miércoles, 12 de abril de 2023

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2 VERSICULO 21


 

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2 VERSICULO 21

RV1960

NVI1999

BTX4

Más él hablaba del templo de su cuerpo.

Pero el templo al que se refería era su propio cuerpo.

Pero Él hablaba del santuario de su cuerpo.

TR+

INA27+

VUL

εκεινοςG1565 D-NSM δεG1161 CONJ ελεγενG3004 V-IAI-3S περιG4012 PREP τουG3588 T-GSM ναουG3485 N-GSM τουG3588 T-GSN σωματοςG4983 N-GSN αυτουG846 P-GSM 

εκεινος G1565:D-NSM Aquél δε G1161:CONJ pero ελεγεν G3004:V-IAI-3S estaba diciendo περι G4012:PREP acerca de του G3588:T-GSM la ναου G3485:N-GSM habitación divina του G3588:T-GSN de el σωματος G4983:N-GSN cuerpo αυτου G846:P-GSM de él

ille autem dicebat de templo corporis sui

KJV

But he spake of the temple of his body.

TCB

Hablaba del templo. 1Co_3:16; 1Co_6:19; 2Co_6:16; Efe_2:20-22; 1Pe_2:4, 1Pe_2:5.

 

De su cuerpo. Jua_1:14; Col_1:19; Col_2:9; Heb_8:2.

 

COMENTARIOS:

JOHN FLAVEL

“Acerquémonos a Dios con deleite, "a través del velo de la sangre de Cristo", Heb. 10:19. Dios ha hecho de esta carne de Cristo un velo entre el resplandor de su gloria y nosotros: sirve para rebajar la gloria insoportable, y también para admitirla, como lo hizo el velo en el templo. A través de este cuerpo de carne, que Cristo asumió, son todos decursus et recursus gratiarum, "salidas de la gracia de Dios para nosotros; y por medio de él, también, deben ser todos nuestros retornos a Dios". Cristo se convierte en el gran medio de nuestra comunión con Dios.

Jesús sufrió todas las tentaciones y problemas, de cualquier tipo, para que sea tiernamente sensible a nuestro caso y esté más dispuesto y preparado a aliviarlo. Oh, recuerda, éste fue uno de los alicientes que lo persuadieron y lo invitaron a tomar tu naturaleza, para que pudiera ser provisto abundantemente de tierna compasión por ti, por el sentido que tuvo tus debilidades en su propio cuerpo. Heb. 2:17. "Por tanto, convino en ser semejante a sus hermanos en todo, para ser sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que pertenece a Dios, para reconciliar los pecados del pueblo".

Ustedes saben con este argumento que el Señor presionó a los israelitas para que fueran amables con los extraños; porque, (dice él) "conoces el corazón de un extraño", Éxodo. 22: 9. Cristo, al estar en nuestra naturaleza, sabe experimentalmente cuáles son nuestros deseos, temores, tentaciones y angustias, y por eso puede tener compasión. Oh, dejen que sus corazones trabajen en esta admirable condescendencia de Cristo, hasta que se llenen de ella, y sus labios digan: ¡Gracias a Dios por Jesucristo!”

A.T ROBERTSON

“Ésta es la perspectiva de Juan al mirarlo retrospectivamente, no lo que él había comprendido cuando Jesús pronunció estas palabras.”

GARY BURGE

“El verdadero sentido de las palabras de Jesús aludía a su cuerpo, que tendría la misma función que el templo, y llegaría incluso a sustituirlo. En nuestros días, los eruditos modernos han analizado la confusión sobre la advertencia de Jesús de destruir el templo y reconstruirlo en tres días suscitada durante su juicio (Mr 14:58) y encuentran una genuina amenaza por parte de Jesús contra las autoridades del templo. Esto, afirman ellos, fue lo que galvanizó el posterior ataque contra él.

