martes, 4 de abril de 2023

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2 VERSICULO 11


 

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 2 VERSICULO 11

RV1960

NVI1999

BTX4

Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

Ésta, la primera de sus señales, la hizo Jesús en Caná de Galilea. Así reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

JESÚS hizo que este fuera el principio de sus señales, en Caná de Galilea, y manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.

TR+

INA27+

VUL

ταυτηνG3778 D-ASF εποιησενG4160 V-AAI-3S τηνG3588 T-ASF αρχηνG746 N-ASF τωνG3588 T-GPN σημειωνG4592 N-GPN οG3588 T-NSM ιησουςG2424 N-NSM ενG1722 PREP καναG2580 N-PRI τηςG3588 T-GSF γαλιλαιαςG1056 N-GSF καιG2532 CONJ εφανερωσενG5319 V-AAI-3S τηνG3588 T-ASF δοξανG1391 N-ASF αυτουG846 P-GSM καιG2532 CONJ επιστευσανG4100 V-AAI-3P ειςG1519 PREP αυτονG846 P-ASM οιG3588 T-NPM μαθηταιG3101 N-NPM αυτουG846 P-GSM 

ταυτην G3778:D-ASF Esta εποιησεν G4160:V-AAI-3S hizo αρχην G746:N-ASF principio των G3588:T-GPN de las σημειων G4592:N-GPN señales ο G3588:T-NSM el ιησους G2424:N-NSM Jesús εν G1722:PREP en κανα G2580:N-PRI Caná της G3588:T-GSF de la γαλιλαιας G1056:N-GSF Galilea και G2532:CONJ y εφανερωσεν G5319:V-AAI-3S manifestó την G3588:T-ASF a el δοξαν G1391:N-ASF esplendor αυτου G846:P-GSM de él και G2532:CONJ y επιστευσαν G4100:V-AAI-3P confiaron εις G1519:PREP hacia dentro αυτον G846:P-ASM a él οι G3588:T-NPM los μαθηται G3101:N-NPM aprendedores αυτου G846:P-GSM de él

hoc fecit initium signorum Iesus in Cana Galilaeae et manifestavit gloriam suam et crediderunt in eum discipuli eius

KJV

This beginning of miracles did Jesus in Cana of Galilee, and manifested forth his glory; and his disciples believed on him.

TCB

Este principio de señales. Jua_1:17; Éxo_4:9; Éxo_7:19-21; Ecl_9:7; Mal_2:2; 2Co_4:17; Gál_3:10-13.

 

Hizo Jesús. Jua_1:50; Jua_3:2; Jua_4:46.

 

Y manifestó su gloria. Jua_1:14; Jua_5:23; Jua_12:41; Jua_14:9-11, Jua_14:13; Deu_5:24; Sal_72:19; Sal_96:3; Isa_40:5; 2Co_3:18; 2Co_4:6.

 

Y sus discípulos creyeron en él. Jua_11:15; Jua_20:30, Jua_20:31; 1Jn_5:13.

 

COMENTARIOS:

WARREN WIERSBE

“El hecho de que este fue "principio de señales" automáticamente declara como falsas las historias de milagros hechos por Jesús cuando era infante o niño. Esos relatos no son sino fábulas supersticiosas y toda persona que acepta la autoridad de la Biblia debe rechazarlas.

El milagro hizo algo por los discípulos. Reveló la gloria de Jesús (Juan 1:14) y les dio un cimiento más firme para su fe. Aunque los milagros por sí solos son evidencia insuficiente para declarar que Jesús es el Hijo de Dios (2 Tesalonicenses 2:9,10), el efecto acumulativo de milagro tras milagro debería ciertamente convencerlos de la deidad de Cristo. Los discípulos tenían que empezar en alguna parte, y con el correr de los meses su fe se profundizó conforme conocían cada vez mejor a Jesús.

Pero hay ciertamente más en este milagro que simplemente suplir una necesidad humana y evitar a una familia una pena social. El Evangelio de Juan, a diferencia de los otros tres evangelios, procura dar el significado interno, el sentido espiritual, de las obras de nuestro Señor.

Así que cada milagro es un sermón en acción. Debemos tener cuidado para no espiritualizar estos eventos al punto de hacerles perder su base histórica; pero, al mismo tiempo, no debemos limitarnos tanto a la historia como para perder de vista su significado espiritual.

Para empezar, la palabra que Juan usó en su libro no es dúnamis (δύναmις), que hace énfasis en el poder, sino semeion (σηmεῖον), que quiere decir señal. ¿Qué es una señal? Algo que apunta más allá de sí misma a algo más grande. No bastaba que la gente creyera en las obras de Jesús; tenían que creer en él y en el Padre que le envió (Juan 5:14-24). Esto explica por qué Jesús a menudo añadía un sermón al milagro, y en ese sermón interpretaba la señal. En Juan 5 la sanidad del paralítico en el día de reposo abrió el camino para un mensaje sobre la deidad de Cristo, Señor del d(a de reposo. La alimentación de los cinco mil (Juan 6) dio lugar naturalmente a un sermón sobre el Pan de vida.

Si nuestro Señor hubiera predicado un sermón después de convertir el agua en vino, ¿qué habría dicho? Por un lado, probablemente le habría dicho a la gente que la alegría del mundo siempre se acaba y no se la puede recuperar, pero que el gozo que él da siempre es nuevo y siempre satisface. (En las Escrituras el vino es.un símbolo de gozo. Ve Jueces 9:13 y Salmo 104:15). El mundo ofrece lo mejor al principio, y luego, una vez que has mordido el anzuelo las cosas empiezan a empeorar. Pero Jesús continúa ofreciendo lo que es mejor hasta que un día disfrutaremos de las mejores bendiciones en el reino eterno (Lucas 22:18).

Pero nuestro Señor por cierto tendría aquí un mensaje especial para su pueblo, Israel. En el Antiguo Testamento la nación se describe como casada con Dios e infiel en su pacto matrimonial (Isaías 54:5; Jeremías 31:32; Oseas 2:2 en adelante). El vino se acabó, ¡y todo lo que se quedaba para Israel era seis tinajas vacías! Ellas contenían agua para los lavamientos externos, pero no podían proveer nada para la limpieza interna y el gozo. En este milagro nuestro Señor trajo llenura donde había vacuidad, alegría donde había desilusión, y algo interno para lo que era solamente externo (agua para los lavamientos ceremoniales).

Cuando Juan mencionó el "tercer día" (Juan 2: 1) puede haber estado aludiendo a la resurrección de nuestro Señor.

