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EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 3
VERSICULO 8 |
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RV1960 |
NVI1999 |
BTX4 |
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El
viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene,
ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. |
El
viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde
viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu. |
El
viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni
a dónde va. Así es todo el nacido del Espíritu. |
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TR+ |
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Spiritus ubi vult spirat
et vocem eius audis sed non scis unde veniat et quo vadat sic est omnis qui natus
est ex Spiritu |
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KJV |
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The wind bloweth where
it listeth, and thou hearest the sound thereof, but canst not tell whence it
cometh, and whither it goeth: so is every one that is born of the
Spirit. |
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TCB |
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El viento sopla. Job_37:10-13,
Job_37:16, Job_37:17, Job_37:21-23; Sal_107:25, Sal_107:29; Ecl_11:4,
Ecl_11:5; Eze_37:9; Hch_2:2; Hch_4:31; 1Co_2:11; 1Co_12:11. Así
es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Jua_1:13; Isa_55:9-13; Mar_4:26-29; Luc_6:43, Luc_6:44; 1Co_2:11; 1Jn_2:29;
1Jn_3:8, 1Jn_3:9. |
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COMENTARIOS:
JOHN PIPER
“Jesús
está comparando la obra del Espíritu de Dios en el nuevo nacimiento con la
forma en que se mueve el viento, y con la manera en que el viento afecta al
mundo sin ser visto y sin ser controlado por nosotros. En el versículo 6, Jesús
dijo: “Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu,
espíritu es.” Así que está diciendo con claridad que el nuevo nacimiento es
obra del Espíritu. Cuando usted ha nacido de nuevo, ha nacido por el Espíritu. La
nueva vida espiritual que viene en el nuevo nacimiento, viene por el Espíritu
Santo. Esto queda realmente claro en Juan 6:63. “El Espíritu es el que da vida;
la carne para nada aprovecha.” Así que el nuevo nacimiento, y la nueva vida que
viene con él, son resultado de la obra del Espíritu.
Ahora,
habiendo hecho esa aclaración, Jesús enseña en el versículo 8 cómo el Espíritu Santo
realiza esta obra de regeneración. “El viento sopla donde quiere, y oyes su
sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es
nacido del Espíritu.” Aquí hay un juego de palabras, porque en griego, la
palabra viento y la palabra Espíritu son la misma. Así que el viento es tratado
como una imagen del Espíritu.
La Obra del Viento
Él
dice cuatro verdades sobre la obra del viento que reflejan la obra del
Espíritu.
1)
“El viento sopla donde quiere,” donde desea. Así que el viento (el Espíritu),
es libre. Él (utilizaré el pronombre personal masculino porque el Espíritu es
una persona, no una fuerza, y porque Juan utiliza el pronombre masculino en
14:26; 15:21; 16:13), el Espíritu no es restringido por nosotros. El énfasis
cae sobre la voluntad del Espíritu, no sobre nuestra voluntad.
Entonces
Jesús dice, 2)“… y oyes su sonido…” Esto significa que hay efectos perceptibles
del viento invisible. Usted no puede ver el viento, pero sabe que hay viento
por su sonido, por la presión sobre su piel, por las ramas y las hojas y el
polvo volando en el aire. Así es con el Espíritu en la obra de regeneración:
usted no le puede ver, pero puede ver sus efectos.
3)
Jesús dice: “… pero no sabes de dónde viene…” Esto enfatiza que usted no
origina el movimiento del Espíritu, ni controla su movimiento… “…no sabes.”
Estas palabras significan que aquí hay un misterio. El Espíritu obra de maneras
que no podemos comprender completamente.
Es
como lo que Jesús dijo en Marcos 4:26–27: “El reino de Dios es como un hombre
que echa semilla en la tierra, y se acuesta y se levanta, de noche y de día, y
la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe.” Así es el reino de Dios. Y
Jesús dice en Juan 3:5 que usted no puede entrar al reino de Dios a menos que
nazca de nuevo. Por eso es que dice: echamos la semilla de la palabra, y Dios
provoca el nuevo nacimiento, no sabemos cómo.
Entonces,
4) Dice al final de esa primera oración en el versículo 8: “… Tú no sabes ni adónde
va.” Usted no puede determinar su origen, ni puede determinar su destino. El Espíritu
es libre. Va a donde quiere.
Así
que el mensaje, hasta ahora, es que el Espíritu es misterioso. Tiene voluntad
propia, por así decirlo. Viene y va, según sus propias leyes. No lo
controlamos. No podíamos entonces. Y no podemos ahora, 2000 años después. El
viento es libre. No decidimos qué hace el viento. El viento hace lo que quiere.
