nuestro Salvador. Herodes continuó adornándolo y perfeccionándolo incluso hasta la época de Agripa (Josefo. Antig., B. Xx. Cap. Viii. 11). Así como Herodes comenzó a reconstruir el templo dieciséis años antes del nacimiento de Jesús, y como sucedió lo que aquí se menciona en el año treinta de la edad de Jesús, el tiempo que estuvo ocupado en él fue de cuarenta y seis años. Esta circunstancia es una de las muchas del Nuevo Testamento que muestran la exactitud de los evangelistas y que prueban que estaban familiarizados con lo que registraron. Demuestra que su narración es verdadera.”

J.C RYLE

“[¿Y tú en tres días lo levantarás?]. Esta pregunta implica tres cosas: desprecio, sorpresa e incredulidad. Probablemente haya un énfasis especial en la palabra “tú”: ¡Alguien como tú! ¿Tú vas a hacerlo? Hay dos hechos que demuestran claramente que estas palabras de nuestro Señor, no obstante, no fueron desechadas y olvidadas, sino almacenadas en las mentes de los judíos aunque no las comprendieran. Uno es que los falsos testigos las mencionaron, aunque de una forma confusa, cuando nuestro Señor fue procesado ante los sumos sacerdotes. El otro es que los judíos se mofaron de Él con ellas cuando colgaba de la Cruz (cf. Mateo 26:61; 27:40).”

SAMUEL P. MILLOS

“El versículo siguiente aclarará aquello a lo que Jesús se estaba refiriendo. Sin embargo, hay un aspecto que los enemigos de Jesús no querían reconocer y que necesariamente exigiría la destrucción material del templo de Herodes, ya que la profecía anuncia que será el Mesías el que construirá el templo futuro en el tiempo de Su reino terrenal. Es probable que incluso alguno, si no todos, entendieran una referencia a este aspecto escatológico, al que Ezequiel dedica un amplio espacio en su profecía (Ez. 40:1-46:24). Las dimensiones y grandiosidad del templo no tienen comparación con ninguno de los anteriores.

Sin duda Jesús no estaba refiriéndose a ese templo, como se considerará en el próximo versículo, sin embargo, la profecía señala a la destrucción del santuario de entonces, que ocurrió en el año setenta con la acción de las fuerzas de Tito, que será reconstruido en el tiempo del reino terrenal de Jesucristo. El Señor estaba haciendo señales mesiánicas, que algunos de los líderes, como Nicodemo, habían entendido. Él se presenta como el Hijo de Dios, referencia a la relación del Mesías conforme a la profecía.

Por consiguiente, no es dificil pensar que pudiera estar hablando aquí de lo que tendrá lugar en el retomo de Cristo a la tierra, la construcción del templo que se detalla en la profecía. Entonces, el santuario que se ha destruido a causa del pecado de rebeldía de la nación, será levantado. Sea cual sea la interpretación que dieron a las palabras de Cristo, el Señor se levantaba ante ellos en una dimensión que inquietaba al liderazgo religioso, que veían en Él al que podía relevarles de su posición como dommadores religiosos del pueblo de Dios.”

MARTIN LUTERO

“Los ciegos y necios judíos no comprendieron el significado que Cristo daba a sus palabras, pero todos los que siguieron sus propias ideas y opiniones contrarias a la Palabra de Dios, cometieron el mismo error. Caen en la maldición de Isaías sobre los que oyen bien pero no entienden y ven pero no comprenden (Isa_6:9-10): están atrapados por su juicio carnal y por ello son incapaces de asumir y entender todo cuanto sea espiritual. Así aplican las palabras de Dios al templo físico construido de piedra y las interpretan neciamente según sus propias ideas e inclinaciones. Empiezan por profanar las palabras de Cristo convirtiéndolas en producto del infierno y de la muerte, destrozan el significado con el que Cristo las ha arropado.

Nuestros adversarios hacen lo mismo. Cuando escuchan lo que decimos, lo pervierten como palabra maligna y sus propias palabras reflejan su rencor: «En cuarenta y seis años se ha edificado  este templo ¿y tú lo levantarás en tres días?» Como esto sólo puede hacerlo Dios, nunca un ser mortal, en su exclamación viene implícita la acusación de considerarse a sí mismo Dios. En realidad quieren decir: «Si puedes hacer esto, eres o Dios o el diablo» y creen que lo han arrinconado sin respuesta.