Todas estas bendiciones son posibles debido al sacrificio de Cristo en la cruz y su resurrección de entre los muertos (Juan 2:19).

Es interesante notar que el primer milagro de Moisés fue una plaga: convertir el agua en sangre (Exodo 7:19 en adelante), lo que habla de juicio. El primer milagro de nuestro Señor habla de gracia.

Este milagro también presenta una lección práctica en el servicio para Dios. El agua se convirtió en vino porque los criados cooperaron con Jesús y obedecieron sus órdenes. Varias de las señales anotadas en el Evangelio de Juan incluyen la cooperación del hombre con Dios: la alimentación de los cinco mil (Juan 6), la sanidad del ciego de nacimiento (Juan 9), y la resurrección de Lázaro (Juan 11). Sea que repartamos pan, limpiemos lodo, o quitemos la piedra, estamos ayudándole a Jesús a realizar un milagro.”

SAN JUAN CRISOSTOMO

Y manifestó su gloria. ¿Cómo y de qué modo? No fueron muchos quienes asistieron al prodigio, sino sólo los siervos, el maestresala y el esposo. ¿Cómo se manifestó su gloria? Cumpliendo lo que estaba en su mano cumplir. Aunque no entonces, enseguida se oyó hablar de este milagro, que permanece célebre incluso en nuestros días y no ha sido olvidado. Por lo que sigue, resulta evidente que aquel día no todos los presentes se dieron cuenta del milagro que se había obrado. En efecto, después de decir: y manifestó su gloria, el evangelista añade: y sus discípulos -que antes de ese prodigio ya sentían por El una gran admiración- creyeron en El. ¿Advertís la conveniencia de que fuera entonces cuando comenzaran los prodigios? Se hallaban presentes hombres que ya lo estimaban y prestaban atención a lo que hacía. Ellos habrían de observar cuidadosamente los acontecimientos en todos sus detalles y así habrían de creer en El.

¿En qué medida le habría sido posible darse a conocer incluso sin milagros? Ordinariamente, bastaban la doctrina y las profecías de Jesús, unidas a sus milagros, para convencer a las almas de sus oyentes y, una vez familiarizados con esos acontecimientos, llevarlos a seguirlo con el ánimo siempre bien dispuesto. Motivo por el cual los evangelistas dicen que en muchos casos Jesús no obró ningún prodigio, por la perversidad de la gente que habitaba en aquellos lugares.”

A.T ROBERTSON

“Más bien: «Esto hizo Jesús como principio de sus señales», por cuanto no hay artículo entre tautën y archën. «Hemos pasado ahora del «testimonio» del Bautista al «testimonio» de las obras de Jesús» (Bernard). Ésta es la palabra predilecta de Juan, «señales», y no maravillas (terata) o poderes (dunameis) para las obras (erga) de Jesús. Sëmeion es una vieja palabra proveniente de sëmainö, dar una señal (12:33). Selecciona ocho en su Evangelio, mediante los cuales demostrar la deidad de Cristo (20:30), y de los cuales éste es el primero.”

GARY BURGE

“Los milagros ponen de relieve el poder que los ejecuta y generalmente se reciben con temor reverencial (cf. Mr 6:2: «¿De dónde sacó éste tales cosas? —decían maravillados muchos de los que le oían—. ¿Qué sabiduría es ésta que se le ha dado? ¿Cómo se explican estos milagros que vienen de sus manos?»). Por su parte, las señales tienen un carácter revelador y dan a conocer algo de Dios que antes estaba oculto. Las señales no son meros actos de poder y fuerza; ponen de relieve que Dios está obrando en Jesús y está presente en él.

Así, Juan comenta que por medio de esta señal Jesús descubre su «gloria». Para Juan se trata de una afirmación de carácter esencial, y se dirige al centro de lo que afirma sobre Jesús. Jesús no es un mero hombre; es mucho más: es alguien que transmite la presencia de Dios en el mundo (1:14) y, como emisor de esta presencia, publica eficientemente la gloria de Dios.”

CHARLES SPURGEON

“Creyeron en él antes; pero ahora tenían una demostración ocular de su poder divino y divinidad; y creyeron como nunca antes habían creído. ¡Ojalá tú y yo progresemos con frecuencia en la fe, de modo que también se pueda decir de nosotros: “Sus discípulos creyeron en él”!

Este comienzo de milagros se realizó en una boda para mostrar una gran beneficencia. El matrimonio fue la última reliquia del paraíso que quedaba entre los hombres y Jesús se apresuró a honrarlo con su primer milagro. El matrimonio es la ordenanza de Su Padre, porque Él fue quien llevó a Eva a Adán; y nuestro Señor trabajó en armonía con el Padre. Simbólicamente tocó los mismos resortes de la humanidad y dio Su sanción a esa ordenanza por la cual se perpetúa la raza. Jesús llega al matrimonio y da su bendición para que sepamos que nuestra vida familiar está bajo su cuidado.

¡Cuánto le debemos a las alegrías de nuestras relaciones domésticas! Por tanto, la vida pasa del agua al vino. A veces hemos pensado que era casi una prueba de la divinidad del cristianismo que pudiera haber hogares tan felices como algunos de nuestros hogares han sido hechos por la presencia de nuestro querido Señor a quien invitamos a nuestra fiesta de bodas; y que nunca se ha ido; ¡pero se ha quedado con nosotros todos estos años felices! Fue un milagro que, al honrar el matrimonio, confirmó una institución llena de felicidad para nuestra raza.

Pero, a continuación, fue un milagro sumamente compasivo. Los milagros de Nuestro Señor se obraron, en cada caso, para satisfacer una necesidad. El vino se había acabado en el banquete de bodas y nuestro Señor había entrado en el momento del pellizco, cuando el novio temía ser avergonzado. Esa necesidad fue una gran bendición. Si hubiera habido suficiente vino para la fiesta, Jesús no habría obrado este milagro y nunca habían probado este vino más puro y mejor. Es una necesidad bendita que deja espacio para que Jesús entre con milagros de amor. Es bueno quedarse corto para que podamos ser llevados al Señor por nuestra necesidad, porque Él la suplirá con creces.

Mi querido lector, si no lo necesita, Cristo no vendrá a usted. Pero si estás en extrema necesidad, Sus manos se extenderán hacia ti. Si tus necesidades están ante ti como enormes tinajas de agua vacías, o si tu alma está tan llena de dolor como esas mismas tinajas estaban llenas de agua hasta el borde, Jesús puede, por Su dulce voluntad, convertir toda el agua en vino; el suspiro en el canto! ¡Alégrate de ser muy débil, para que el poder de Dios descanse sobre ti!