Pero las enseñanzas de Jesús en el Cuarto Evangelio hacen un uso constante de afirmaciones crípticas con doble significado (similar en algunos sentidos a sus parábolas en los sinópticos). Y a menudo se dan explicaciones que aclaran este tipo de malentendidos (7:5; 11:13; 12:6). En este caso, Jesús está pronosticando su muerte y resurrección, que van a dar lugar a un Nuevo Pacto con Dios y convertirán en obsoletos los servicios del templo de Jerusalén. En su conversación con la mujer samaritana, Jesús afirma sin rodeos que se acerca el momento en que la verdadera adoración no se llevará a cabo en Jerusalén (en el templo) o en Samaria, sino que tendrá lugar «en espíritu y en verdad» (4:24). Esto es una revolución. La tarea mesiánica que Jesús lleva a cabo ahora en el mundo cambiará por completo el modo en que se entienden la adoración y el sacrificio.”

COMENTARIO BIBLICO MUNDO HISPANO

“Esta respuesta es a la vez una profecía de la “destrucción de su cuerpo” en la cruz y la resurrección después de tres días. Los judíos no captaron este sentido de la respuesta y luego la usaron para condenarlo en los juicios ante las autoridades judaicas y romanas (Mat. 26:60, 61; Mar. 14:57–59). Los que se burlaban de Jesús cuando estaba colgado en la cruz repetían esta acusación (Mat. 27:40; Mar. 15:29); también la usaron en contra de Esteban antes de apedrearlo (Hech. 6:14). Nótese que en las acusaciones cambiaron el término levantaré a “edificaré”, tergiversando su respuesta.

Es irónico que fueran los mismos judíos que instigaron la realización de la señal que mataran a Jesús. Morris agrega que es irónico también que, al matar a Jesús, estaban proveyendo un sacrificio que realmente podría expiar el pecado y así eliminar el templo como lugar de sacrificio. Algunos encuentran una contradicción en el verbo levantaré, pues el NT enseña que es el Padre quien levantaría al Hijo de la muerte. Pero el NT también enseña que la acción de las personas de la Trinidad es inseparable (ver 5:19–22).”

BRIAN BAILEY

“Muchas de las cosas que dijo Jesús no fueron comprendidas cuando Él las habló, sino más tarde Sus discípulos las recordaron y entonces su significado se hizo claro. Esto también es verdad en nuestra propia vida. A menudo el Señor nos habla y nosotros no comprendemos plenamente lo que Él nos está diciendo, hasta más adelante en el tiempo.”

JOHN GILL

Pero él habló del templo de su cuerpo. Que era el antitipo del templo material; y bien podría llamarse así, ya que los cuerpos de los santos se llaman templos, (1Corintios 3:16,17 6:19) (2 Corintios 6:16) ; y la naturaleza humana de Cristo se llama tabernáculo, (Hebreos 8: 2); y él mismo, en la profecía, se dice que es un santuario o templo, (Isaías 8:14), y que debido a que la plenitud de la Deidad mora en él corporalmente, el tren de las perfecciones divinas llenaron el templo de su naturaleza humana, (Colosenses 2: 9, Isaías 6: 1). Y porque aquí, como en el templo, Dios concede su presencia y se comunica con sus santos, acepta sus oraciones y alabanzas, y todos sus sacrificios espirituales a través de él; y quién es el oráculo, el verdadero Urim y Tumim, por quien entrega toda su mente y voluntad a su pueblo.”

J.C RYLE

“[Mas él hablaba del templo de su cuerpo]. Este versículo es un ejemplo del hábito de S. Juan de introducir comentarios explicativos en su Evangelio, al ir avanzando, para que las cosas quedaran claras a los lectores gentiles.

Notemos que, igual que nuestro Señor llama a su cuerpo “templo”, también los cuerpos de su pueblo creyente son llamados “templo del Espíritu Santo” (1 Corintios 6:19). Si era incorrecto deshonrar y profanar el Templo hecho de piedra y madera, ¡cuánto más lo sería deshonrar por el pecado el templo de nuestros cuerpos! S. Pablo y S. Pedro llaman ambos a nuestros cuerpos nuestro “tabernáculo” (cf. 2 Corintios 5:1; 2 Pedro 1:13).”