La Obra Decisiva es del Viento, no
Nuestra
Entonces
Jesús hace la comparación con la obra explícita del Espíritu. Versículo 8:
Usted ha oído cómo obra el viento… “así es todo aquel que es nacido del
Espíritu.” Literalmente: “De esta forma es todo el que es nacido por el
Espíritu.” Ustedes han oído cómo obra el viento… “así nace todo el que es
nacido del Espíritu.” El objetivo al enfatizar la libertad del viento para
producir sus efectos, es dejar bien claro la libertad del Espíritu para hacer
que las personas nazcan de nuevo.
Así
que lo que nos enseña el versículo 8 es que de la misma forma en que no hacemos
que el viento sople, tampoco hacemos que el Espíritu produzca el nuevo
nacimiento. O, para ser más específicos, la voluntad determinante en el nuevo
nacimiento no es la nuestra. La voluntad del Espíritu es decisiva. Para estar
seguros, nuestra voluntad se mueve en el momento del nuevo nacimiento. El
cambio ocurre en nosotros. Hay efectos perceptibles del viento “oyes su
sonido.”
El
efecto fundamental del viento (el Espíritu) es que somos espiritualmente
vivificados (nacemos de nuevo), y ahora nuestra voluntad actúa. El actúa para
recibir a Cristo y creer en Cristo. Pero actúa porque el viento está soplando,
no al revés. No nos movemos primero. Nuestras voluntades son despertadas e
inclinadas hacia Cristo, porque el Espíritu sopla donde quiere y da vida a
quien quiere.
Gracia Soberana, Irresistible
Esto
es lo que queremos decir cuando utilizamos términos como gracia soberana o
gracia irresistible. Queremos decir que el Espíritu Santo es el Espíritu de
Dios, y por tanto, Él es omnipotente y soberano. Y por tanto, es irresistible e
infaliblemente efectivo en su obra regeneradora. Esto no significa que no le
resistamos. Lo hacemos. La Biblia es clara en ese aspecto (Hechos 7:51). El
aspecto soberano de la gracia y del Espíritu implica que cuando Dios escoge, Él
puede vencer la rebelión y resistencia de nuestras voluntades. Él puede hacer
que Cristo se vea tan persuasivo que nuestra resistencia sea quebrantada y
nosotros vengamos a él por nuestra propia voluntad, y le recibamos y creamos en
él.
Y
cuando lo hace, el Espíritu de Dios está manifestando su gracia y soberanía.
Vea cómo es dicho en otras partes de la Biblia.
•
Jesús dice en Juan 6:44 y 65: “Nadie
puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el
día final… nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.”
•
En Hechos 13:48. Lucas dice: “y creyeron
cuantos estaban ordenados a vida eterna.”
•
En Romanos 9:15–16, Pablo cita a Dios: “Tendré
misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga
compasión. Así que no depende del que
quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” En otras palabras,
el viento sopla donde quiere en la obra de regeneración.
•
En Filipenses 2:12–13, Pablo dice: “ocupaos
en vuestra salvación con temor y temblor; porque Dios es quien obra en vosotros
tanto el querer como el hacer, para su beneplácito.” En otras palabras,
nuestro deseo indispensable se debe a la obra decisiva de Dios.
•
O el texto muy conocido de Efesios 2:8–9: “Porque
por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino
que es don de Dios.” El viento sopla donde quiere y da vida y fe.
Así
que Juan 3:8 está enseñando, junto con muchas otras partes de la Biblia, que el
nuevo nacimiento es, decisiva y supremamente, la obra de la voluntad del Espíritu, y tiene un segundo lugar
dependiente, donde es un acto de nuestra voluntad.”
F.W KRUMMACHER
“Tan
pronto como el Espíritu, que como el viento sopla donde quiere, gana espacio,
el amor al engaño da paso al ardiente deseo de liberarse de él, y al estudioso autoengaño
a la voluntad de "probar todas las
cosas y retener lo bueno". Ante la honesta y seria indagación por la
verdad y la paz, se desvanecen las formas visionarias de esas falsas ideas a
las que antes se había apegado la pobre alma. Pero cuando, por la operación del
Espíritu de Dios, hemos alcanzado esta sencillez de corazón, nos unimos a los que son de la verdad. Entonces, si
el Divino Maestro pronuncia su voz, ¿cómo resuena nuestra alma más íntima con
el sonido de su luz y palabras vivificantes? Si luego dice: "Venid a mí, los que estáis cansados y
cargados", ¡con qué alegría aceptamos la amable invitación! Si luego
revela su gloria y belleza, ¡cómo nuestras almas anhelantes corren regocijadas
a sus brazos! Si luego muestra el estandarte de su cruz, ¡cómo no nos apresuramos
a él para construir tabernáculos bajo su sombra pacífica!”
OCTAVIUS WINSLOW
“Aquí
está Su soberanía. Observa lo sorprendente que es el El viento que desafía el
poder gobernante del hombre. Es tan irresistible en su influencia como poderoso
en su fuerza. No podemos dominarlo ni podemos controlarlo. Está tanto fuera de
nuestro poder convocarlo como de calmarlo.