El primer milagro fue profético. En una boda, nuestro Señor comienza Sus signos. A una fiesta de bodas nos invita ahora. En una gloriosa cena de bodas, todo terminará. La historia de nuestra Biblia termina como todos los cuentos bien contados, con; se casaron y vivieron felices para siempre; para una prueba, lea el Libro del Apocalipsis. ¡Nuestro Señor vendrá a celebrar una boda entre Él y Su iglesia y todo el vino que beberán en ese gran festival será de Su propia provisión y todo el gozo y la dicha será de Su propia donación! ¡Él es el sol del día del cielo! El es la gloria del glorificado! Él se encargará de que a lo largo de la era del milenio, sí, y por toda la eternidad, el gozo de Sus escogidos nunca fallará, sino que se gozarán en Dios y en Él mismo sin medida y sin límites.

Nuestro Señor comenzó con este milagro especial como para mostrarnos que había venido aquí para transformar y transfigurar todas las cosas; para cumplir la ley y sus tipos; poniendo en él sustancia y realidad. ¡Comenzó con este milagro especial para tomar al hombre y levantarlo de una criatura caída a un hijo y heredero nacido del cielo! Jesús ha venido a librar este planeta de sus nieblas y a vestirlo con vestiduras de gloria y belleza. ¡Pronto veremos cielos nuevos y tierra nueva! ¡La Nueva Jerusalén descenderá del cielo de Dios, preparada como una novia adornada para su esposo! Jesús ha venido para elevar y realizar; y Él da la señal de esto en este comienzo de signos.

Observe que manifestó Su gloria. Verdaderamente, Él glorificó al Padre, porque ese era Su gran fin y propósito, pero sin embargo, Él manifestó Su propia gloria en ese mismo acto. Note que fue Su gloria la que se manifestó. Esto nunca se dijo de ningún profeta o santo. Moisés, Samuel, David, Elías; ninguno de estos jamás manifestó su propia gloria; de hecho, ¡no tenían gloria que manifestar! ¡Aquí hay uno más grande que un profeta! ¡Aquí hay uno más grande que el más santo de los hombres!

Manifestó su propia gloria; No podría ser de otra manera. Siento que debo adorar a mi Señor Jesús mientras leo estas palabras. Jesús reveló su propia gloria como Dios y hombre. Durante todos esos años anteriores había estado velada. Había sido un niño obediente en casa, un joven trabajador como carpintero en Nazaret; entonces su gloria fue un manantial cerrado, una fuente sellada; ¡pero ahora comenzó a fluir en la corriente rojiza de este gran milagro! Si lo piensas, verás más claramente qué gloria fue. Era un hombre como los demás hombres y, sin embargo, ¡convirtió el agua en vino a voluntad! Era un hombre con madre; Su madre estaba allí como para recordarnos que nació de mujer.

Él era un hombre con una madre y, sin embargo, era tan verdaderamente "Dios sobre todo" que creó, por Su voluntad, una abundancia de vino. Él fue uno más entre los muchos invitados a la boda con Sus seis humildes seguidores, pero sin embargo, ¡actuó como el Creador! No se sentó vestido con las ropas de sumo sacerdote, ni usó las filacterias de los fariseos, ni ninguna otra forma de adorno que simbolizara un oficio o profesión eclesiástica; sin embargo, hizo mayores maravillas de las que ellos pudieron intentar. Él era simplemente un hombre entre los hombres y, sin embargo, ¡era Dios entre los hombres! Su deseo era la ley en el mundo de la materia para que el agua recibiera las cualidades del vino. ¡Adórenlo, hermanos y hermanas! ¡Adóralo con reverencia! ¡Inclínense ante Aquel que era un hombre, un hombre real y, sin embargo, trabajó como solo Jehová mismo puede hacerlo!

Y ahora, por último, creo que tenemos aquí UNA RAZÓN PARA LA CONFIRMACIÓN DE LA FE. Se dice: "Y sus discípulos creyeron en él". Hermanos y hermanas, noten algo aquí. ¿Cómo supo Juan que los discípulos creían en él? Porque él era uno de ellos, y él mismo creía en él. El mejor testimonio es el de quien participa en el hecho. Cuando sientes algo tú mismo, tienes plena seguridad de ello. Juan sabía que los otros cinco discípulos creían en Jesús por lo que le decían, porque sus sentimientos coincidían con los de él. Procuremos que nosotros también compartamos la fe que las maravillas de nuestro Señor están destinadas a producir.

Tenga en cuenta que todos los invitados a esa fiesta participaron del vino, pero los discípulos en esa fiesta tuvieron algo mucho mejor; tuvieron un aumento de fe. Un aumento de la fe es mucho mejor que todos los manjares de una fiesta. Otros comieron y bebieron, ¡pero estos hombres vieron a Dios en Cristo Jesús manifestando Su gloria!

Nuestra pregunta es: ¿Qué había en este milagro que tendería a confirmar su fe? Note que digo para confirmar su fe. No originó su fe, pero la estableció. Su fe había sido originada por la Palabra del Señor predicada por Juan el Bautista; habían creído en Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. En segundo lugar, habían disfrutado de la comunión personal con Jesús, yendo a él y habitando con él. Esto había fortalecido enormemente su fe. Y ahora comienzan a saborear el beneficio de estar asociados con Jesús y a ver por sí mismos lo que Jesús pudo hacer. Así creció su fe. Sus discípulos ya creyeron en Él, pero este milagro confirmó su confianza.

El milagro justificó abundantemente a los discípulos al creer implícitamente en Jesús, porque es manifiesto que un milagro prueba el poder para obrar todos los milagros. Si Cristo puede convertir el agua en vino por su voluntad, puede hacer cualquier cosa. Si Jesús ha ejercido una vez un poder más allá de la naturaleza, podemos creer fácilmente que puede hacerlo de nuevo; no hay límite para Su poder; Él es Dios y con Dios todo es posible. Por lo tanto, el primer milagro confirmó correctamente su fe.

Pero, a continuación, mostró la disposición de su Maestro para enfrentar dificultades inesperadas. Nadie había previsto que el vino fallaría. Jesús no había ido a la boda, preparado y capacitado, como decimos entre los hombres. La demanda llegó de repente y también llegó la oferta. El vino se acabó y estaba listo para la dificultad. ¿No confirma esto su fe? ¡Cristo está siempre listo para cada emergencia! Mañana puede pasar algo en lo que no has pensado; Cristo estará listo para lo inesperado. Entre aquí y el cielo se encontrará con una gran cantidad de eventos inverosímiles, pero no le sorprenderán. Tiene una clara previsión; cuando llegue la prueba, Él proveerá: "En el monte del Señor será visto".

