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EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2
VERSICULO 21 |
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RV1960 |
NVI1999 |
BTX4 |
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Más
él hablaba del templo de su cuerpo. |
Pero
el templo al que se refería era su propio cuerpo. |
Pero
Él hablaba del santuario de su cuerpo. |
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TR+ |
INA27+ |
VUL |
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εκεινοςG1565 D-NSM
δεG1161 CONJ ελεγενG3004 V-IAI-3S περιG4012 PREP τουG3588 T-GSM ναουG3485
N-GSM τουG3588 T-GSN σωματοςG4983 N-GSN αυτουG846 P-GSM |
εκεινος G1565:D-NSM Aquél δε
G1161:CONJ pero ελεγεν G3004:V-IAI-3S estaba diciendo περι G4012:PREP acerca
de του G3588:T-GSM la ναου G3485:N-GSM habitación divina του G3588:T-GSN de
el σωματος G4983:N-GSN cuerpo αυτου G846:P-GSM de él |
ille autem dicebat de
templo corporis sui |
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KJV |
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But he spake of the
temple of his body. |
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TCB |
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Hablaba
del templo. 1Co_3:16; 1Co_6:19;
2Co_6:16; Efe_2:20-22; 1Pe_2:4, 1Pe_2:5.
De
su cuerpo. Jua_1:14; Col_1:19;
Col_2:9; Heb_8:2. |
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COMENTARIOS:
JOHN FLAVEL
“Acerquémonos
a Dios con deleite, "a través del velo de la sangre de Cristo", Heb.
10:19. Dios ha hecho de esta carne de Cristo un velo entre el resplandor de su
gloria y nosotros: sirve para rebajar la gloria insoportable, y también para
admitirla, como lo hizo el velo en el templo. A través de este cuerpo de carne,
que Cristo asumió, son todos decursus et
recursus gratiarum, "salidas de la gracia de Dios para nosotros; y por
medio de él, también, deben ser todos nuestros retornos a Dios". Cristo se
convierte en el gran medio de nuestra
comunión con Dios.
Jesús
sufrió todas las tentaciones y problemas, de cualquier tipo, para que sea
tiernamente sensible a nuestro caso y esté más dispuesto y preparado a aliviarlo.
Oh, recuerda, éste fue uno de los alicientes que lo persuadieron y lo invitaron
a tomar tu naturaleza, para que pudiera ser provisto abundantemente de tierna compasión
por ti, por el sentido que tuvo tus debilidades en su propio cuerpo. Heb. 2:17.
"Por tanto, convino en ser semejante a sus hermanos en todo, para ser sumo
sacerdote misericordioso y fiel en lo que pertenece a Dios, para reconciliar los
pecados del pueblo".
Ustedes
saben con este argumento que el Señor presionó a los israelitas para que fueran
amables con los extraños; porque, (dice él) "conoces el corazón de un
extraño", Éxodo. 22: 9. Cristo, al estar en nuestra naturaleza, sabe experimentalmente
cuáles son nuestros deseos, temores, tentaciones y angustias, y por eso puede
tener compasión. Oh, dejen que sus corazones trabajen en esta admirable condescendencia
de Cristo, hasta que se llenen de ella, y sus labios digan: ¡Gracias a Dios por
Jesucristo!”
A.T ROBERTSON
“Ésta
es la perspectiva de Juan al mirarlo retrospectivamente,
no lo que él había comprendido cuando Jesús pronunció estas palabras.”
GARY BURGE
“El
verdadero sentido de las palabras de Jesús aludía a su cuerpo, que tendría la
misma función que el templo, y llegaría incluso a sustituirlo. En nuestros
días, los eruditos modernos han analizado la confusión sobre la advertencia de
Jesús de destruir el templo y reconstruirlo en tres días suscitada durante su
juicio (Mr 14:58) y encuentran una genuina amenaza por parte de Jesús contra
las autoridades del templo. Esto, afirman ellos, fue lo que galvanizó el
posterior ataque contra él.