XAVIER LEON DUFOUR

“Ciertamente, la palabra de Jesús corresponde de alguna manera a la que anunciaba el signo de Jonás, señalando ambas el acontecimiento pascual. Pero en nuestro texto hay algo más, es decir, la significación propia del templo. No es una casualidad que el evangelista haya recogido, para restituir su tenor y manifestar su alcance, lo que nos ha conservado la tradición sinóptica bajo la forma de una acusación contra Jesús. Finalmente, el diálogo joánico prosigue a la medida de la inteligencia de los oyentes. Estos, después de su réplica, han entendido que Jesús se refería al templo; Jesús no pudo significar únicamente su propio cuerpo, so pena de haber hablado de una forma ininteligible, lo cual repugna en el cuarto evangelio.

Por eso es preferible aceptar otra lectura. Jesús, en el v. 19, habla simultáneamente del templo y de su cuerpo. Muchas veces, en el cuarto evangelio, Jesús recoge algunos de los símbolos principales de la Escritura para expresar lo que él es para los creyentes: discierne las correspondencias secretas entre las realidades de la primera alianza y las realidades de la nueva. En este caso, el símbolo bíblico del Jesús ha dejado entender al pasar de «templo» a «santuario»: su persona pone en presencia de lo que el templo mismo simboliza, a saber, el santuario, la habitación de Dios abierta a los hombres. Según el registro «templo», Jesús anuncia la destrucción del edificio y declara su poder y su intención de restaurarlo «en poco tiempo».

Esta última precisión caracteriza, como hemos dicho, a una de las principales profecías relativas al templo escatológico (Ag 2,6s); de esta manera el texto marca implícitamente que el templo restaurado será aquel en donde se manifestará finalmente la gloria de Dios. Jesús se declara el arquitecto de ese futuro templo.

De este modo Jesús daba a entender a los judíos que iba a reconstruir definitivamente ese templo destruido por ellos. Jesús no les pedía que pensasen en su propio cuerpo, sino que esperaba de ellos que admitieran su poder de erigir el templo futuro tal como lo dejaban entrever los anuncios proféticos. Eso es lo que los interlocutores entienden y por qué necesitan reducir esa pretensión majestuosa a la pretensión, ridicula, de reconstruir en poco tiempo el edificio de piedra.

¿Admitieron los discípulos la eventualidad de ese nuevo templo reconstruido por Jesús? No es imposible, ya que habían reconocido en su Maestro un celo mesiánico; pero el evangelista no dice nada sobre esto. A diferencia de los judíos, los discípulos se callan; siguen estando abiertos ante un futuro que se les escapa. Según el registro «cuerpo», Jesús anuncia su muerte y su resurrección, afirmándose a sí mismo al mismo tiempo como su autor".

Jesús camina libremente a la pasión, ya que conoce su resultado: su resurrección y la restauración del templo. No anuncia solamente su propia suerte: para indicar la restauración del templo, Juan utiliza el verbo egeíró (en donde los sinópticos utilizan oikodoméo) que conviene tanto a la resurrección de los cuerpos como a la construcción de un edificio. De esta manera la palabra abarca los dos misterios, correspondiendo a los dos tiempos de inteligencia.”

LEON MORRIS

“…Vemos que mientras la referencia principal debe ser la resurrección de Jesús, podríamos entender que Juan nos presenta, de nuevo, un doble significado. Puede que también se nos esté hablando de la abolición última del Templo y del sistema de los sacrificios. Las palabras sobre la reconstrucción se referirían, pues, a una sustitución por el Templo espiritual y el nuevo pacto que se ha hecho efectivo gracias a la muerte y la resurrección de Cristo. El hecho de que todos estos eventos estén interrelacionados de forma inseparable hace que esta interpretación sea más que probable. Esta interpretación de un doble significado uniría la declaración de Jesús, por un lado, con los pasajes de Mateo que se han mencionado anteriormente y, por otro, con la expresión de Marcos 14:58: “no hecho por manos” (cf. Hechos 7:48; 17:24).”

SAMUEL P. MILLOS

“La interpretación que se da a las palabras de Jesús, tiene todo el sentido si se entiende que Juan mismo lo presenta como el santuario de Dios entre los hombres (1: 14). En Él se cumple el simbolismo del templo ya que Jesús es la habitación de la Deidad abierta a los hombres. El Señor estaba diciendo que el templo que los judíos iban a destruir, en el sentido de matarle, Él lo levantaría en tres días, o después de tres días. En todo esto se aprecia que Jesús hablaba de su muerte y resurrección afirmándose como quien permite que se produzca y como quien actúa para resucitar su cuerpo muerto.