Una vez más, su fe fue confirmada porque Él había demostrado que no podía permitir que nada fallara con lo que estaba conectado. Me gusta estar seguro de que Jesús está conmigo en cualquier negocio, porque entonces sé que la voluntad del Señor prosperará en Sus manos. Es cierto que no fue la boda de uno de Sus parientes o discípulos, pero aún así fue un matrimonio en el que Él fue invitado y no permitiría que se dijera que se quedaron sin provisiones cuando Él estuvo allí. Su conexión con la fiesta puede parecer remota, pero era una conexión; ¡y nuestro Señor Jesús observa ligeras conexiones! ¡Oh alma mía, si tan solo pudiera tocar el borde de Su manto, la virtud vendría de Él a mí! Me meto en el mismo barco con Jesús y si me ahogo, Jesús también debe ahogarse, y por lo tanto, ¡sé que estoy a salvo!

¡Oh, corazón mío, si consigo la mano de Cristo en mi mano, o mi mano en Su mano, estoy unido a Él y nadie puede separarnos! En esa unión está mi vida, mi seguridad, mi éxito; porque nada de lo que Él toca, o que lo toca a Él, jamás fallará. Él es solo uno de los asistentes a una boda, pero debido a que Él está allí, las cosas deben ir bien. Creo que esto debe haber animado mucho a los discípulos cuando, en días posteriores, comenzaron a predicar. Su confianza sería que Jesús estaba con ellos y debían prevalecer. Eran hombres pobres e ignorantes y toda la erudición de la época estaba en contra de ellos; pero se dijeron a sí mismos: "No tememos, porque Jesús está en esta controversia y Él lo llevará a cabo". ¡Pongamos a Cristo en nuestra disputa por el pacto y la verdad de Dios y la batalla ya no será dudosa! Si, en el asunto de su salvación, la fe trae al Salvador al negocio, ¡puede estar seguro de la vida eterna!.”

LAS SEÑALES DE JESÚS (LUIS PALAU)

 

El evangelista Juan hace referencia a ocho milagros realizados por el Señor Jesús, siete de los cuales, los siete primeros, reciben el nombre de señales. En cada uno de esos milagros advertimos primero el problema crítico y luego la transformación operada por Jesús, que da origen a un resultado feliz:

 

MILAGRO

PODEROSA TRANSFORMACIÓN

1. La transformación del vino (2:1–12)

 

De la tristeza y preocupación a la alegría.

2. La curación del hijo del noble (4:43–54)

 

De la enfermedad a la salud.

3. El paralítico de Betesda (5:1–18)

De la parálisis a la energía.

4. La alimentación de los 5000 (6:1–15)

Del hambre a la satisfacción.

5. La tempestad en el mar (6:16–21)

De la tormenta a la calma.

6. La vista al ciego (9:1–41)

De las tinieblas a la luz.

7. La resurrección de Lázaro (11:1–44)

De la muerte a la vida.

8. La pesca milagrosa (21:1–11)

De la frustración y el fracaso al éxito.

 

JUAN CALVINO

“El significado es que este fue el primero de los milagros de Cristo; porque cuando los ángeles anunciaron a los pastores que había nacido en Belén (Lucas 2:8), cuando la estrella se apareció a los Magos (Mateo 2:2), cuando el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma, (Mateo 3:16; Marcos 1:10; Juan 1:32), aunque estos fueron milagros, sin embargo, estrictamente hablando, no fueron realizados por él; pero el evangelista habla ahora de los milagros de los que él mismo fue autor. Porque es una interpretación frívola y absurda la que dan algunos, que este sea contado como el primero de los milagros que Cristo realizó en Caná de Galilea; como si un lugar, en el que no leemos que alguna vez estuvo más de dos veces, hubiera sido seleccionado por él para una demostración de su poder. Fue más bien el designio del evangelista marcar el orden del tiempo que Cristo siguió en el ejercicio de su poder.

Porque hasta los treinta años se mantuvo escondido en casa, como quien no ocupa ningún cargo público. Habiendo sido consagrado, en su bautismo, al desempeño de su oficio, comenzó entonces a aparecer en público y a mostrar con pruebas claras para qué fue enviado por el Padre. No es de extrañar, por tanto, si retrasó hasta ese momento la primera prueba de su Divinidad. Es un gran honor otorgado al matrimonio, que Cristo no solo se dignó estar presente en un banquete nupcial, sino que lo honró con su primer milagro.”

JOHN MACARTHUR

“Las señales de Jesús no eran simples demostraciones poderosas de compasión; estaban diseñadas para revelar quién era Él en realidad, pues ellas manifestaban de manera inequívoca que Dios estaba obrando (cp. 2:23; 3:2; 4:54; 6:2, 14; 7:31; 9:16; 20:30; Hch. 2:22). No obstante, los milagros, señales y maravillas no necesariamente convencían a las personas de creer en el Señor y en el evangelio (2:23-25; 12:37; 15:24; Mt. 11:20-24; 13:58; Lc. 16:31). No hay registro de que alguno de los siervos que fue testigo de la conversión del agua en vino lo siguiera (cp. 2:12). Sorprende que Jesús al parecer salió de Caná sólo con los discípulos que habían ido con Él, a pesar de haber realizado un milagro como no se había visto desde cuando Dios creó la harina y el aceite en tiempo de Elías y Eliseo (1 R. 17:8-16; 2 R. 4:1-7).

La deducción obvia, que Jesús era el Mesías, se les escapó; vieron la señal pero no hacia dónde apuntaba. Como lo hace Satanás con todos los incrédulos, cegó su entendimiento “para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:4). Este incidente fue otra ilustración trágica de la verdad de Jesús cuando dijo que “el profeta no tiene honra en su propia tierra” (4:44; cp. Mt. 13:58).

Sin embargo, sus discípulos creyeron en él. Vieron de primera mano una confirmación milagrosa de su fe después de haber oído el testimonio de Juan el Bautista—según el cual Jesús era el Mesías (1:34), de haber oído las palabras del propio Jesús (1:39) y de haber creído en Él (1:41).

Muchas otras personas llegarían a creer cuando leyeran el Evangelio de Juan, como él lo hizo. Y ese es el propósito de Juan al escribir todo su Evangelio, no solo el relato de este milagro: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (20:30-31).”