Pero
las enseñanzas de Jesús en el Cuarto Evangelio hacen un uso constante de
afirmaciones crípticas con doble
significado (similar en algunos sentidos a sus parábolas en los sinópticos). Y
a menudo se dan explicaciones que aclaran este tipo de malentendidos (7:5; 11:13;
12:6). En este caso, Jesús está pronosticando su muerte y resurrección, que van
a dar lugar a un Nuevo Pacto con Dios y convertirán en obsoletos los servicios
del templo de Jerusalén. En su conversación con la mujer samaritana, Jesús
afirma sin rodeos que se acerca el momento en que la verdadera adoración no se
llevará a cabo en Jerusalén (en el templo) o en Samaria, sino que tendrá lugar
«en espíritu y en verdad» (4:24).
Esto es una revolución. La tarea
mesiánica que Jesús lleva a cabo ahora en el mundo cambiará por completo el
modo en que se entienden la adoración y el sacrificio.”
COMENTARIO BIBLICO MUNDO HISPANO
“Esta
respuesta es a la vez una profecía de la “destrucción de su cuerpo” en la cruz
y la resurrección después de tres días. Los judíos no captaron este sentido de
la respuesta y luego la usaron para condenarlo en los juicios ante las
autoridades judaicas y romanas (Mat. 26:60, 61; Mar. 14:57–59). Los que se
burlaban de Jesús cuando estaba colgado en la cruz repetían esta acusación
(Mat. 27:40; Mar. 15:29); también la usaron en contra de Esteban antes de
apedrearlo (Hech. 6:14). Nótese que en las acusaciones cambiaron el término
levantaré a “edificaré”, tergiversando su respuesta.
Es
irónico que fueran los mismos judíos que instigaron la realización de la señal
que mataran a Jesús. Morris agrega que es irónico también que, al matar a
Jesús, estaban proveyendo un sacrificio que realmente podría expiar el pecado y
así eliminar el templo como lugar de sacrificio. Algunos encuentran una
contradicción en el verbo levantaré, pues el NT enseña que es el Padre quien
levantaría al Hijo de la muerte. Pero el NT también enseña que la acción de las
personas de la Trinidad es inseparable (ver 5:19–22).”
BRIAN BAILEY
“Muchas de las cosas que dijo Jesús no fueron comprendidas cuando Él las habló, sino más tarde Sus discípulos las recordaron y entonces su significado se hizo claro. Esto también es verdad en nuestra propia vida. A menudo el Señor nos habla y nosotros no comprendemos plenamente lo que Él nos está diciendo, hasta más adelante en el tiempo.”
JOHN GILL
“Pero él habló del templo de su cuerpo.
Que era el antitipo del templo material; y bien podría llamarse así, ya que los
cuerpos de los santos se llaman templos, (1Corintios 3:16,17 6:19) (2 Corintios
6:16) ; y la naturaleza humana de Cristo se llama tabernáculo, (Hebreos 8: 2);
y él mismo, en la profecía, se dice que es un santuario o templo, (Isaías 8:14), y que debido a que la plenitud
de la Deidad mora en él corporalmente, el tren de las perfecciones divinas
llenaron el templo de su naturaleza humana, (Colosenses 2: 9, Isaías 6: 1). Y
porque aquí, como en el templo, Dios concede su presencia y se comunica con sus
santos, acepta sus oraciones y alabanzas, y todos sus sacrificios espirituales
a través de él; y quién es el oráculo, el verdadero Urim y Tumim, por quien
entrega toda su mente y voluntad a su pueblo.”
J.C RYLE
“[Mas él hablaba del templo de su cuerpo].
Este versículo es un ejemplo del hábito de S. Juan de introducir comentarios
explicativos en su Evangelio, al ir avanzando, para que las cosas quedaran
claras a los lectores gentiles.
Notemos
que, igual que nuestro Señor llama a su cuerpo “templo”, también los cuerpos de
su pueblo creyente son llamados “templo del Espíritu Santo” (1 Corintios 6:19).
Si era incorrecto deshonrar y profanar el Templo hecho de piedra y madera,
¡cuánto más lo sería deshonrar por el pecado el templo de nuestros cuerpos! S.
Pablo y S. Pedro llaman ambos a nuestros cuerpos nuestro “tabernáculo” (cf. 2
Corintios 5:1; 2 Pedro 1:13).”
