sábado, 29 de abril de 2023

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 3 VERSICULO 8

 


 

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 3 VERSICULO 8

RV1960

NVI1999

BTX4

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu.

El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el nacido del Espíritu.

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Spiritus ubi vult spirat et vocem eius audis sed non scis unde veniat et quo vadat sic est omnis qui natus est ex Spiritu

KJV

The wind bloweth where it listeth, and thou hearest the sound thereof, but canst not tell whence it cometh, and whither it goeth: so is every one that is born of the Spirit. 

TCB

El viento sopla. Job_37:10-13, Job_37:16, Job_37:17, Job_37:21-23; Sal_107:25, Sal_107:29; Ecl_11:4, Ecl_11:5; Eze_37:9; Hch_2:2; Hch_4:31; 1Co_2:11; 1Co_12:11.

 

Así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Jua_1:13; Isa_55:9-13; Mar_4:26-29; Luc_6:43, Luc_6:44; 1Co_2:11; 1Jn_2:29; 1Jn_3:8, 1Jn_3:9.

 

COMENTARIOS:

JOHN PIPER

“Jesús está comparando la obra del Espíritu de Dios en el nuevo nacimiento con la forma en que se mueve el viento, y con la manera en que el viento afecta al mundo sin ser visto y sin ser controlado por nosotros. En el versículo 6, Jesús dijo: “Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.” Así que está diciendo con claridad que el nuevo nacimiento es obra del Espíritu. Cuando usted ha nacido de nuevo, ha nacido por el Espíritu. La nueva vida espiritual que viene en el nuevo nacimiento, viene por el Espíritu Santo. Esto queda realmente claro en Juan 6:63. “El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha.” Así que el nuevo nacimiento, y la nueva vida que viene con él, son resultado de la obra del Espíritu.

Ahora, habiendo hecho esa aclaración, Jesús enseña en el versículo 8 cómo el Espíritu Santo realiza esta obra de regeneración. “El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” Aquí hay un juego de palabras, porque en griego, la palabra viento y la palabra Espíritu son la misma. Así que el viento es tratado como una imagen del Espíritu.

La Obra del Viento

Él dice cuatro verdades sobre la obra del viento que reflejan la obra del Espíritu.

1) “El viento sopla donde quiere,” donde desea. Así que el viento (el Espíritu), es libre. Él (utilizaré el pronombre personal masculino porque el Espíritu es una persona, no una fuerza, y porque Juan utiliza el pronombre masculino en 14:26; 15:21; 16:13), el Espíritu no es restringido por nosotros. El énfasis cae sobre la voluntad del Espíritu, no sobre nuestra voluntad.

Entonces Jesús dice, 2)“… y oyes su sonido…” Esto significa que hay efectos perceptibles del viento invisible. Usted no puede ver el viento, pero sabe que hay viento por su sonido, por la presión sobre su piel, por las ramas y las hojas y el polvo volando en el aire. Así es con el Espíritu en la obra de regeneración: usted no le puede ver, pero puede ver sus efectos.

3) Jesús dice: “… pero no sabes de dónde viene…” Esto enfatiza que usted no origina el movimiento del Espíritu, ni controla su movimiento… “…no sabes.” Estas palabras significan que aquí hay un misterio. El Espíritu obra de maneras que no podemos comprender completamente.

Es como lo que Jesús dijo en Marcos 4:26–27: “El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra, y se acuesta y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe.” Así es el reino de Dios. Y Jesús dice en Juan 3:5 que usted no puede entrar al reino de Dios a menos que nazca de nuevo. Por eso es que dice: echamos la semilla de la palabra, y Dios provoca el nuevo nacimiento, no sabemos cómo.

Entonces, 4) Dice al final de esa primera oración en el versículo 8: “… Tú no sabes ni adónde va.” Usted no puede determinar su origen, ni puede determinar su destino. El Espíritu es libre. Va a donde quiere.

Así que el mensaje, hasta ahora, es que el Espíritu es misterioso. Tiene voluntad propia, por así decirlo. Viene y va, según sus propias leyes. No lo controlamos. No podíamos entonces. Y no podemos ahora, 2000 años después. El viento es libre. No decidimos qué hace el viento. El viento hace lo que quiere.

La Obra Decisiva es del Viento, no Nuestra

Entonces Jesús hace la comparación con la obra explícita del Espíritu. Versículo 8: Usted ha oído cómo obra el viento… “así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” Literalmente: “De esta forma es todo el que es nacido por el Espíritu.” Ustedes han oído cómo obra el viento… “así nace todo el que es nacido del Espíritu.” El objetivo al enfatizar la libertad del viento para producir sus efectos, es dejar bien claro la libertad del Espíritu para hacer que las personas nazcan de nuevo.