JOHANNES OECOLAMPADIUS

“Familiaricémonos aquí con las palabras de la divina Escritura. Debe admitirse, por supuesto, que todas las obras de Dios, que están constantemente ante nuestros ojos, son maravillas maravillosas. Pero la Escritura no incluye estas maravillas entre las señales a menos que se cambie la ley de la naturaleza. Era contrario a la naturaleza que el agua asumiera la naturaleza del vino. Las Escrituras denominan estos milagros. De lo contrario, no tenemos distinción entre los milagros. Lleguemos a conocer la gloria de Cristo, que tiene el mismo poder que su Padre, que creó el mundo de la nada.”

WILHEMUS A. BRAKEL

“Así como los profetas confirmaron su doctrina por medio de milagros, como observamos en Elías y Eliseo, el Señor Jesús confirmó Su doctrina por medio de milagros. Los evangelios dan abundante testimonio de esto, de modo que la multitud exclamó: "Cuando Cristo venga, hará más milagros que los que éste ha hecho" (Juan 7:31). Pedro dijo: “Jesús de Nazaret, varón aprobado por Dios entre vosotros por milagros, prodigios y señales, que Dios hizo por medio de él en medio de vosotros, como vosotros también sabéis” (Hechos 2:22). Los otros profetas obraron milagros por el poder de Cristo, a lo que Pedro aludió cuando dijo: “¿Por qué nos miran con tanta seriedad, como si por nuestro propio poder o santidad hubiéramos hecho que este hombre caminara? Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.” (Hechos 3:12,16). Cristo, sin embargo, hizo milagros por su propio poder. “Y Jesús, sabiendo inmediatamente en sí mismo que de él había salido virtud...” (Marcos 5:30); “Porque de él salió virtud, y los sanaba a todos” (Lucas 6:19).”

WOLFGANG MUSCULUS

“Los signos, a los que también llamamos milagros, tienen dos aspectos que deben tenerse en cuenta. Primero, lo que son en sí mismos. Cuando consideramos esto notamos que debido a que producen algo inusual nos inspiran asombro y admiración, por eso también los llamamos milagros. En este signo que hemos estado considerando es inusual que, por orden del Señor, el agua se convirtiera en vino a una velocidad extraordinaria.

Que el agua se convirtiera en vino no era extraño en sí mismo porque eso es algo que vemos que sucede todos los años en las vides. Y de la misma manera no era raro que la vara de Aarón floreciera, pues cada año vemos florecer las ramas de los árboles. Pero el hecho de que floreciera de una manera y tiempo tan inusuales es lo que lo convirtió en un milagro. Lo segundo a considerar sobre los signos es lo que nos sugieren.

Para ellos significan algo y esa es la razón por la que se les llama signos. Por eso, los hebreos los llaman [recordatorios o memoriales] porque hacen que algo venga a nuestra mente. Así que el evangelista llamó a este milagro en Caná una señal porque significaba que quien lo realizó estaba dotado de poder divino. Y explicó esto cuando dice: Y reveló su gloria. Por tanto, la gloria de Cristo es la gloria de Dios, un poder que obra en beneficio de los seres humanos.”

HULDRYCH ZWINGLI

Los discípulos creyeron en él. Es decir, concibieron una fe más fuerte y plena en él. Cristo, pues, transforma el agua en el mejor vino, indicándonos con este signo (que fue el primero de todos sus signos) que ha llegado el momento de que, en lugar de la letra fría y débil de la Ley, bebamos el más vino excelente, es decir, la gracia del espíritu del evangelio.”

COMENTARIO TEMATICO VINE

“La gloria del Señor es el resplandor de su carácter y su poder, la presentación de su naturaleza y sus actuaciones. La manifestación de su gloria fue al mismo tiempo la manifestación de la gloria de su Padre.

Él favorece nuestras reuniones con su presencia espiritualmente, no solo en la boda de dos de los hijos de Dios, sino dondequiera que hay alguna reunión en su nombre. Él nunca deja de cumplir su promesa de estar «en medio de ellos». Su presencia santificadora imparte la bendición máxima en cada una de esas reuniones.”

ALEXANDER MACLAREN

“Cristo vino para traer alegría y transformar tus fuentes terrenales en fuentes celestiales; y así cambiar todos los tragos menos dulces, satisfactorios y potentes que tomamos de las cisternas de la tierra en el vino del Reino; el vino nuevo, fuerte y vigorizante, que "alegra el corazón del hombre". Nuestras bendiciones más comunes, nuestras alegrías más comunes, si tan sólo no fueran inmundas y sucias, son capaces de esta transformación. Vincúlelos con Cristo; alégrate en él. Tráelo a Él en tu regocijo y cambiará tu carácter. Como una vela sumergida en un frasco de oxígeno, arderá con más intensidad.

La Tierra, en su mejor y más alta expresión, sin Él es como un hermoso paisaje tendido en la sombra; y cuando llega a él, es como la misma escena cuando el sol resplandece sobre él, destella desde cada recodo del río ondulante, trae belleza a muchos rincones sombreados, abre todos los pétalos en flor y pone a todos los pájaros cantando en el cielo. Toda la escena cambia cuando un rayo de luz de Él cae sobre los gozos terrenales. Los transformará, ennoblecerá y perpetuará.

Este principio de milagros repetirá Jesús en todo corazón triste que confía en Él. Y por último, tenemos aquí una muestra de Su gloria como supliendo las deficiencias de las fuentes terrenales. Su madre le dijo: "No tienen vino". El banquete del mundo se acaba, pero Cristo proporciona un regalo infinito.

Y cuando la vida termine, y pasemos a los cielos, la palabra vendrá a nuestros labios, con sorpresa y agradecimiento, cuando descubramos cuánto mejor es todo de lo que jamás habíamos soñado que debería ser: 'Tú has guardado el buen vino hasta ahora. ¡Ay, hermano mío! no toques esa copa que te ofrece el mundo de las rameras, especiado, fragante y espumoso; 'al final muerde como serpiente, y pica como víbora'. Pero toma las alegrías puras que te traerá el Cristo, amado, confiado, obediente, convocado a tu fiesta y acogido en tu corazón; y éstas crecerán y crecerán hasta la perfección de la perfeccion de los cielos.”

JOHN TRAPP

Sus discípulos creyeron en él… Así lo hacían antes, pero ahora más. Entonces veamos 1 Juan 5:13. El apóstol escribe a "los que creyeron en el nombre del Hijo de Dios, para que crean en el nombre del Hijo de Dios", es decir, para que sean confirmados, continuados y aumentados en él. La fe no es como la calabaza de Jonás que creció en una noche; o como una bala en un molde, que se hace en un momento. Sino que a medida que el sonido de la trompeta se hace más y más fuerte; y mientras subían al trono de Salomón por escalones y escaleras; así los hombres proceden de fe en fe, hasta que llegan a la plena seguridad.”