Viene,
no sabemos de dónde, va, no sabemos a dónde. "Así es todo aquel que es nacido del Espíritu". No digas que al
Espíritu no se le resiste. Se le resiste con fuerza y perseverancia. Pero no lo
pueden dominar. Toda la enemistad y la carnalidad del corazón surge en
oposición directa a Él; pero cuando está empeñado en una misión de amor, cuando
de acuerdo con el propósito eterno que Él viene a salvar, ni todos los poderes
en la tierra o en el infierno pueden resistirle eficazmente.
Como
el viento impetuoso, derriba toda oposición, barre todas las barreras, supera
toda dificultad, y el pecador, "dispuesto
en el día de su poder", es llevado a los pies de Jesús, para que se
siente manso y agradecido. "vestido
y en su sano juicio". Su poder, ¿quién puede resistir? Ya sea que
hable con la "voz suave y apacible" del amor tierno y persuasivo, o
si viene en el "viento impetuoso" de una convicción profunda y
abrumadora, Su influencia es insaciable, Su poder es irresistible. Él "obra
eficazmente" en los que creen. Pero Su operación es tan soberana como
poderosa. Viene a quien quiere; Viene cuando quiere; Viene en el modo en que lo
hará. No podemos traerlo por un esfuerzo de nuestra propia voluntad, ni podemos
por un esfuerzo de nuestra voluntad obligarlo a partir. Sopla donde quiere;
escuchamos el sonido, vemos los efectos; pero no se lo revela a los mortales
cómo obra, por qué obra y para qué obra de una manera particular. Aun así,
bendito seas eterno Espíritu, porque así te parece bien.”
EBENEZER ERSKINE
“El
camino de su subsistencia y preservación es un misterio, porque es mantenido
por una comunicación invisible entre Cristo en el cielo y el alma pobre en la
tierra; este reino" sostiene al creyente a Cristo la Cabeza, de donde todo
el cuerpo está unido por coyunturas y ligaduras que tienen sustento ministrado
y entretejido con el crecimiento de Dios. "Los asuntos de este reino son
un misterio para un mundo ciego, que simplemente le preguntan al creyente qué
es lo que está haciendo, mientras éste persigue los intereses del reino de Dios
dentro de él, "Soy una maravilla para muchos (dice David), pero Dios es mi refugio fuerte.”
THOMAS BROOKS
“Dios
es un agente libre para obrar según la ley o el evangelio, mediante sonrisas o
ceños fruncidos, presentando el infierno o el cielo a las almas de los
pecadores. Dios truena desde el monte Sinaí sobre algunas almas y las conquista con truenos. Dios les
habla a los demás en voz baja y con eso los
conquista. Ustedes que son traídos a Cristo por la ley, no juzguen ni
condenen a los que son traídos a Cristo por el evangelio; y ustedes que son
traídos a Cristo por el evangelio, no desprecien a los que son traídos a Cristo
por la ley. Algunos son llevados a Cristo por fuego, tormentas y tempestades;
otros por vendavales más suaves y mansas del Espíritu. El Espíritu es libre en
las obras de conversión y, como el
viento, sopla cuando, donde y como quiere. Tres veces felices son aquellas
almas que son llevadas a Cristo, ya sea en una noche de invierno o en un día de
verano.”
WARREN WIERSBE
“Es
probable que la brisa nocturna soplaba mientras Nicodemo y Jesús conversaban sentados
en la terraza de la casa. La palabra "viento" tanto en hebreo como en
griego se puede traducir también como espíritu.
En la Biblia uno de los símbolos del Espíritu de Dioses el viento, o aliento
(Job 33:4; Juan 20:22; Hechos 2:2). Como el viento, el Espíritu es invisible
pero poderoso; y no se puede explicar o predecir los movimientos del viento.
Cuando
Jesús usó este símbolo Nicodemo debe haber recordado al instante Ezequiel
37:1-14. El profeta vio un valle lleno de huesos muertos; pero cuando profetizó
al espíritu, el Espíritu vino y les dio vida a los huesos. De nuevo, fue una
combinación del Espíritu de Dios y la Palabra de Dios lo que les dio vida. La
nación de Israel (incluyendo a Nicodemo y sus compañeros en el concilio) estaba
muerta y sin esperanza; y a pesar de la moralidad y la religión del pueblo,
necesitaba la vida del Espíritu. El nuevo nacimiento de arriba es una necesidad
("Os es necesario nacer de nuevo"), pero también es un misterio.
Toda
persona que nace del Espíritu es como el viento; no se puede explicar o
predecir por completo ni al viento ni al hijo de Dios. A propósito, el
nacimiento humano todavía es un misterio, a pesar de todo lo que sabemos de la
anatomía y fisiología. Cada nueva vida es emocionante y diferente.”