Así que lo que nos enseña el versículo 8 es que de la misma forma en que no hacemos que el viento sople, tampoco hacemos que el Espíritu produzca el nuevo nacimiento. O, para ser más específicos, la voluntad determinante en el nuevo nacimiento no es la nuestra. La voluntad del Espíritu es decisiva. Para estar seguros, nuestra voluntad se mueve en el momento del nuevo nacimiento. El cambio ocurre en nosotros. Hay efectos perceptibles del viento “oyes su sonido.”

El efecto fundamental del viento (el Espíritu) es que somos espiritualmente vivificados (nacemos de nuevo), y ahora nuestra voluntad actúa. El actúa para recibir a Cristo y creer en Cristo. Pero actúa porque el viento está soplando, no al revés. No nos movemos primero. Nuestras voluntades son despertadas e inclinadas hacia Cristo, porque el Espíritu sopla donde quiere y da vida a quien quiere.

Gracia Soberana, Irresistible

Esto es lo que queremos decir cuando utilizamos términos como gracia soberana o gracia irresistible. Queremos decir que el Espíritu Santo es el Espíritu de Dios, y por tanto, Él es omnipotente y soberano. Y por tanto, es irresistible e infaliblemente efectivo en su obra regeneradora. Esto no significa que no le resistamos. Lo hacemos. La Biblia es clara en ese aspecto (Hechos 7:51). El aspecto soberano de la gracia y del Espíritu implica que cuando Dios escoge, Él puede vencer la rebelión y resistencia de nuestras voluntades. Él puede hacer que Cristo se vea tan persuasivo que nuestra resistencia sea quebrantada y nosotros vengamos a él por nuestra propia voluntad, y le recibamos y creamos en él.

Y cuando lo hace, el Espíritu de Dios está manifestando su gracia y soberanía. Vea cómo es dicho en otras partes de la Biblia.

• Jesús dice en Juan 6:44 y 65: “Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final… nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.”

• En Hechos 13:48. Lucas dice: “y creyeron cuantos estaban ordenados a vida eterna.”

• En Romanos 9:15–16, Pablo cita a Dios: “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión. Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” En otras palabras, el viento sopla donde quiere en la obra de regeneración.

• En Filipenses 2:12–13, Pablo dice: “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito.” En otras palabras, nuestro deseo indispensable se debe a la obra decisiva de Dios.

• O el texto muy conocido de Efesios 2:8–9: “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios.” El viento sopla donde quiere y da vida y fe.

Así que Juan 3:8 está enseñando, junto con muchas otras partes de la Biblia, que el nuevo nacimiento es, decisiva y supremamente, la obra de la voluntad del Espíritu, y tiene un segundo lugar dependiente, donde es un acto de nuestra voluntad.”

F.W KRUMMACHER

“Tan pronto como el Espíritu, que como el viento sopla donde quiere, gana espacio, el amor al engaño da paso al ardiente deseo de liberarse de él, y al estudioso autoengaño a la voluntad de "probar todas las cosas y retener lo bueno". Ante la honesta y seria indagación por la verdad y la paz, se desvanecen las formas visionarias de esas falsas ideas a las que antes se había apegado la pobre alma. Pero cuando, por la operación del Espíritu de Dios, hemos alcanzado esta sencillez de corazón, nos unimos a los que son de la verdad. Entonces, si el Divino Maestro pronuncia su voz, ¿cómo resuena nuestra alma más íntima con el sonido de su luz y palabras vivificantes? Si luego dice: "Venid a mí, los que estáis cansados y cargados", ¡con qué alegría aceptamos la amable invitación! Si luego revela su gloria y belleza, ¡cómo nuestras almas anhelantes corren regocijadas a sus brazos! Si luego muestra el estandarte de su cruz, ¡cómo no nos apresuramos a él para construir tabernáculos bajo su sombra pacífica!”

OCTAVIUS WINSLOW

“Aquí está Su soberanía. Observa lo sorprendente que es el El viento que desafía el poder gobernante del hombre. Es tan irresistible en su influencia como poderoso en su fuerza. No podemos dominarlo ni podemos controlarlo. Está tanto fuera de nuestro poder convocarlo como de calmarlo.

Viene, no sabemos de dónde, va, no sabemos a dónde. "Así es todo aquel que es nacido del Espíritu". No digas que al Espíritu no se le resiste. Se le resiste con fuerza y perseverancia. Pero no lo pueden dominar. Toda la enemistad y la carnalidad del corazón surge en oposición directa a Él; pero cuando está empeñado en una misión de amor, cuando de acuerdo con el propósito eterno que Él viene a salvar, ni todos los poderes en la tierra o en el infierno pueden resistirle eficazmente.