XAVIER LEON DUFOUR
“Ciertamente,
la palabra de Jesús corresponde de alguna manera a la que anunciaba el signo de
Jonás, señalando ambas el acontecimiento pascual. Pero en nuestro texto hay
algo más, es decir, la significación
propia del templo. No es una casualidad que el evangelista haya recogido, para
restituir su tenor y manifestar su alcance, lo que nos ha conservado la
tradición sinóptica bajo la forma de una acusación contra Jesús. Finalmente, el
diálogo joánico prosigue a la medida de la inteligencia de los oyentes. Estos,
después de su réplica, han entendido que Jesús se refería al templo; Jesús no
pudo significar únicamente su propio cuerpo, so pena de haber hablado de una
forma ininteligible, lo cual repugna en el cuarto evangelio.
Por
eso es preferible aceptar otra lectura.
Jesús, en el v. 19, habla simultáneamente del
templo y de su cuerpo. Muchas veces, en el cuarto evangelio, Jesús recoge
algunos de los símbolos principales de la Escritura para expresar lo que él es
para los creyentes: discierne las correspondencias secretas entre las
realidades de la primera alianza y las realidades de la nueva. En este caso, el
símbolo bíblico del Jesús ha dejado entender al pasar de «templo» a
«santuario»: su persona pone en presencia de lo que el templo mismo simboliza,
a saber, el santuario, la habitación de Dios abierta a los hombres. Según el
registro «templo», Jesús anuncia la destrucción del edificio y declara su poder
y su intención de restaurarlo «en poco
tiempo».
Esta
última precisión caracteriza, como hemos dicho, a una de las principales
profecías relativas al templo escatológico (Ag 2,6s); de esta manera el texto
marca implícitamente que el templo restaurado será aquel en donde se
manifestará finalmente la gloria de Dios. Jesús se declara el arquitecto de ese
futuro templo.
De
este modo Jesús daba a entender a los judíos que iba a reconstruir definitivamente
ese templo destruido por ellos. Jesús no les pedía que pensasen en su propio
cuerpo, sino que esperaba de ellos que admitieran su poder de erigir el templo
futuro tal como lo dejaban entrever los anuncios proféticos. Eso es lo que los
interlocutores entienden y por qué necesitan reducir esa pretensión majestuosa
a la pretensión, ridicula, de reconstruir en poco tiempo el edificio de piedra.
¿Admitieron
los discípulos la eventualidad de ese nuevo templo reconstruido por Jesús? No
es imposible, ya que habían reconocido en su Maestro un celo mesiánico; pero el
evangelista no dice nada sobre esto. A diferencia de los judíos, los discípulos
se callan; siguen estando abiertos ante un futuro que se les escapa. Según el
registro «cuerpo», Jesús anuncia su muerte y su resurrección, afirmándose a sí
mismo al mismo tiempo como su autor".
Jesús
camina libremente a la pasión, ya que conoce su resultado: su resurrección y la
restauración del templo. No anuncia solamente su propia suerte: para indicar la
restauración del templo, Juan utiliza el verbo egeíró (en donde los sinópticos utilizan oikodoméo) que conviene tanto a la resurrección de los cuerpos como
a la construcción de un edificio. De esta manera la palabra abarca los dos
misterios, correspondiendo a los dos tiempos de inteligencia.”
LEON MORRIS
“…Vemos
que mientras la referencia principal debe ser la resurrección de Jesús,
podríamos entender que Juan nos presenta, de nuevo, un doble significado. Puede que también se nos esté hablando de la
abolición última del Templo y del sistema de los sacrificios. Las palabras
sobre la reconstrucción se referirían, pues, a una sustitución por el Templo
espiritual y el nuevo pacto que se ha hecho efectivo gracias a la muerte y la
resurrección de Cristo. El hecho de que todos estos eventos estén
interrelacionados de forma inseparable hace que
esta interpretación sea más que probable. Esta interpretación de un doble
significado uniría la declaración de Jesús, por un lado, con los pasajes de Mateo
que se han mencionado anteriormente y, por otro, con la expresión de Marcos
14:58: “no hecho por manos” (cf. Hechos 7:48; 17:24).”
SAMUEL P. MILLOS
“La
interpretación que se da a las palabras de Jesús, tiene todo el sentido si se
entiende que Juan mismo lo presenta como el santuario de Dios entre los hombres
(1: 14). En Él se cumple el simbolismo del templo ya que Jesús es la habitación
de la Deidad abierta a los hombres. El Señor estaba diciendo que el templo que
los judíos iban a destruir, en el sentido de matarle, Él lo levantaría en tres
días, o después de tres días. En todo esto se aprecia que Jesús hablaba de su
muerte y resurrección afirmándose como quien permite que se produzca y como quien
actúa para resucitar su cuerpo muerto.