SAN JUAN CRISOSTOMO
“Recurriendo
a algo intermedio entre lo corpóreo y lo espiritual, el ímpetu del viento, se
sirve de ello para aclarar su pensamiento. Dice del viento: Oyes su soplo, pero
no sabes de dónde viene ni a dónde va. Cuando dice que sopla donde quiere, no pretende afirmar que el viento goce de una
especie de libre arbitrio, sino que se refiere a su fuerza natural, que no
puede someterse ni resistirse. Suele, en efecto, la Escritura hablar de ese modo
incluso refiriéndose a cosas inanimadas, como cuando dice: Lo creado quedó
contra su voluntad sometido a la caducidad. La expresión «sopla donde quiere» significa, por tanto, que nadie puede
detenerlo, que se extiende por doquier y que nadie es dueño de imponerle una u
otra dirección, sino que sopla con violencia sin que nadie pueda someter su
ímpetu.
Oyes
su soplo, el rumor, el silbido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así
es también quien nace del Espíritu. Ahí quiere llegar el Salvador. Si no puedes
explicar el ímpetu del viento que captas con tus sentidos, con el oído y el
tacto, y no sabes qué dirección seguirá, ¿por qué preguntas con curiosidad por
la acción del Espíritu divino, cuando no comprendes la causa de la fuerza del
viento, aunque oyes su silbido? Por consiguiente, las palabras «sopla donde quiere» han de entenderse
referidas a la potencia del Paráclito. Su significado es éste: nadie puede detener el viento, que sopla
donde quiere. Con mayor motivo no podrá ser detenida la acción del Espíritu
Santo ni por las leyes de la naturaleza, ni por la limitación inherente a la
naturaleza corporal, ni por cualquier otra cosa de ese tenor.”
A.W PINK
“A
veces el viento se mueve tan suavemente que apenas susurra una hoja, otras
veces sopla tan fuerte que su rugido se puede escuchar a millas de distancia.
Así es en el asunto del nuevo nacimiento. En algunos, el Espíritu Santo obra
tan suavemente que su obra es imperceptible para los espectadores; con otros Su
acción es tan poderosa, tan radical, revolucionaria, Sus operaciones son
patentes para muchos. A veces, el viento es solo local en su alcance, en otras
ocasiones está extendido en su alcance. Así sucede con el Espíritu. Hoy actúa
sobre una o dos almas, mañana puede, como en Pentecostés, "pinchar el corazón"
a toda una multitud. Pero si obra en pocos o en muchos, no consulta al hombre;
Actúa como le place.”
CHARLES SPURGEON
“El
viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene
y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu”. Sin embargo, se
trata de una transformación que se conoce y se siente; se conoce por las obras
de santidad que produce y se siente por medio de la asombrosa experiencia de la
gracia. Esta gran obra de la regeneración es sobrenatural, no es algo que uno
pueda producir por sí mismo. Se trata de una nueva verdad que impregna nuestro
corazón, que renueva el alma y afecta a la persona en su totalidad. No es un
cambio de nombre sino una renovación de mi naturaleza de manera que no soy lo
que solía ser, sino que me convertí en una nueva persona en Cristo Jesús.
Lavar, embalsamar y preparar un cuerpo para la sepultura es algo muy distinto
de volverlo a la vida. El hombre puede hacer lo primero, pero lo segundo solo
es obra de Dios.
Por
tanto, si naciste de nuevo, tu reconocimiento hasta el día de hoy será: “Oh
Señor Jesús, eterno Padre, eres mi Padre espiritual. A menos que tu Espíritu me
haya inspirado una vida nueva, santa y espiritual, yo estaría “[muerto] en
[mis] transgresiones y pecados” (Efe_2:1). Mi vida celestial solo proviene de
ti y a ti solo la atribuyo. Mi “vida está escondida con Cristo en Dios”
(Col_3:3) porque “ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí” (Gal_2:20)”.
Que
el Señor nos permita tener la pacífica seguridad sobre este tema vital de
“nacer de nuevo” dado que no haber sido regenerado implica no ser salvo ni
perdonado, estar “sin esperanza y sin Dios” (Efe_2:12).
Por
maravilloso y misterioso que siempre debe ser el nuevo nacimiento, es MUY
MANIFIESTO. La casa sabe cuando nace un niño. Hay misterios en torno a su
nacimiento, pero el hecho es bastante evidente. Pronto oirás su grito en el
cuarto de los niños y pronto su parloteo en la sala. Verás el gozo de los
padres cuando abrazan a su descendencia y el cuidado con que velan por su bien.
Entonces, en el nuevo nacimiento, no sabemos cómo obra el Espíritu, pero
sabemos que Él obra y pronto vemos que ha ocurrido un cambio maravilloso sobre aquellos
a quienes Él ha hecho poseedores de la simiente celestial, ¡criaturas de la
nueva vida! Aquellos que conocen mejor a las personas convertidas están entre
los primeros en percibir el milagro transformador de la Gracia.”