Como el viento impetuoso, derriba toda oposición, barre todas las barreras, supera toda dificultad, y el pecador, "dispuesto en el día de su poder", es llevado a los pies de Jesús, para que se siente manso y agradecido. "vestido y en su sano juicio". Su poder, ¿quién puede resistir? Ya sea que hable con la "voz suave y apacible" del amor tierno y persuasivo, o si viene en el "viento impetuoso" de una convicción profunda y abrumadora, Su influencia es insaciable, Su poder es irresistible. Él "obra eficazmente" en los que creen. Pero Su operación es tan soberana como poderosa. Viene a quien quiere; Viene cuando quiere; Viene en el modo en que lo hará. No podemos traerlo por un esfuerzo de nuestra propia voluntad, ni podemos por un esfuerzo de nuestra voluntad obligarlo a partir. Sopla donde quiere; escuchamos el sonido, vemos los efectos; pero no se lo revela a los mortales cómo obra, por qué obra y para qué obra de una manera particular. Aun así, bendito seas eterno Espíritu, porque así te parece bien.”

EBENEZER ERSKINE

“El camino de su subsistencia y preservación es un misterio, porque es mantenido por una comunicación invisible entre Cristo en el cielo y el alma pobre en la tierra; este reino" sostiene al creyente a Cristo la Cabeza, de donde todo el cuerpo está unido por coyunturas y ligaduras que tienen sustento ministrado y entretejido con el crecimiento de Dios. "Los asuntos de este reino son un misterio para un mundo ciego, que simplemente le preguntan al creyente qué es lo que está haciendo, mientras éste persigue los intereses del reino de Dios dentro de él, "Soy una maravilla para muchos (dice David), pero Dios es mi refugio fuerte.”

THOMAS BROOKS

“Dios es un agente libre para obrar según la ley o el evangelio, mediante sonrisas o ceños fruncidos, presentando el infierno o el cielo a las almas de los pecadores. Dios truena desde el monte Sinaí sobre algunas almas y las conquista con truenos. Dios les habla a los demás en voz baja y con eso los conquista. Ustedes que son traídos a Cristo por la ley, no juzguen ni condenen a los que son traídos a Cristo por el evangelio; y ustedes que son traídos a Cristo por el evangelio, no desprecien a los que son traídos a Cristo por la ley. Algunos son llevados a Cristo por fuego, tormentas y tempestades; otros por vendavales más suaves y mansas del Espíritu. El Espíritu es libre en las obras de conversión y, como el viento, sopla cuando, donde y como quiere. Tres veces felices son aquellas almas que son llevadas a Cristo, ya sea en una noche de invierno o en un día de verano.”

WARREN WIERSBE

“Es probable que la brisa nocturna soplaba mientras Nicodemo y Jesús conversaban sentados en la terraza de la casa. La palabra "viento" tanto en hebreo como en griego se puede traducir también como espíritu. En la Biblia uno de los símbolos del Espíritu de Dioses el viento, o aliento (Job 33:4; Juan 20:22; Hechos 2:2). Como el viento, el Espíritu es invisible pero poderoso; y no se puede explicar o predecir los movimientos del viento.

Cuando Jesús usó este símbolo Nicodemo debe haber recordado al instante Ezequiel 37:1-14. El profeta vio un valle lleno de huesos muertos; pero cuando profetizó al espíritu, el Espíritu vino y les dio vida a los huesos. De nuevo, fue una combinación del Espíritu de Dios y la Palabra de Dios lo que les dio vida. La nación de Israel (incluyendo a Nicodemo y sus compañeros en el concilio) estaba muerta y sin esperanza; y a pesar de la moralidad y la religión del pueblo, necesitaba la vida del Espíritu. El nuevo nacimiento de arriba es una necesidad ("Os es necesario nacer de nuevo"), pero también es un misterio.

Toda persona que nace del Espíritu es como el viento; no se puede explicar o predecir por completo ni al viento ni al hijo de Dios. A propósito, el nacimiento humano todavía es un misterio, a pesar de todo lo que sabemos de la anatomía y fisiología. Cada nueva vida es emocionante y diferente.”