Más tarde, cuando se halla ante Pilato, los judíos le acusaron de esto diciendo que había blasfemado por considerarse a sí mismo Dios. Y si no es Dios, debe ser un brujo capaz de reconstruir el templo en tres días. No había otra posibilidad: o bien admitía poseer un poder divino, o practicaba brujería demoníaca, de ahí que consideraran que le habían vencido con sus propias palabras. O blasfema de Dios o se halla en connivencia con el diablo.

En cualquiera de las dos categorías es culpable, o blasfemo o brujo, y por tanto sujeto a la pena de muerte que para estos casos prescribía la Ley de Moisés. No importaba lo que Cristo respondiera, estaba atrapado. Si se declara Dios, merece la muerte, si conjura con el diablo, su vida también está en el despeñadero. Moisés había dicho claramente (Deu_18:10-11) que ni un blasfemo, ni un cómplice del diablo, ni un agorero o hechicero, debía ser tolerado entre el pueblo de Dios, sino que, de inmediato, debería ser destruido y exterminado.

Con toda malicia, los judíos tergiversaron las palabras de Cristo y las aplicaron al templo de piedra. Si en verdad Cristo hubiera estado hablando del templo construido por el hombre, su juicio habría sido razonable ya que, como decía, si la construcción había costado cuarenta y seis años, la reconstrucción en tres días era una tarea sobrehumana. No hace falta decir que los cuarenta y seis años fueron los que pasaron entre que se empezó y se terminó con frecuentes interrupciones debidas a la guerra contra los pueblos vecinos que no les dejaban en paz. De otro modo, supongo que en seis o siete años hubieran terminado.

La construcción nunca fue tan difícil como las interrupciones, lo que ocurre es que los judíos cuentan el tiempo desde el día en que Ciro, el emperador de Persia, permitió que abandonaran Babilonia y volvieran a Jerusalén para que reconstruyeran la ciudad y el templo, una tarea interrumpida numerosas veces por la oposición a ella de los pueblos vecinos. Por ello, los judíos se vieron obligados a acudir al rey de Persia que emitió diversos edictos ordenando la reconstrucción e incluso contribuyó a ello con dádivas liberales.

A pesar de ello, algunos oficiales y servidores de la corte, impulsados por el diablo que nunca descansa, también molestaron e impidieron numerosas veces los trabajos. Daniel lo relata cuando habla del «ángel»  de Persia y el ángel de Grecia que se le aparecieron (Dan_10:13; Dan_10:20). Se refiere especialmente a los diablos que en la corte se afanan por maquinar toda suerte de perjuicios a través de los consejos de pérfidos bandidos que vierten en los oídos de príncipes y reyes, impidiendo todo cuanto sea bueno. Cuando un príncipe decide algo, no tarda en apresurarse el diablo para convencerle de lo contrario. Imagino que también los encontraremos en las ciudades y en las casas llamadas «casas del diablo».

Así, dichos demonios, obstruyeron e impidieron la construcción del templo y la reinstalación de la adoración del verdadero Dios. Por estos motivos se necesitaron cuarenta y seis años y no por la magnitud del trabajo. Usualmente cuesta esfuerzos y dedicación para vencer los obstáculos naturales de cualquier construcción y en este caso los obstáculos excedieron a la obra y al costo de la misma. En vista de todo esto, es correcto afirmar que el templo se construyó en cuarenta y seis años a causa del lento progreso de las obras.

Por eso arguyen los judíos: «Si el templo costó tanto esfuerzo, trabajos y coste no pudiendo acabarse sino en cuarenta y seis años, ¿cómo te atreves a decir que lo reconstruirás en tres días? Con eso, alegas que eres capaz de producir un milagro, por tanto, eres un blasfemo». En consecuencia, no importa lo que haga el Señor, nunca podrá satisfacerles. Sus ataques empiezan antes de que su templo o cuerpo sea destruido, porque le odian profundamente.

Esto se escribió para instrucción y aviso nuestros de forma que debemos hacer lo que la fe y el Espíritu Santo nos enseñan. Si no podemos convertir a nuestros adversarios y ganarlos para nuestra causa, aunque nos cuesten risas o lágrimas, hemos de dejarlos hacer su camino y recordar que el Señor Cristo no lo consiguió. Aunque hizo y habló bien, los judíos lo tergiversaban y blasfemaban, así que dejemos que sigan sus inclinaciones y que destruyan el templo y lo arruinen.”