COMENTARIO BIBLICO MUNDO HISPANO
“Puesto
que el mismo término griego pneuma (pneuma) significa “viento”
y “espíritu”, algunos traducen
Espíritu en ambas posiciones: “El Espíritu sopla de donde quiere… ha nacido del
Espíritu”. Sin embargo, los términos sopla y sonido favorecen la traducción de
viento en la primera referencia.”
ALBERT BARNES
“Podemos
aprender, por lo tanto:
1er.
Que la evidencia apropiada de conversión es el efecto en la vida.
2do.
Que no seamos demasiado curiosos para buscar la causa o la forma del cambio.
3er.
Que Dios tiene poder sobre el pecador más empedernido para cambiarlo, como
tiene poder sobre el roble más alto, para derribarlo con un gran relámpago.
4to.
Hay gran variedad en los modos de operación del Espíritu.
Como
el viento a veces barre con una tempestad y se postra todo ante ella, y a veces
sopla sobre nosotros en un suave céfiro vespertino, así es con las operaciones
del Espíritu. El pecador a veces tiembla y se postra ante la verdad, ya veces
es dulce y gentilmente atraído a la cruz de Jesús.”
ALEXANDER MACLAREN
“Donde está el Espíritu del Señor, hay
libertad", porque el deber se ha convertido en deleite, y no hay deseo
en la naturaleza nueva y superior de nada excepto lo que Dios ordena. La
verdadera libertad es cuando, por la dirección de nuestra voluntad, cambiamos
"debo" en "Me deleito en hacer tu voluntad".
De modo que somos liberados de la esclavitud y la carga de una ley que es
externa y no es amada, y somos puestos en libertad de, por amor a nuestro
amado, hacer la voluntad del amado.
"Yo
mismo seré para mi amada tanto la ley como el impulso", dice uno de los
poetas sobre un asunto muy inferior. Es cierto en referencia a la vida
cristiana y a la 'libertad con que Cristo
nos hizo libres', pero entonces, para comprender libremente el alcance y la
grandeza de esta perfecta ley de libertad, debemos recordar que la nueva vida
se implanta en nosotros precisamente para que podamos suprimir, y, si es necesario,
expulsar y exorcizar, esa "lista" inferior, de la que he dicho que
siempre es innoble y, a veces, animal. Porque esta libertad traerá consigo la
necesidad de una guerra continua contra todo lo que pueda limitarla y
restringirla, es decir, las pasiones, deseos e inclinaciones de nuestro yo más bajo
o más noble, pero impío. Estos son, por así decirlo, depuestos por la entrada
de la nueva vida.
Pero
es peligroso mantener vivos a los tiranos destronados y derribados, y lo mejor
es decapitarlos, así como echarlos de su trono. "Si por el Espíritu dais muerte a las obras" y las
inclinaciones y voluntades "de la
carne, viviréis"; y si no lo haces, vivirán y te matarán. Entonces, la libertad de la nueva vida es una
libertad militante, y tenemos que luchar para mantenerla. Como dijo Burke sobre
el ámbito político, “el precio de la
libertad es la vigilancia eterna'', así decimos sobre la nueva vida del cristiano:
es libre sólo con la condición de que mantenga bien bajo las escotillas a los
viejos tiranos, que siempre están conspirando y luchando por tener el dominio
una vez más.
Además,
si bien esta nueva vida nos libera de la dureza de una ley que sólo puede
proclamar el deber, y también nos libera de nuestro yo más básico, nos libera
de toda autoridad humana. El verdadero fundamento de la democracia cristiana es
que cada alma individual tiene acceso directo e inmediato y posesión directa y
real de Dios, en su espíritu y vida. Por lo tanto, en la medida en que
atraigamos la vida nueva y el Espíritu de Dios, seremos independientes de los
hombres que nos rodean y podremos decir: 'Para mí es un asunto muy pequeño ser
juzgado por ti o por juicio de hombre'. Esa nueva vida debe hacer que los
hombres sean originales, en el sentido profundo y verdadero de la palabra, que
extraigan sus concepciones del deber y sus métodos de vida, no de segunda mano
de otros hombres, sino directamente de
Dios mismo.”
JOHN GILL
“Esta
gracia del Espíritu en la regeneración, como el viento, es poderosa e irresistible;
lleva todo delante de él; no hay resistencia a ello; derriba las fortalezas de
Satanás, derriba las fortificaciones del pecado; y toda la pandilla del
infierno, y las corrupciones del corazón de un hombre no son rival para él;
cuando el Espíritu obra, ¿quién puede vencerlo?”