SAN JUAN CRISOSTOMO

“Recurriendo a algo intermedio entre lo corpóreo y lo espiritual, el ímpetu del viento, se sirve de ello para aclarar su pensamiento. Dice del viento: Oyes su soplo, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Cuando dice que sopla donde quiere, no pretende afirmar que el viento goce de una especie de libre arbitrio, sino que se refiere a su fuerza natural, que no puede someterse ni resistirse. Suele, en efecto, la Escritura hablar de ese modo incluso refiriéndose a cosas inanimadas, como cuando dice: Lo creado quedó contra su voluntad sometido a la caducidad. La expresión «sopla donde quiere» significa, por tanto, que nadie puede detenerlo, que se extiende por doquier y que nadie es dueño de imponerle una u otra dirección, sino que sopla con violencia sin que nadie pueda someter su ímpetu.

Oyes su soplo, el rumor, el silbido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es también quien nace del Espíritu. Ahí quiere llegar el Salvador. Si no puedes explicar el ímpetu del viento que captas con tus sentidos, con el oído y el tacto, y no sabes qué dirección seguirá, ¿por qué preguntas con curiosidad por la acción del Espíritu divino, cuando no comprendes la causa de la fuerza del viento, aunque oyes su silbido? Por consiguiente, las palabras «sopla donde quiere» han de entenderse referidas a la potencia del Paráclito. Su significado es éste: nadie puede detener el viento, que sopla donde quiere. Con mayor motivo no podrá ser detenida la acción del Espíritu Santo ni por las leyes de la naturaleza, ni por la limitación inherente a la naturaleza corporal, ni por cualquier otra cosa de ese tenor.”

A.W PINK

“A veces el viento se mueve tan suavemente que apenas susurra una hoja, otras veces sopla tan fuerte que su rugido se puede escuchar a millas de distancia. Así es en el asunto del nuevo nacimiento. En algunos, el Espíritu Santo obra tan suavemente que su obra es imperceptible para los espectadores; con otros Su acción es tan poderosa, tan radical, revolucionaria, Sus operaciones son patentes para muchos. A veces, el viento es solo local en su alcance, en otras ocasiones está extendido en su alcance. Así sucede con el Espíritu. Hoy actúa sobre una o dos almas, mañana puede, como en Pentecostés, "pinchar el corazón" a toda una multitud. Pero si obra en pocos o en muchos, no consulta al hombre; Actúa como le place.”

CHARLES SPURGEON

“El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu”. Sin embargo, se trata de una transformación que se conoce y se siente; se conoce por las obras de santidad que produce y se siente por medio de la asombrosa experiencia de la gracia. Esta gran obra de la regeneración es sobrenatural, no es algo que uno pueda producir por sí mismo. Se trata de una nueva verdad que impregna nuestro corazón, que renueva el alma y afecta a la persona en su totalidad. No es un cambio de nombre sino una renovación de mi naturaleza de manera que no soy lo que solía ser, sino que me convertí en una nueva persona en Cristo Jesús. Lavar, embalsamar y preparar un cuerpo para la sepultura es algo muy distinto de volverlo a la vida. El hombre puede hacer lo primero, pero lo segundo solo es obra de Dios.

Por tanto, si naciste de nuevo, tu reconocimiento hasta el día de hoy será: “Oh Señor Jesús, eterno Padre, eres mi Padre espiritual. A menos que tu Espíritu me haya inspirado una vida nueva, santa y espiritual, yo estaría “[muerto] en [mis] transgresiones y pecados” (Efe_2:1). Mi vida celestial solo proviene de ti y a ti solo la atribuyo. Mi “vida está escondida con Cristo en Dios” (Col_3:3) porque “ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí” (Gal_2:20)”.

Que el Señor nos permita tener la pacífica seguridad sobre este tema vital de “nacer de nuevo” dado que no haber sido regenerado implica no ser salvo ni perdonado, estar “sin esperanza y sin Dios” (Efe_2:12).

Por maravilloso y misterioso que siempre debe ser el nuevo nacimiento, es MUY MANIFIESTO. La casa sabe cuando nace un niño. Hay misterios en torno a su nacimiento, pero el hecho es bastante evidente. Pronto oirás su grito en el cuarto de los niños y pronto su parloteo en la sala. Verás el gozo de los padres cuando abrazan a su descendencia y el cuidado con que velan por su bien. Entonces, en el nuevo nacimiento, no sabemos cómo obra el Espíritu, pero sabemos que Él obra y pronto vemos que ha ocurrido un cambio maravilloso sobre aquellos a quienes Él ha hecho poseedores de la simiente celestial, ¡criaturas de la nueva vida! Aquellos que conocen mejor a las personas convertidas están entre los primeros en percibir el milagro transformador de la Gracia.”

