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EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2
VERSICULO 9 |
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RV1960 |
NVI1999 |
BTX4 |
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Cuando
el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo
sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, |
El
encargado del banquete probó el agua convertida en vino sin saber de dónde
había salido, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua.
Entonces llamó aparte al novio |
Cuando
el maestresala probó el agua hecha vino, no sabiendo de dónde provenía
(aunque lo sabían los servidores que habían sacado el agua), el maestresala
llama al novio |
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TR+ |
INA27+ |
VUL |
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gobernante de reclinatorio |
ut autem gustavit
architriclinus aquam vinum factam et non sciebat unde esset ministri autem
sciebant qui haurierant aquam vocat sponsum architriclinus |
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KJV |
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When the ruler of the
feast had tasted the water that was made wine, and knew not whence it was:
(but the servants which drew the water knew;) the governor of the feast
called the bridegroom, |
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TCB |
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Probó
el agua hecha vino. Jua_4:46. Mas
lo sabían los sirvientes.
Jua_7:17; Sal_119:100. |
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SAN JUAN CRISOSTOMO
“Apenas
el maestresala hubo gustado el agua convertida en vino, sin saber de dónde
venía, aunque lo sabían los siervos, el maestresala llama al esposo. ¿Por qué
no llamó a los servidores? Porque inmediatamente habría quedado descubierto el milagro.
No quería Cristo revelar lo sucedido, sino
dar a conocer poco a poco, gradualmente, su poder taumatúrgico.
Si
se hubiera divulgado entonces el milagro, cuando los siervos lo contaran no
habrían sido creídos. Es más, se les hubiera tenido por locos de haber
atribuido tan gran poder a un hombre que, en opinión de los más, era sólo uno
del pueblo. Verdad es que ellos, por propia experiencia, sabían bien lo
sucedido y no podían por menos de prestar fe a lo que sus propias manos habían tocado.
Sin embargo, no contaban con la capacidad de hacer creer a los demás. Por lo cual,
Jesús no lo reveló a todos, sino sólo a quien podía percibir mejor lo sucedido,
reservándose el derecho de darlo luego a conocer más ampliamente Después de
haber sido obrados los demás milagros, también éste resultaría creíble.
De
hecho, cuando más tarde Jesús sana al hijo enfermo de un oficial real, el
evangelista, por el modo en que narra ese acontecimiento, da a entender que el
milagro de las bodas era ya de dominio público. Si el oficial real llamó a
Jesús fue porque ya le era conocido ese milagro, y refiriéndose a eso dice san
Juan: Fue Jesús a Galilea, donde había
cambiado el agua en vino. Y no sólo en vino, sino en un vino exquisito.”
JOHN MACARTHUR
“Para
asegurarse de que la comida y la bebida eran aceptables, el encargado lo
probaba antes de servirla a los invitados. Por lo tanto, después de que los
siervos le llevaron la muestra, él probó el agua hecha vino. Sin saber él de
dónde había salido (aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua),
quedó atónito por la alta calidad de esta nueva tanda de vino.”
JOHN GILL
“Pero los sirvientes que sacaban el agua lo
sabían; sabían de dónde lo habían sacado, de los cántaros de agua; y sabían
que los habían llenado de agua; y que ese licor, que el gobernante de la fiesta
tenía en sus manos, y elogiado como el vino más excelente, fue extraído de
ellos; y que no hubo malabarismo, ni engaño en el caso; y, al probarlo, el gobernador de la fiesta llamó al novio; fuera
del lugar donde estaba sentado, y que tal vez no estaba lejos de él.”
J.C RYLE
“[Probó […] vino, sin saber él de dónde era].
El testimonio del maestresala tiene la especial finalidad de mostrar la
realidad del milagro. Él no sabía nada de lo acontecido con las tinajas. No había
visto cómo se llenaban de agua por mandato de nuestro Señor. No había
conspiración alguna ni se había puesto de acuerdo con los sirvientes, y mucho
menos con nuestro Señor. De ahí el valor de su testimonio. No solo muestra que
el líquido que unos minutos antes era agua era ahora vino, sino que además era
vino mejor y más fuerte que el habitual; no era vino mezclado con agua, sino
puro buen vino.
Observemos
detenidamente la palabra “probó” en
este lugar. Nos proporciona un fuerte argumento adicional contra la doctrina
católica romana de la transustanciación. La ocasión que tenemos delante es la
única conocida en la que nuestro Señor transformó un líquido en otro. Cuando lo
hizo, la realidad de la transformación fue inmediatamente demostrada al ser
probado. Entonces, ¿cómo es que, en la supuesta transformación en la Cena del
Señor del vino sacramental en sangre de Cristo, el cambio no es detectado por
los sentidos? ¿Por qué, tras la consagración, el vino sabe a vino, exactamente
igual que antes?
Estas
son preguntas a las que los católicos romanos no pueden responder
satisfactoriamente. El supuesto cambio del pan y el vino en la Cena del Señor
es un completo engaño. Lo contradicen los sentidos de cada comulgante. El pan,
tras la consagración, continúa siendo pan, y el vino sigue siendo vino. En
ningún lugar de la Palabra de Dios se nos pide que creamos en aquello que
contradice nuestros sentidos.”
NACAR – COLUNGA
“Fácilmente
se supone la sorpresa de los servidores. Nada le dicen del milagro.
Expresamente lo dice el evangelista. Aguardan su sorpresa, o los contiene el
temor reverencial del milagro, incluido en esto el que habían obrado al margen
del maestresala.