Estas
dos verdades serán dichas más adelante por Cristo (10:17-18). El Señor está en
el control de todo lo que tiene que ver con Su vida y ministerio, y le es posible
en base a su Deidad, como así se presenta por Juan en el prólogo del Evangelio.
Ningún acontecimiento de Su ministerio estuvo fuera de ese control y nada
ocurrió sino lo que había sido ordenado anticipadamente por Dios en el
cumplimiento de Su misión redentora. Además de esto, los cristianos tenían que
aprender otra lección: Constituida la iglesia, se reunían juntos en el templo
para ser instruidos por los apóstoles, para oración y para comunión fraterna
(Hch. 2:46). Aquel templo iba a ser destruido pocos años después, pero el
templo de Dios que es Jesucristo estaría al lado de ellos en cualquier lugar
donde se encontrasen.”
ALFRED WIKENHAUSER
“La
espera escatológica del judaismo imagina un Mesías que, en lugar del antiguo
templo, profanado por el pecado, construirá un santuario nuevo, de
magnificencia y esplendor inauditos, destinado a durar para siempre. Jesús,
desde luego, no habló de un templo de esta índole, que implicaba necesariamente
la renovación del antiguo ceremonial y de los antiguos sacrificios. Así se
explica también por qué en la nueva Jerusalén falta, si nos atenemos al
Apocalipsis de Juan, el templo (21,22). Estas razones sugieren que el «templo no hecho por manos humanas» debe
significar alguna otra cosa.
No
se puede dudar de que Jesús, al pronunciar estas palabras relativas al templo,
se designa a sí mismo como aquel que lleva a término los últimos destinos, que
erige la maravillosa construcción de la comunidad de Dios prometida para los
últimos tiempos, es decir, la Iglesia.”
MATTHEW HENRY
“Aquí,
el evangelista mismo explica lo que Jesús había querido realmente decir, para
que sus lectores no se llamen a engaño, como les había ocurrido a los judíos.
Hay quienes opinan que, cuando dijo Jesús: «Destruid este templo», apuntó con
el dedo hacia su propio cuerpo; pero el texto no da lugar a esta
interpretación. Lo cierto es que, aparte de lo ya apuntado, había muchas
semejanzas entre el templo material y el cuerpo de Jesús: Como el templo,
también el cuerpo de Jesús había sido formado bajo la dirección de Dios; como
el templo, también era una casa santa; como el templo, era la habitación de la
gloria de Dios, allí habitaba el Verbo eterno pues Él es Dios con nosotros, Immanuel.
Los
adoradores judíos miraban hacia el templo cuando se hallaban lejos de él, del
mismo modo, hemos de poner nosotros la vista en Jesús, el autor y consumador de
nuestra fe (Heb_12:2), con la mira en las cosas de arriba (Col_3:1-3), pues
allí se halla Jesús, nuestro tesoro.”
MARTIN LUTERO
“Quien desee acercarse a Dios hoy día, tratar con Él y llamarle, debe saber que Dios ya no se halla restringido a una localidad en concreto, como lo estaba en el Antiguo Testamento, en Jerusalén. Sin embargo, en cualquier lugar del mundo donde haya gente que diga con un corazón sincero: «Señor Jesucristo, tú que eres verdadero Dios y verdadero hombre, que murió por nosotros y que ahora se sienta a la diestra de Dios Padre, en tu nombre oro a Dios, el Padre celestial, para que me sea favorable» o «Nuestro Padre de los cielos, te imploro en nombre de tu Hijo», con seguridad este tipo de gente hallarán a Dios, no creerán necesario trasladarse a Jerusalén, Roma o a Santiago. En la persona de Cristo, el Señor, tenemos a Dios en casa. Por tanto, quien desee la salvación de su alma, quien quiera contar con un Dios amoroso y alcanzar su deseo por Él, debe dirigir su mirada y su corazón a los cielos y contemplar a Cristo sentado a la diestra del Padre. Y quien quiera servir, hallar y reunirse con Dios, debe acudir a Cristo, el verdadero templo espiritual, caer de rodillas ante Él, adorarle y creer en El.”

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