COMENTARIO BIBLICO MUNDO HISPANO

“Puesto que el mismo término griego pneuma (pneuma) significa “viento” y “espíritu”, algunos traducen Espíritu en ambas posiciones: “El Espíritu sopla de donde quiere… ha nacido del Espíritu”. Sin embargo, los términos sopla y sonido favorecen la traducción de viento en la primera referencia.”

ALBERT BARNES

“Podemos aprender, por lo tanto:

1er. Que la evidencia apropiada de conversión es el efecto en la vida.

2do. Que no seamos demasiado curiosos para buscar la causa o la forma del cambio.

3er. Que Dios tiene poder sobre el pecador más empedernido para cambiarlo, como tiene poder sobre el roble más alto, para derribarlo con un gran relámpago.

4to. Hay gran variedad en los modos de operación del Espíritu.

Como el viento a veces barre con una tempestad y se postra todo ante ella, y a veces sopla sobre nosotros en un suave céfiro vespertino, así es con las operaciones del Espíritu. El pecador a veces tiembla y se postra ante la verdad, ya veces es dulce y gentilmente atraído a la cruz de Jesús.”

ALEXANDER MACLAREN

Donde está el Espíritu del Señor, hay libertad", porque el deber se ha convertido en deleite, y no hay deseo en la naturaleza nueva y superior de nada excepto lo que Dios ordena. La verdadera libertad es cuando, por la dirección de nuestra voluntad, cambiamos "debo" en "Me deleito en hacer tu voluntad". De modo que somos liberados de la esclavitud y la carga de una ley que es externa y no es amada, y somos puestos en libertad de, por amor a nuestro amado, hacer la voluntad del amado.

"Yo mismo seré para mi amada tanto la ley como el impulso", dice uno de los poetas sobre un asunto muy inferior. Es cierto en referencia a la vida cristiana y a la 'libertad con que Cristo nos hizo libres', pero entonces, para comprender libremente el alcance y la grandeza de esta perfecta ley de libertad, debemos recordar que la nueva vida se implanta en nosotros precisamente para que podamos suprimir, y, si es necesario, expulsar y exorcizar, esa "lista" inferior, de la que he dicho que siempre es innoble y, a veces, animal. Porque esta libertad traerá consigo la necesidad de una guerra continua contra todo lo que pueda limitarla y restringirla, es decir, las pasiones, deseos e inclinaciones de nuestro yo más bajo o más noble, pero impío. Estos son, por así decirlo, depuestos por la entrada de la nueva vida.

Pero es peligroso mantener vivos a los tiranos destronados y derribados, y lo mejor es decapitarlos, así como echarlos de su trono. "Si por el Espíritu dais muerte a las obras" y las inclinaciones y voluntades "de la carne, viviréis"; y si no lo haces, vivirán y te matarán. Entonces, la libertad de la nueva vida es una libertad militante, y tenemos que luchar para mantenerla. Como dijo Burke sobre el ámbito político, “el precio de la libertad es la vigilancia eterna'', así decimos sobre la nueva vida del cristiano: es libre sólo con la condición de que mantenga bien bajo las escotillas a los viejos tiranos, que siempre están conspirando y luchando por tener el dominio una vez más.

Además, si bien esta nueva vida nos libera de la dureza de una ley que sólo puede proclamar el deber, y también nos libera de nuestro yo más básico, nos libera de toda autoridad humana. El verdadero fundamento de la democracia cristiana es que cada alma individual tiene acceso directo e inmediato y posesión directa y real de Dios, en su espíritu y vida. Por lo tanto, en la medida en que atraigamos la vida nueva y el Espíritu de Dios, seremos independientes de los hombres que nos rodean y podremos decir: 'Para mí es un asunto muy pequeño ser juzgado por ti o por juicio de hombre'. Esa nueva vida debe hacer que los hombres sean originales, en el sentido profundo y verdadero de la palabra, que extraigan sus concepciones del deber y sus métodos de vida, no de segunda mano de otros hombres, sino directamente de Dios mismo.”

JOHN GILL

“Esta gracia del Espíritu en la regeneración, como el viento, es poderosa e irresistible; lleva todo delante de él; no hay resistencia a ello; derriba las fortalezas de Satanás, derriba las fortificaciones del pecado; y toda la pandilla del infierno, y las corrupciones del corazón de un hombre no son rival para él; cuando el Espíritu obra, ¿quién puede vencerlo?”

J.C RYLE

“La última frase del versículo plantea sin lugar a dudas ciertas dificultades: “Así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. Más bien habríamos esperado que fuera: “Así obra el Espíritu en todo el que nace de nuevo”. Y esto, no cabe duda, era lo que quería decir nuestro Señor. Sin embargo, la figura retórica que utiliza nuestro Señor no está exenta de paralelismos en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, leemos: “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla” (Mateo 13:24). Claramente, la comparación en este caso no es entre el hombre y el Reino. El significado es que toda la historia es un ejemplo del Reino de los cielos. También leemos que “el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas”, y podemos hacer un comentario semejante (Mateo 13:45).