J.C RYLE
“La
última frase del versículo plantea sin lugar a dudas ciertas dificultades: “Así
es todo aquel que es nacido del Espíritu”. Más bien habríamos esperado que
fuera: “Así obra el Espíritu en todo el que nace de nuevo”. Y esto, no cabe
duda, era lo que quería decir nuestro Señor. Sin embargo, la figura retórica
que utiliza nuestro Señor no está exenta de paralelismos en el Nuevo
Testamento. Por ejemplo, leemos: “El
reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla” (Mateo
13:24). Claramente, la comparación en este caso no es entre el hombre y el
Reino. El significado es que toda la historia es un ejemplo del Reino de los
cielos. También leemos que “el reino de
los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas”, y podemos
hacer un comentario semejante (Mateo 13:45).
No veo dificultad alguna en la expresión: “El viento sopla de donde quiere”. En la Biblia es habitual conferir personalidad a cosas inertes y hablar de ellas como si tuvieran mente y voluntad. Nuestro Señor, pues, habló de que “las piedras clamarían” (Lucas 19:40). Y el salmista dice: “El sol conoce su ocaso” (Salmo 104:9). Cf. También Job 37:8, 21. Además de esto, veo una belleza particular en la elección del viento como imagen de la obra del Espíritu. No solo es una imagen sumamente apropiada y notable, sino que también se utiliza en otras partes de la Escritura. Comprobemos, por ejemplo, cómo Ezequiel llama al “viento” en la visión de los huesos secos para que sople sobre los muertos (Ezequiel 37:9). Consultemos asimismo el Cantar de los Cantares 4:16 y Hechos 2:2. En último lugar, pero no por ello de menor importancia, creo que el estado de perplejidad de Nicodemo hace muy probable que nuestro Señor ayudara misericordiosamente a su ignorancia por medio de la utilización de una imagen familiar como era la del viento. Si no se utilizara una imagen en este versículo, no es nada fácil ver cómo podría ayudar este lenguaje a Nicodemo a entender la doctrina del nuevo nacimiento. Pero si el versículo contiene una imagen familiar, todo el propósito de nuestro Señor al decir lo que dijo queda claro y evidente.”
J. WALVOORD – R. ZUCK
“Este
v. contiene un juego de palabras que no
se puede expresar en español en forma adecuada. La palabra griega pneuma significa tanto viento, como
Espíritu. La obra del Espíritu (pneuma) es invisible
y misteriosa así como lo es el soplo
del viento (pneuma). El hombre no puede controlar a ninguno de los dos.”
LEON MORRIS
“La
interpretación de este versículo es complicada porque la palabra que en este
capítulo se ha venido traduciendo por “espíritu”
tiene más de un significado. En griego (igual que en otras lenguas), esta
palabra quiere decir tanto “espíritu”, como “aliento” o “viento”. Por un lado, el
espíritu de una persona es el elemento inmaterial que le da vida. Por otro,
sabido era que al cesar el aliento, la respiración, cesaba la vida.
Por
tanto, ¿no era natural y lógico usar la misma palabra para esos dos conceptos?
Y, como el viento no es más que un soplo de aliento que viaja con rapidez,
también es natural usar la misma palabra. Por tanto, vemos que la palabra que
aquí se usa puede traducirse como “viento”
o como “espíritu” (o, quizá, siendo
que estamos ante un escrito de Juan, ¿deberíamos intentar traducir los dos
sentidos?). Si nos aferramos al uso que se ha hecho en el resto del capítulo de
esta palabra, deberíamos traducir “espíritu”.
Así, el pasaje vendría a decir que el Espíritu sopla donde quiere, y de la
misma manera que la gente no puede comprender al Espíritu, tampoco pueden
comprender a los que son nacidos del Espíritu. Hasta aquí, parece una interpretación
lógica y coherente.
Pero
hay un problema. Si alguien no puede comprender al Espíritu ni a los que son
nacidos del Espíritu, ¿cómo va a poder oír el “sonido” del Espíritu? A causa de
este matiz, que parece incompatible con la explicación del párrafo anterior,
muchos traductores y comentaristas han optado por interpretar esta palabra como
“viento”. Entonces, el significado
que nos queda es que el viento tiene sus
misterios. Podemos oírlo (¿será que Jesús y Nicodemo oyeron en ese momento
una ráfaga de aire?). Pero, sin embargo, no sabemos ni de dónde viene ni adónde
va. Sin el saber de la meteorología científica tal y como la conocemos hoy en
día, en aquel entonces el viento era un misterio y un elemento impredecible. Y
lo mismo ocurría, según Jesús, con los nacidos del Espíritu. La persona que no
tiene vida espiritual, aunque tenga contacto con un nacido del Espíritu, no conoce ni el origen ni el destino final
de su vida. Ésta parece ser la interpretación más adecuada de este pasaje.”