La
sorpresa del maestresala se acusa, destacándose incluso literariamente. Está
ignorante del milagro, pero se sorprende, maque ante la solución inesperada, ya
que acaso estaba también ignorante de la falta de vino, ante la calidad del
mismo. Tanto que llamó al novio, sin duda por ser el dueño del hogar, y se lo
advierte en tono de reflexión un poco amarga, ya que él, responsable de la
buena marcha del banquete, estaba ignorante de aquella provisión.”
SAMUEL P. MILLOS
“Juan
hace notar el desconocimiento que el maestresala tenía de la procedencia del
vino. Sin duda estaba sorprendido de que momentos antes el vino escaseaba y que
ahora se le presentase una abundante cantidad que al probarlo pudo apreciar la calidad
del vino que le había sido llevado.”
WILLIAM MACDONALD
“El
maestresala era la persona encargada de disponer las mesas y los alimentos.
Cuando él probó este vino, se dio cuenta de que había sucedido algo extraño. Y
eso sin saber él de dónde era el vino; lo que sí constató que era un vino de
alta calidad, de modo que llamó inmediatamente al novio.
¿Cuál
debería ser la actitud de los cristianos para con el vino hoy? El vino es a
veces prescrito con propósitos medicinales, y esto está totalmente de acuerdo
con la enseñanza del NT (1Ti_5:23). Con respecto a su consumo de mesa, en toda
situación y cultura los cristianos deberían actuar con prudencia, buscando ante
todo la gloria del Señor y no la gratificación egoísta de sus propios deseos.
Sin
jamás rechazar los dones benéficos de Dios, el cristiano debería recordar las
advertencias de la Escritura en contra de la embriaguez en particular
(Rom_13:13; Gál_5:21; Efe_5:18; 1Pe_4:3), y en contra de toda inmoderación en
general. «Todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar por
ninguna» (1Co_6:12). Finalmente, el cristiano debería estar dispuesto a
privarse de todo aquello que pueda ser causa de tropiezo para otro (Rom_14:21).”
ALCUINO
“Los
servidores son los doctores del Nuevo
Testamento que explican las Escrituras a otros en sentido espiritual. El
maestresala es algún doctor de la Ley,
como Nicodemo, Gamaliel o Saulo. Cuando se confió a éstos la predicación del
Evangelio, que se ocultaba en la letra de la Ley, representaban al maestresala,
a quien se le daba a gustar el vino hecho del agua. Y en la casa de las bodas
había tres clases de hombres recostados, como en la Iglesia hay tres clases de
fieles, a saber: casados, continentes y doctores. Pero el Señor reservó el vino
exquisito para el final; esto es, el
Evangelio, que llegó en la sexta edad.”
W. PARTAIN – B. REEVES
“¡He
aquí el testimonio de un hombre que confirmó el milagro sin saber que fue
milagro! El maestresala no sabía lo que
había pasado. No sabía nada de la orden de llenar las tinajas con agua. Lo
que sí sabía fue que lo que tomaba no solamente era vino sino "buen vino". Con esto él autentificó
o acreditó el milagro. Las obras de Jesús hablan por sí solas. Por su parte el
maestresala creía que alguien había cometido un error. Pero ¿qué habrá pensado
el esposo? No entendería este fenómeno, pero sí sabía que no había guardado el
mejor vino para servirlo después de que los huéspedes hubieran bebido mucho.
El maestresala probó el agua hecha
vino; es decir, él se dio cuenta de la substancia y el sabor del vino. Ya no
era agua sino vino. (No es así en la llamada transubstanciación, porque cuando
el sacerdote prueba el vino -- que, según la Iglesia Católica Romana, al ser
bendecido llega a ser literalmente la sangre de Cristo -- no tiene sabor de
sangre sino de vino).”
ESTEBAN VOTH
“Este
verso continúa el v. Jua_2:8, sin embargo, algunos traductores hacen un punto
aparte en el v. Jua_2:8. Da más fluidez a la lectura continuar con punto
seguido el v. Jua_2:9 para no repetir la oración sustantiva “la persona
encargada del banquete”, que de por sí es muy larga. Se pudiera usar el
pronombre de tercera persona singular: “Él probó el agua convertida en vino”.
Juan
no indica la cantidad de agua que es convertida en vino. Puede ser el agua de
la jarra de donde probó el maestro de ceremonias, o puede ser toda el agua de
las seis tinajas. Los que creen que el agua fue sacada del pozo asumen que solo
el agua que fue llevada a la persona encargada del banquete fue la que se
convirtió en vino. En este caso lo mejor es no ser tan explícito, a no ser que
el idioma receptor lo demande. Y si este es el caso, entonces se podría sugerir
que el sentido es: “el agua de la jarra que se había convertido en vino”.
El
paréntesis como explicación es tan obvio que no agrega mucho a la historia. Por
eso, aligeraría la lectura introduciendo el paréntesis con alguna partícula o
frase de transición como: «pero» (TLA), “por supuesto”, “de hecho”.
El agua hecha vino requiere ciertas modificaciones en otros idiomas, ya que es posible que se necesite especificar el agente de este hecho. Si no se especifica el agente se puede dar la idea que el agua se convirtió en vino de forma inexplicable o por arte de magia. No está por demás decir: “el agua que Jesús convirtió en vino”. Sin saber de dónde era no tiene mucho sentido en algunos idiomas. Quizás se necesite una aclaración: “de dónde los sirvientes habían sacado este vino.”

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