No veo dificultad alguna en la expresión: “El viento sopla de donde quiere”. En la Biblia es habitual conferir personalidad a cosas inertes y hablar de ellas como si tuvieran mente y voluntad. Nuestro Señor, pues, habló de que “las piedras clamarían” (Lucas 19:40). Y el salmista dice: “El sol conoce su ocaso” (Salmo 104:9). Cf. También Job 37:8, 21. Además de esto, veo una belleza particular en la elección del viento como imagen de la obra del Espíritu. No solo es una imagen sumamente apropiada y notable, sino que también se utiliza en otras partes de la Escritura. Comprobemos, por ejemplo, cómo Ezequiel llama al “viento” en la visión de los huesos secos para que sople sobre los muertos (Ezequiel 37:9). Consultemos asimismo el Cantar de los Cantares 4:16 y Hechos 2:2. En último lugar, pero no por ello de menor importancia, creo que el estado de perplejidad de Nicodemo hace muy probable que nuestro Señor ayudara misericordiosamente a su ignorancia por medio de la utilización de una imagen familiar como era la del viento. Si no se utilizara una imagen en este versículo, no es nada fácil ver cómo podría ayudar este lenguaje a Nicodemo a entender la doctrina del nuevo nacimiento. Pero si el versículo contiene una imagen familiar, todo el propósito de nuestro Señor al decir lo que dijo queda claro y evidente.”

J. WALVOORD – R. ZUCK

“Este v. contiene un juego de palabras que no se puede expresar en español en forma adecuada. La palabra griega pneuma significa tanto viento, como Espíritu. La obra del Espíritu (pneuma) es invisible y misteriosa así como lo es el soplo del viento (pneuma). El hombre no puede controlar a ninguno de los dos.”

LEON MORRIS

“La interpretación de este versículo es complicada porque la palabra que en este capítulo se ha venido traduciendo por “espíritu” tiene más de un significado. En griego (igual que en otras lenguas), esta palabra quiere decir tanto “espíritu”, como “aliento” o “viento”. Por un lado, el espíritu de una persona es el elemento inmaterial que le da vida. Por otro, sabido era que al cesar el aliento, la respiración, cesaba la vida.

Por tanto, ¿no era natural y lógico usar la misma palabra para esos dos conceptos? Y, como el viento no es más que un soplo de aliento que viaja con rapidez, también es natural usar la misma palabra. Por tanto, vemos que la palabra que aquí se usa puede traducirse como “viento” o como “espíritu” (o, quizá, siendo que estamos ante un escrito de Juan, ¿deberíamos intentar traducir los dos sentidos?). Si nos aferramos al uso que se ha hecho en el resto del capítulo de esta palabra, deberíamos traducir “espíritu”. Así, el pasaje vendría a decir que el Espíritu sopla donde quiere, y de la misma manera que la gente no puede comprender al Espíritu, tampoco pueden comprender a los que son nacidos del Espíritu. Hasta aquí, parece una interpretación lógica y coherente.

Pero hay un problema. Si alguien no puede comprender al Espíritu ni a los que son nacidos del Espíritu, ¿cómo va a poder oír el “sonido” del Espíritu? A causa de este matiz, que parece incompatible con la explicación del párrafo anterior, muchos traductores y comentaristas han optado por interpretar esta palabra como “viento”. Entonces, el significado que nos queda es que el viento tiene sus misterios. Podemos oírlo (¿será que Jesús y Nicodemo oyeron en ese momento una ráfaga de aire?). Pero, sin embargo, no sabemos ni de dónde viene ni adónde va. Sin el saber de la meteorología científica tal y como la conocemos hoy en día, en aquel entonces el viento era un misterio y un elemento impredecible. Y lo mismo ocurría, según Jesús, con los nacidos del Espíritu. La persona que no tiene vida espiritual, aunque tenga contacto con un nacido del Espíritu, no conoce ni el origen ni el destino final de su vida. Ésta parece ser la interpretación más adecuada de este pasaje.”

SAN AGUSTIN

“No hay quien vea al Espíritu; ¿¡cómo, pues, se oye su voz? ¿Se oye un salmo? Es la voz del Espíritu. ¿Se oye el Evangelio? Es la voz del Espíritu. ¿Se oye la palabra divina? Es también la voz del Espíritu. Se oye su voz y no se sabe de dónde viene ni adonde va. Y si tú naces del Espíritu serás tal que quien no ha nacido aún del Espíritu no sabrá de ti ni de dónde vienes ni adonde vas. Esto es lo que añade el Señor: Así es todo el que ha nacido del Espíritu.”