SAN AGUSTIN
“No
hay quien vea al Espíritu; ¿¡cómo, pues, se oye su voz? ¿Se oye un salmo? Es la voz del Espíritu. ¿Se oye el
Evangelio? Es la voz del Espíritu.
¿Se oye la palabra divina? Es también la
voz del Espíritu. Se oye su voz y no se sabe de dónde viene ni adonde va. Y
si tú naces del Espíritu serás tal que quien no ha nacido aún del Espíritu no
sabrá de ti ni de dónde vienes ni adonde vas. Esto es lo que añade el Señor: Así es todo el que ha nacido del Espíritu.”
JAMES SMITH
“Es
el Espíritu el que vivifica, la carne para nada aprovecha en la obra de la
regeneración (Jua_6:63). «Lo que es nacido de la carne, carne es.» ¿Quién puede
hacer limpio lo inmundo? Lo que es nacido del Espíritu es espíritu, o
espiritual. Por ninguna ley de evolución ni por ningún esfuerzo del hombre
puede aquello que es de la carne engendrar aquello que es espíritu. Sólo
aquello que es engendrado por el Espíritu Santo de Dios es idóneo para entrar
en el Reino de Dios. El segundo nacimiento, como el segundo Adán, es del cielo
(1Co_15:47), y es concebido en el corazón por el Espíritu Santo.
Las
obras de la carne están en terrible contraste con el fruto del Espíritu
(Gál_5:16-25). El que siembra para la carne sólo puede segar corrupción. El
Espíritu es soberano, y, como el viento, se mueve a donde quiere; tú oyes su
voz, pero no puedes saber, etc. Hay mucho en la manera de obrar del Espíritu
que no podemos comprender, pero oír su voz y obedecer su voluntad es pasar de
muerte a vida; porque la mente del espíritu es vida y paz (Rom_8:6). La palabra
del Espíritu es la Palabra de Dios, la simiente incorruptible que vive y
permanece para siempre, y por la que nacemos de nuevo, tan pronto como la
Palabra es recibida por la fe. De su propia voluntad nos engendró mediante
aquella Palabra de Verdad que da nueva vida y esperanza al corazón creyente al
crear una unión vital y eterna con el Hijo de Dios.”
MATTHEW HENRY
“«Oyes
su sonido (del viento)—añade Jesús—, pero no sabes de dónde viene ni adónde
va.» De la misma manera que nadie puede controlar el viento, aunque sus efectos
son experimentables por el ruido que hace al chocar con una resistencia, así
pasa con el Espíritu de Dios, al que nadie puede encadenar, monopolizar ni
manipular; es totalmente libre y otorga el influjo de Su gracia y de Su poder
dónde, cuándo y a quien quiere, y en la medida y los grados que le place; es
poderoso en grado infinito, y Sus efectos se hacen sentir como los del viento;
aunque las causas quedan ocultas, los efectos son manifiestos; y es misterioso,
porque Sus caminos son ocultos e incomprensibles para la mente humana; cómo
reúne y esparce, cómo levanta y abaja, resulta para nosotros un enigma.
También
la conducta del creyente es sorprendente y misteriosa, extraña, para los
mundanos (v. 1Pe_4:4). Todo esto, en verdad, era sorprendente para el fariseo
Nicodemo, tan acostumbrado a la cuadrícula de las normas del Talmud y a una
supuesta salvación por obras de la Ley, de una Ley de piedra para corazones de
piedra (v. Eze_36:26). El cristiano está regulado sólo por la ley del amor
(Jua_13:34-35; Rom_6:14; Rom_13:8; 1Co_9:21; Gál_5:23; 1Jn_3:23), con la que
cumple, completa y rebasa la Ley del Antiguo Pacto. Por eso, dice Pablo en
Gál_5:23 que, frente al fruto del Espíritu, la Ley ya no es un adversario: fue
crucificada con Cristo, quien sufrió por nosotros la maldición de la Ley contra
sus transgresores (v. Gál_3:10-14; Efe_2:15; Col_2:14).”
MARTIN LUTERO
“Con
ayuda de esta clara y natural ilustración, el Señor enseñó a Nicodemo a creer
aunque no entienda, ya que tampoco entiende el sentido del oído. Ningún
filósofo ni sabio ha podido nunca explicar cómo el oído puede captar el sonido
de un arma disparada a tres kilómetros de distancia y la causa de que el sonido
se desplace como la flecha cuando es disparada.
Asimismo,
hay cosas menores que el viento y que desafían la comprensión de los sabios.
Ningún hombre de la tierra ha sido capaz de explicar la causa de que la vista
alcance tan lejos hasta llegar a un radio de unos 14 kilómetros si mira desde
lo alto de una torre, o a divisar el sol que es mucho más grande que cualquiera
de los mundos. En verdad, desafía la comprensión humana. Mucho se ha escrito
acerca de ello, pero nadie ha sido capaz de entenderlo. Nadie en la tierra ha
sido capaz de explicar las causas de que los movimientos de la lengua asistida
por las cuerdas vocales, puedan producir el discurso y amplificarlo para que
pueda llegar a mucha gente.