Estas dos verdades serán dichas más adelante por Cristo (10:17-18). El Señor está en el control de todo lo que tiene que ver con Su vida y ministerio, y le es posible en base a su Deidad, como así se presenta por Juan en el prólogo del Evangelio. Ningún acontecimiento de Su ministerio estuvo fuera de ese control y nada ocurrió sino lo que había sido ordenado anticipadamente por Dios en el cumplimiento de Su misión redentora. Además de esto, los cristianos tenían que aprender otra lección: Constituida la iglesia, se reunían juntos en el templo para ser instruidos por los apóstoles, para oración y para comunión fraterna (Hch. 2:46). Aquel templo iba a ser destruido pocos años después, pero el templo de Dios que es Jesucristo estaría al lado de ellos en cualquier lugar donde se encontrasen.”

ALFRED  WIKENHAUSER

“La espera escatológica del judaismo imagina un Mesías que, en lugar del antiguo templo, profanado por el pecado, construirá un santuario nuevo, de magnificencia y esplendor inauditos, destinado a durar para siempre. Jesús, desde luego, no habló de un templo de esta índole, que implicaba necesariamente la renovación del antiguo ceremonial y de los antiguos sacrificios. Así se explica también por qué en la nueva Jerusalén falta, si nos atenemos al Apocalipsis de Juan, el templo (21,22). Estas razones sugieren que el «templo no hecho por manos humanas» debe significar alguna otra cosa.

No se puede dudar de que Jesús, al pronunciar estas palabras relativas al templo, se designa a sí mismo como aquel que lleva a término los últimos destinos, que erige la maravillosa construcción de la comunidad de Dios prometida para los últimos tiempos, es decir, la Iglesia.”

MATTHEW HENRY

“Aquí, el evangelista mismo explica lo que Jesús había querido realmente decir, para que sus lectores no se llamen a engaño, como les había ocurrido a los judíos. Hay quienes opinan que, cuando dijo Jesús: «Destruid este templo», apuntó con el dedo hacia su propio cuerpo; pero el texto no da lugar a esta interpretación. Lo cierto es que, aparte de lo ya apuntado, había muchas semejanzas entre el templo material y el cuerpo de Jesús: Como el templo, también el cuerpo de Jesús había sido formado bajo la dirección de Dios; como el templo, también era una casa santa; como el templo, era la habitación de la gloria de Dios, allí habitaba el Verbo eterno pues Él es Dios con nosotros, Immanuel.

Los adoradores judíos miraban hacia el templo cuando se hallaban lejos de él, del mismo modo, hemos de poner nosotros la vista en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe (Heb_12:2), con la mira en las cosas de arriba (Col_3:1-3), pues allí se halla Jesús, nuestro tesoro.”

MARTIN LUTERO

“Quien desee acercarse a Dios hoy día, tratar con Él y llamarle, debe saber que Dios ya no se halla restringido a una localidad en concreto, como lo estaba en el Antiguo Testamento, en Jerusalén. Sin embargo, en cualquier lugar del mundo donde haya gente que diga con un corazón sincero: «Señor Jesucristo, tú que eres verdadero Dios y verdadero hombre, que murió por nosotros y que ahora se sienta a la diestra de Dios Padre, en tu nombre oro a Dios, el Padre celestial, para que me sea favorable» o «Nuestro Padre de los cielos, te imploro en nombre de tu Hijo», con seguridad este tipo de gente hallarán a Dios, no creerán necesario trasladarse a Jerusalén, Roma o a Santiago. En la persona de Cristo, el Señor, tenemos a Dios en casa. Por tanto, quien desee la salvación de su alma, quien quiera contar con un Dios amoroso y alcanzar su deseo por Él, debe dirigir su mirada y su corazón a los cielos y contemplar a Cristo sentado a la diestra del Padre. Y quien quiera servir, hallar y reunirse con Dios, debe acudir a Cristo, el verdadero templo espiritual, caer de rodillas ante Él, adorarle y creer en El.”

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