JAMES SMITH

“Es el Espíritu el que vivifica, la carne para nada aprovecha en la obra de la regeneración (Jua_6:63). «Lo que es nacido de la carne, carne es.» ¿Quién puede hacer limpio lo inmundo? Lo que es nacido del Espíritu es espíritu, o espiritual. Por ninguna ley de evolución ni por ningún esfuerzo del hombre puede aquello que es de la carne engendrar aquello que es espíritu. Sólo aquello que es engendrado por el Espíritu Santo de Dios es idóneo para entrar en el Reino de Dios. El segundo nacimiento, como el segundo Adán, es del cielo (1Co_15:47), y es concebido en el corazón por el Espíritu Santo.

Las obras de la carne están en terrible contraste con el fruto del Espíritu (Gál_5:16-25). El que siembra para la carne sólo puede segar corrupción. El Espíritu es soberano, y, como el viento, se mueve a donde quiere; tú oyes su voz, pero no puedes saber, etc. Hay mucho en la manera de obrar del Espíritu que no podemos comprender, pero oír su voz y obedecer su voluntad es pasar de muerte a vida; porque la mente del espíritu es vida y paz (Rom_8:6). La palabra del Espíritu es la Palabra de Dios, la simiente incorruptible que vive y permanece para siempre, y por la que nacemos de nuevo, tan pronto como la Palabra es recibida por la fe. De su propia voluntad nos engendró mediante aquella Palabra de Verdad que da nueva vida y esperanza al corazón creyente al crear una unión vital y eterna con el Hijo de Dios.”

MATTHEW HENRY

“«Oyes su sonido (del viento)—añade Jesús—, pero no sabes de dónde viene ni adónde va.» De la misma manera que nadie puede controlar el viento, aunque sus efectos son experimentables por el ruido que hace al chocar con una resistencia, así pasa con el Espíritu de Dios, al que nadie puede encadenar, monopolizar ni manipular; es totalmente libre y otorga el influjo de Su gracia y de Su poder dónde, cuándo y a quien quiere, y en la medida y los grados que le place; es poderoso en grado infinito, y Sus efectos se hacen sentir como los del viento; aunque las causas quedan ocultas, los efectos son manifiestos; y es misterioso, porque Sus caminos son ocultos e incomprensibles para la mente humana; cómo reúne y esparce, cómo levanta y abaja, resulta para nosotros un enigma.

También la conducta del creyente es sorprendente y misteriosa, extraña, para los mundanos (v. 1Pe_4:4). Todo esto, en verdad, era sorprendente para el fariseo Nicodemo, tan acostumbrado a la cuadrícula de las normas del Talmud y a una supuesta salvación por obras de la Ley, de una Ley de piedra para corazones de piedra (v. Eze_36:26). El cristiano está regulado sólo por la ley del amor (Jua_13:34-35; Rom_6:14; Rom_13:8; 1Co_9:21; Gál_5:23; 1Jn_3:23), con la que cumple, completa y rebasa la Ley del Antiguo Pacto. Por eso, dice Pablo en Gál_5:23 que, frente al fruto del Espíritu, la Ley ya no es un adversario: fue crucificada con Cristo, quien sufrió por nosotros la maldición de la Ley contra sus transgresores (v. Gál_3:10-14; Efe_2:15; Col_2:14).”

MARTIN LUTERO

“Con ayuda de esta clara y natural ilustración, el Señor enseñó a Nicodemo a creer aunque no entienda, ya que tampoco entiende el sentido del oído. Ningún filósofo ni sabio ha podido nunca explicar cómo el oído puede captar el sonido de un arma disparada a tres kilómetros de distancia y la causa de que el sonido se desplace como la flecha cuando es disparada.

Asimismo, hay cosas menores que el viento y que desafían la comprensión de los sabios. Ningún hombre de la tierra ha sido capaz de explicar la causa de que la vista alcance tan lejos hasta llegar a un radio de unos 14 kilómetros si mira desde lo alto de una torre, o a divisar el sol que es mucho más grande que cualquiera de los mundos. En verdad, desafía la comprensión humana. Mucho se ha escrito acerca de ello, pero nadie ha sido capaz de entenderlo. Nadie en la tierra ha sido capaz de explicar las causas de que los movimientos de la lengua asistida por las cuerdas vocales, puedan producir el discurso y amplificarlo para que pueda llegar a mucha gente.