Y
al parecer, tampoco nadie ha sabido explicar la risa, el llanto o el sueño y
cómo ocurre que la bebida y la comida que ingiero ahora se transformen en
carne, sangre y excrementos mañana y la manera cómo el alimento se transforma
en el interior de mi cuerpo después de haber sido cocinado, cuando yo podría
hervir en una olla durante años un pedazo de carne y no conseguiría carne y
sangre, sino que continuaría siendo carne y sin embargo, en el cuerpo, se
consigue en veinticuatro horas.
Ningún
nacido ha sido capaz de explicar el fenómeno de las hojas que brotan con toda
su fuerza en primavera de un árbol que parecía muerto en invierno, o del
surgimiento de una fina planta de un fruto rojo conteniendo en su interior una
dura semilla.
¿Y
quién puede decir la causa de que un grano que parece muerto, produzca otros
granos? Todo ello pertenece al mundo que vemos y cuyas operaciones ignoramos
por completo y sin embargo, no nos preocupa lo inexplicable y lo aceptamos
tranquilamente. Pero insistimos en investigar las operaciones de Dios, con los
sabihondos que se las dan de listos planteando la abominable pregunta del ¿por
qué?; una cuestión con la cual en el Paraíso, nuestros primeros padres fueron
engañados por el diablo y que aún sigue seduciéndonos con toda clase de
herejías y desgracias. De la propia experiencia y de la observación de todas
las criaturas, debemos aprender a creer en Dios y en su Palabra aun cuando no
acabemos de comprenderlo.
Si
hay tantas cosas del mundo físico que trascienden nuestro alcance y
comprensión, no podemos ser tan necios y estúpidos como para discutir la
naturaleza del bautismo y la resurrección de los muertos, ni cómo una virgen
puede ser madre y alumbrar un hijo, o cómo es posible que la Divinidad pueda
ser una Trinidad. Todo ello nos empeñamos en explicarlo a base de sutiles
razonamientos.
¿No
es absurdo? Si no podemos comprender lo que vemos y oímos, por ejemplo, la
causa de que yo pueda hablaros y vosotros oírme, ¿cómo puedo atreverme a querer
introducirme en los misterios de Dios y comprenderlos cuando el Señor nos
comunica algo más sublime que lo perteneciente al mero reino físico? Por
ejemplo, intentar explicar por qué nazco nuevo en el bautismo; cómo las tres
Personas pueden formar parte de una sola Divinidad; por qué Cristo puede estar
presente en el pan y el vino de la sagrada comunión. Sólo la fe lo entiende.”
WILLIAM BARCLAY
“Así
es que Jesús le dijo a Nicodemo: "Tú puedes oír y sentir el viento
(pneuma); pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Puede que no entiendas
cómo y por qué sopla el viento, pero puedes sentirlo. Puede que no entiendas de
dónde viene la tempestad ni adónde va, pero puedes observar sus efectos en las
nubes y los árboles. Hay muchas cosas del viento que no puedes entender, pero
sus efectos están a la vista.» Y prosiguió: «El Espíritu (Pneuma) es
exactamente lo mismo. Puede que no sepas cómo obra; pero puedes ver Sus efectos
en las vidas humanas.»
Jesús
decía: «Esto no es nada teórico. Hablamos de lo que hemos visto de hecho.
Podemos señalar a muchas personas que han nacido de nuevo por el poder del
Espíritu.» El doctor John Hutton solía citar el caso de un obrero que había
sido un borracho empedernido y se había convertido. Sus compañeros hicieron
todo lo posible por ridiculizarle. "No nos dirás que puedes creer en los milagros
y en cosas por el estilo -le decían-. Por ejemplo, que Jesús convirtió el agua
en vino».
«No
sé si convirtió el agua en vino cuando estaba en Palestina -contesto--; pero sé
que en mi casa ha convertido el alcohol en muebles y ropa y comida sana.»
Hay un montón de cosas en este mundo que usamos todos los días sin saber cómo funcionan. Son los menos entre nosotros los que saben cómo funcionan la electricidad, la radio, la televisión y hasta el coche, entre otras muchas cosas; pero no por eso decimos que no existen. Muchos de nosotros usamos un coche aunque no tenemos más que una ligerísima idea de lo que pasa debajo del capó; aunque no entendemos del todo cómo funciona, eso no nos impide usarlo y disfrutar de todas sus ventaSantiago Puede que no entendamos cómo obra el Espíritu, pero Su efecto en las vidas de las personas está a la vista de todo el .mundo. El argumento incontestable a favor del Evangelio son las vidas cambiadas de los que lo han aceptado. Nadie debiera descartar una fe que es capaz de hacer que los malos se hagan buenos.”

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