CHARLES SIMEON

“Mediante este milagro manifestó su gloria; Con él demostró su suficiencia para la obra que había emprendido: porque después de ese acto de omnipotencia y amor, ¿qué había allí que no podía, o no quería, efectuar a favor de los que en él confiaban? Cualesquiera que sean sus deseos del cuerpo, podría suplirlos en un instante; o, cualesquiera que sean las necesidades de sus almas, podría proporcionarles una amplia provisión en la hora de necesidad. Y si en este caso hubiera obrado un milagro para darles lo que fácilmente se podría haber prescindido, ¿qué no haría por ellos, que era esencial para su bienestar en el tiempo o en la eternidad?

De hecho, podría retener por un tiempo lo que ellos, por impaciencia, estaban demasiado ansiosos por obtener; pero concedería a todos sus creyentes lo que fuera necesario para ellos, reservándose solo los tiempos y los tiempos de impartir sus bendiciones, junto con la manera y la medida que su propia sabiduría debería ver más conducente a su bienestar. Siendo tal la manifestación que él dio aquí de su gloria, notemos:

El efecto que produjo en la mente de sus discípulos: Natanael había sido convencido por una prueba de la omnisciencia de Cristo, y exclamó: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel Juan 1:47-50". Así, este único milagro, que mostró su omnipotencia, fue suficiente para confirmar y establecer la fe de sus discípulos: “Manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él”: es decir, se llenaron de una convicción más profunda de su mesianismo; se sintieron incitados a poner una promesa más completa en él como su Salvador; y se animaron a entregarse más plena y sin reservas a su servicio.

Esto estaba bien; esto era lo que requería la ocasión, y el milagro que habían visto, plenamente justificado. Ahora bien, este es el efecto que debe producirse en nuestras mentes:

1. Debemos recibirlo como el verdadero Mesías; No podemos desear una evidencia más clara que la que nos brindan los milagros de nuestro Señor. Nuestro bendito Señor los apela como pruebas decisivas e incontrovertibles de su misión divina y, en consecuencia, de la verdad de todo lo que dijo y de la eficacia de todo lo que hizo o sufrió por la redención del mundo. Por tanto, no descansen siempre en sus mentes en relación con este asunto: sino que digan con Pedro: "Creemos y estamos seguros de que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente Jn. 6:69".

2. Debemos poner en él una alianza plena bajo ese carácter: “Nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra completa redención” deben buscarse solo en él. Deberíamos ver "toda la plenitud de las bendiciones espirituales atesoradas en él para nosotros", y deberíamos "recibirlas diariamente de su plenitud", incluso "como un pámpano recibe su savia de la vid", o un miembro de nuestro cuerpo su energía de la cabeza. "La vida que ahora vivimos en la carne, debemos vivirla por la fe en el Hijo de Dios, que nos amó y se dio a sí mismo por nosotros".

El mundo entero debería ser para nosotros como nada en comparación con él; y deberíamos “decidirnos a no saber nada”, ya sea como un objeto de confianza o como un motivo de gloria, “sino a Jesucristo y él crucificado”.

3. Debemos entregarnos por completo y sin reservas a su servicio: Esto es lo que hicieron todos sus discípulos. Mateo dejó su mesa de recaudador, y Pedro y Juan sus redes, y todos sus seguidores sus respectivas vocaciones, para seguirlo y consagrarse a él. Y esto es lo que también debemos hacer: debemos "negarnos a nosotros mismos, y tomar nuestra cruz cada día por él, y dejarlo todo por él"; “Sin contar ni siquiera la vida misma de valor alguno”, si puede ser sacrificada por él, y en honor de su nombre. Esto es lo que toda su labor mediadora exige de nuestras manos; y esto no es más que “un servicio razonable” para que cada uno de sus redimidos le rinda.”

J.C RYLE

“[Este principio de señales […]. El claro significado de esta frase parece ser que este fue el primer milagro obrado por nuestro Señor Jesucristo. Los milagros que algunos han manifestado que obró en su infancia y niñez carecen del más mínimo fundamento en la Escritura y no merecen el menor crédito. Aquellos que deseen ver lo absurdos que son encontrarán ejemplos de ellos en el Ensayo preliminar de Trench acerca de las Notas sobre los milagros.

Lightfoot ofrece las cinco razones siguientes por que el milagro que ahora tenemos ante nosotros fue a propósito el primero obrado por Cristo.

(1) Puesto que el matrimonio fue la primera institución ordenada por Dios, el primer milagro de Cristo fue en una fiesta de bodas.

(2) Puesto que Cristo había mostrado poco antes su capacidad de hacer milagros en medio de un ayuno, ahora lo hace por medio de una provisión extraordinaria en un banquete. Cuando no transformó las piedras en pan, no fue porque no pudiese.

(3) No quiso transformar las piedras en pan para satisfacer a Satanás, pero estuvo dispuesto a transformar el agua en vino para manifestar su propia gloria.

(4) El primer milagro obrado en el mundo por el hombre fue una transformación (Éxodo 7:9), y el primer milagro obrado por el Hijo del hombre fue de la misma naturaleza.

(5) La primera vez que oímos hablar de Juan el Bautista es de su estricta dieta; y por tanto, la primera vez que oímos hablar del ministerio público de Cristo es en una fiesta de bodas.

[Manifestó su gloria]. Soy incapaz de ver que estas palabras se refieran a la expresión empleada en el capítulo 1: “Vimos su gloria” (Juan 1:14). Creo que el significado es que, por medio de este milagro, Jesús, por primera vez, abrió o reveló su glorioso y divino poder y su comisión de ser el Mesías. Después de vivir apartado en Nazaret durante treinta años, ahora por vez primera descorre el velo que ha tenido puesto sobre su divinidad al hacerse carne y revela algo de su total poder y Deidad.

[Sus discípulos creyeron en él]. Estas palabras, claro está, no pueden significar que Andrés, Juan, Pedro, Felipe y Natanael creyeran ahora en Jesús por vez primera. El significado probable es que de ahora en adelante creerían con más confianza, con menos reservas y vacilación. Desde entonces estuvieron más plenamente convencidos, a pesar de la mucha ignorancia que les quedaba, de que Aquel a quien estaban siguiendo era el Mesías.