Y al parecer, tampoco nadie ha sabido explicar la risa, el llanto o el sueño y cómo ocurre que la bebida y la comida que ingiero ahora se transformen en carne, sangre y excrementos mañana y la manera cómo el alimento se transforma en el interior de mi cuerpo después de haber sido cocinado, cuando yo podría hervir en una olla durante años un pedazo de carne y no conseguiría carne y sangre, sino que continuaría siendo carne y sin embargo, en el cuerpo, se consigue en veinticuatro horas.

Ningún nacido ha sido capaz de explicar el fenómeno de las hojas que brotan con toda su fuerza en primavera de un árbol que parecía muerto en invierno, o del surgimiento de una fina planta de un fruto rojo conteniendo en su interior una dura semilla.

¿Y quién puede decir la causa de que un grano que parece muerto, produzca otros granos? Todo ello pertenece al mundo que vemos y cuyas operaciones ignoramos por completo y sin embargo, no nos preocupa lo inexplicable y lo aceptamos tranquilamente. Pero insistimos en investigar las operaciones de Dios, con los sabihondos que se las dan de listos planteando la abominable pregunta del ¿por qué?; una cuestión con la cual en el Paraíso, nuestros primeros padres fueron engañados por el diablo y que aún sigue seduciéndonos con toda clase de herejías y desgracias. De la propia experiencia y de la observación de todas las criaturas, debemos aprender a creer en Dios y en su Palabra aun cuando no acabemos de comprenderlo.

Si hay tantas cosas del mundo físico que trascienden nuestro alcance y comprensión, no podemos ser tan necios y estúpidos como para discutir la naturaleza del bautismo y la resurrección de los muertos, ni cómo una virgen puede ser madre y alumbrar un hijo, o cómo es posible que la Divinidad pueda ser una Trinidad. Todo ello nos empeñamos en explicarlo a base de sutiles razonamientos.

¿No es absurdo? Si no podemos comprender lo que vemos y oímos, por ejemplo, la causa de que yo pueda hablaros y vosotros oírme, ¿cómo puedo atreverme a querer introducirme en los misterios de Dios y comprenderlos cuando el Señor nos comunica algo más sublime que lo perteneciente al mero reino físico? Por ejemplo, intentar explicar por qué nazco nuevo en el bautismo; cómo las tres Personas pueden formar parte de una sola Divinidad; por qué Cristo puede estar presente en el pan y el vino de la sagrada comunión. Sólo la fe lo entiende.”

WILLIAM BARCLAY

“Así es que Jesús le dijo a Nicodemo: "Tú puedes oír y sentir el viento (pneuma); pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Puede que no entiendas cómo y por qué sopla el viento, pero puedes sentirlo. Puede que no entiendas de dónde viene la tempestad ni adónde va, pero puedes observar sus efectos en las nubes y los árboles. Hay muchas cosas del viento que no puedes entender, pero sus efectos están a la vista.» Y prosiguió: «El Espíritu (Pneuma) es exactamente lo mismo. Puede que no sepas cómo obra; pero puedes ver Sus efectos en las vidas humanas.»

Jesús decía: «Esto no es nada teórico. Hablamos de lo que hemos visto de hecho. Podemos señalar a muchas personas que han nacido de nuevo por el poder del Espíritu.» El doctor John Hutton solía citar el caso de un obrero que había sido un borracho empedernido y se había convertido. Sus compañeros hicieron todo lo posible por ridiculizarle. "No nos dirás que puedes creer en los milagros y en cosas por el estilo -le decían-. Por ejemplo, que Jesús convirtió el agua en vino».

«No sé si convirtió el agua en vino cuando estaba en Palestina -contesto--; pero sé que en mi casa ha convertido el alcohol en muebles y ropa y comida sana.»

Hay un montón de cosas en este mundo que usamos todos los días sin saber cómo funcionan. Son los menos entre nosotros los que saben cómo funcionan la electricidad, la radio, la televisión y hasta el coche, entre otras muchas cosas; pero no por eso decimos que no existen. Muchos de nosotros usamos un coche aunque no tenemos más que una ligerísima idea de lo que pasa debajo del capó; aunque no entendemos del todo cómo funciona, eso no nos impide usarlo y disfrutar de todas sus ventaSantiago Puede que no entendamos cómo obra el Espíritu, pero Su efecto en las vidas de las personas está a la vista de todo el .mundo. El argumento incontestable a favor del Evangelio son las vidas cambiadas de los que lo han aceptado. Nadie debiera descartar una fe que es capaz de hacer que los malos se hagan buenos.”

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