No puedo cerrar las notas sobre este maravilloso milagro sin decir algo acerca de los significados alegóricos y tipológicos que le otorgaron los Padres y muchos otros comentaristas. Muchos ven en el milagro una historia alegórica de la introducción del Evangelio en el mundo. Como la fiesta de bodas, el Evangelio era una ocasión de alegría. Como en la fiesta de bodas, la presencia personal de Jesús era la gran característica del Evangelio. Los tiempos de la dispensación judía fueron tiempos de deficiencia y escasa luz. La Venida de Cristo proporcionó todo aquello que faltaba. La religión revelada anterior a Cristo era como el agua. La Venida de Cristo al mundo transformó el agua de la antigua dispensación en vino. El buen vino fue reservado hasta el tiempo de Cristo. El primer milagro obrado por Moisés fue transformar el agua en sangre. El primero obrado por Cristo fue transformar el agua en vino.

Estos son sin duda piadosos pensamientos y llenos de verdad. Lamentaría hablar duramente de ellos o decir con resolución que no se pueden deducir legítimamente del milagro. Solo me atrevo a decir que, por regla general, es mucho más prudente abstenerse de interpretaciones alegóricas y conformarse con el significado claro que aparece en la superficie de la Escritura. Una vez se empieza a alegorizar la Escritura, nunca se sabe dónde parar. Puedes demostrar cualquier cosa y encontrar cualquier cosa en la Biblia si te basas en el método alegórico, y al final arrojarte por la compuerta a un torrente de fanatismo radical.

Las lecciones alegóricas extraídas de este milagro por Agustín, Bernardo y Alcuin son notables ejemplos de los extremos a los que lleva la alegoría. Cuando un hombre como Agustín, por ejemplo, nos dice que los dos o tres cántaros son las dos razas de hombres (judíos y griegos) o los tres hijos de Noé, o cuando dice que las seis tinajas del milagro que tenemos delante representan seis períodos proféticos sucesivos en los días transcurridos entre Adán y Cristo, uno no puede por menos que sentir que algo no va bien. Estas son sus palabras: “Las seis tinajas que contenían dos o tres cántaros son seis eras que contienen la profecía perteneciente a todas las naciones, ya se refieran a las dos clases de hombres —judíos y gentiles—, como dice con frecuencia el Apóstol, o a las tres, en referencia a los tres hijos de Noé”. El método de interpretación de la Escritura que puede conducir a un cristiano a afirmaciones como estas debe de ser sin duda una peligrosa arma de doble filo, y que probablemente hace más mal que bien.

No niego que todos los milagros de nuestro Señor tuvieran un profundo significado. No pongo en duda que todos tuvieran el propósito de transmitir profundas lecciones espirituales a la vez que de proporcionar pruebas de su divinidad. Lo único que digo es que requieren una consideración reverente y detenida y que precipitarse rápidamente a interpretaciones alegóricas de ellos y otorgar a cada porción un significado figurado es un modo poco prudente de tratar la Escritura y eminentemente calculado para desprestigiar la Biblia.

Difícilmente un comentarista haya extraído lecciones más prácticas de este milagro que Melanchton. Aquellos que tienen en poco la teología protestante harían bien en comparar su comentario de todo este pasaje con el de Agustín.”

JON PAULIEN

 “Ymanifestó su gloria ¿De qué manera la cruz glorificó a Jesús según el Evangelio de Juan? La mejor respuesta a esta pregunta se encuentra en Juan 12:37-41. Allí Juan afirma que Isaías vio la gloria de Jesús (vers. 41). En el desarrollo de esa idea ofrece dos citas de Isaías, una to- mada del pasaje del siervo sufriente del capítulo 53 (12:38) y la otra de la comisión del profeta en el capítulo 6 (vers. 40). En Isaías 6, el profeta vio a Jehová exaltado en su trono. En el capítulo 53:8- 12 vio al siervo sufriente que murió por “muchos”. Si, como cree Juan, Isaías vio la gloria de Jesús en Isaías 6, entonces Jesús debe ser el Jehová del Antiguo Testamento, llevando en su persona la gloria divina y sus prerrogativas. Pero si Isaías vio la gloria de Jesús en Isaías 53, esa gloria se manifiesta no sólo en el esplendor divino visto en el trono, sino también en el carácter divino que se revela en la cruz.

Para Juan, la cruz es claramente el asunto central. La esencia de este Evangelio, como vimos en el prólogo, es que Jesús es la mayor revelación de Dios y la más clara que alguna vez se trajo a la tierra (1:1, 14). Aunque el prólogo no resalta la cruz (una posibilidad externa es la declaración “no le recibieron” del vers. 11), la cruz se convierte en la manifestación fundamental y más clara del carácter divino en el cuerpo principal del Evangelio. Aunque Juan no descifra cada detalle de esta revelación, la cruz es ciertamente la más clara manifestación de la justicia de Dios y de su odio para con el pecado y sus consecuencias sobre aquellos a quienes ama. En la cruz y en la resurrección hay también una increíble manifestación de la gran misericordia de Dios en Cristo para con los pecadores.

Este sentido más pleno de la gloria de Jesús se manifestó con mayor claridad en el Evangelio de Juan. El autor del libro, el discipulo amado, fúe el único discípulo presente en la cruz. El es el único de los doce que vio la gloria final del Salvador; por lo tanto, su testimonio acerca de Jesús tiene la mayor autoridad.”

 

LA TIPOLOGIA DEL EXODO Y MOISES, CON JESÚS EN EN EVANGELIO DE JUAN (Y EDWING P.) PRIMER CUADRO.

 

Como se mencionó anteriormente, sería difícil no ver en el milagro de la conversión del agua en vino un paralelismo con la acción de Moisés de transformar agua en sangre en las tinajas de agua de Egipto (Exo. 7:19). Es indudable que la comparación entre Moisés y Jesús es uno de los grandes temas del Evangelio como un todo (1:17; 3:14; 5:45-47; 6:30-33; 9:28, 29). Pero la comparación es mucho más amplia que lo que podría detectarse por la mera lectura de los pasajes donde se menciona a Moisés.

 

Hay siete milagros específicos mencionados en el cuerpo principal del Evangelio (2:1-11; 4:46-54; 5:2-9; 6:1-15, 16-21; 9:1-39; 11:38-44; el epílogo también contiene un milagro: 21:1-11). El milagro de la boda nos señala la realidad de que cada uno de los siete milagros que hay en el Evangelio de Juan corresponde a una de las plagas de Egipto.

 

MOISÉS

JESUCRISTO

Convirtió el agua en sangre.

Convirtió el agua en vino.

Afligió con muerte a los animales domésticos de Egipto

Jesús dio vida a un niño.

Moisés afligió a los egipcios con úlceras (Exo. 9:8-12).

Jesús trajo sanidad física al paralítico (5:2-9)

Moisés creó una tormenta (Éxo. 9:13-35).

Jesús calmó una tormenta (6:16-21)

Moisés produjo maná del cielo para los israelitas (6:30- 33; Exo. 16:4, 15; Neh. 9:15) y envió langostas para que devoraran el pan de los egipcios (Éxo. 10:1-20).

Jesús produjo pan en el desierto (6:1-15)

Moisés trajo tinieblas a Egipto (Éxo. 10:21-29).

Jesús trajo luz al ciego (9:1- 41)

Moisés anunció la muerte de los primogénitos de Egipto (Éxo. 11:1-12:30).

Jesús levantó a Lázaro de la muerte (11:38-44)

 

Otro paralelismo explícito es la referencia a Jesús en la cruz como el cordero pascual (19:36; Éxo. 12:1-11, 21-28).

 

Aunque algunos de los paralelismos recién mencionados son más sutiles que otros, parece existir una clara intención por parte de Juan de marcar un patrón común entre las actividades de Jesús y las acciones de Moisés. ¿Por qué aparecen estos paralelismos tan fuertes en el Evangelio de Juan? Los milagros y la muerte de Jesús combinados cuentan la historia de un nuevo éxodo de una nueva esclavitud (véase el griego de Luc. 9:31). La historia del éxodo debía ser instructiva para el nuevo Israel que Dios estaba reuniendo en Cristo.

 

Sin embargo, hay inversiones notables en esta nueva experiencia del éxodo. El papel del faraón en el Evangelio de Juan es ocupado por Moisés, cuyos escritos y autoridad eran utilizados por los que rechazaban a Jesús. Es así como los judíos se convierten en el Evangelio en el equivalente de los egipcios. Al igual que el faraón y los egipcios, los judíos que aparecen en el Evangelio reciben las señales de la autoridad de Jesús pero rechazan sus derechos y buscan destruirlo, tal como los egipcios trataron de destruir a los israelitas.

 

Por otro lado, cuando se usa correctamente a Moisés, él guía a las personas a Jesús (5:45-47), y los que son guiados a Jesús se convierten en el nuevo Israel (1:47-51). Es así que los eventos de la vida de Jesús en el Evangelio de Juan son como los eventos de un nuevo éxodo que conduce al establecimiento de un nuevo Israel y a rechazar al antiguo. Las señales que realiza Jesús (incluyendo la cruz) llegan a ser el punto que divide a los que se reúnen alrededor de Jesús como nuevo Israel y a los que al aferrándose a las antiguas formas lo rechazan (12:42, 43).

 


LA TIPOLOGIA DEL EXODO Y MOISES, CON JESÚS EN EN EVANGELIO DE JUAN (PAULIEN JON Y EDWING P.) SEGUNDO CUADRO

 

Los paralelismos entre Jesús y Moisés son aún más asombrosos cuando uno toma en cuenta el testimonio de los cuatro Evangelios. Al igual que Moisés, Jesús es amenazado al nacer por un rey hostil que termina matando a todos los bebés menos al que realmente quiere destruir (Mat. 2:16-18). Al igual que Moisés, vio la gloria de Dios (Juan 1:17, 18). Al igual que Moisés, ayunó durante cuarenta días (Mat. 4:2; Luc. 4:2). Nombró setenta discípulos (Luc. 10:1) y doce apóstoles (Mat. 10:1-4; Mar. 3:13-19; Luc. 6:12-16). Dio la nueva ley desde una montaña alta (Mat. 5-7). Alimentó a una multitud en el desierto (Mar. 6:30-44; Luc. 9:10-17; Juan 6:1-15). Fue levantado sobre una cruz, así como Moisés levantó una serpiente de bronce en el desierto (Juan 3:14). Y salió de Egipto (Mat. 2:13-15, 19-23), así como lo hicieron Moisés y los israelitas.

 

Además de proveer un lenguaje con el cual contar la historia de Jesús en forma más completa, los paralelismos entre Jesús y Moisés son instructivos por otra razón que ya hemos mencionado en el capítulo 1. Jesús es la mayor revelación de Dios que esta tierra ha visto alguna vez. Como tal, los paralelismos con Moisés y con otros aspectos de la fe del Antiguo Testamento sirven para resaltar la superioridad de Jesús sobre cualquier otro camino hacia Dios. Mientras que Moisés transforma el agua en sangre para autenticar su autoridad delante del faraón y los egipcios, Jesús realiza un milagro similar para autenticar una autoridad mucho mayor delante de los judíos. Mientras Moisés libra a su pueblo de una esclavitud solamente terrenal, Jesús libra a su pueblo de la muerte y les da vida abundante (3:16; 5:24; 10:10).

 

 

LEON MORRIS

“Juan también nos dice que Jesús “manifestó su gloria” (para “gloria”, ver el comentario de 1:14). Este elemento es muy importante para nuestro evangelista. Deja muy claro que su propósito al escribir este evangelio es demostrar que “Jesús es el Cristo” (20:31). Es cierto que también trabaja la idea de que era humano, pero no se queda ahí, porque Jesús era mucho más que eso. De hecho, ya en el capítulo I nos ha hablado de esos dos aspectos. Jesús es el Logos que estaba con Dios y era Dios. También es el “Maestro” al que se acercaron Andrés y su amigo (1:38).

No podemos pasar por alto ni olvidar ninguno de estos aspectos. Y ahora Juan nos dice que la “señal” que ha descrito manifiesta la gloria de Jesús, cosa que, quizá, queda velada para algunos espectadores. En esta línea, vemos que Juan no dice nada sobre el efecto que la “señal” tuvo sobre el maestresala o todos los invitados o los sirvientes, quienes, irremediablemente, debieron enterarse de lo sucedido. Pero sus discípulos vieron “su gloria” y “creyeron en Él” (Rieu: “los discípulos fijaron/ depositaron su fe en Él”). El Mesías manifestó su gloria a algunos, pero para otros permaneció velada.

El texto nos dice que los discípulos “creyeron” en Él. Ya anteriormente vimos que en 1:50 se describe a Natanael como “creyente”; ahora, los otros discípulos se le unen. Lo que sabían de Jesús, junto con este suceso, fue suficiente para que tomaran la decisión de seguirle. Habían visto su gloria por lo que, a pesar de su sencillez y bajeza, decidieron poner su confianza en Él.”

FRANCIS MOLONEY

“El prólogo anunció que la doxa se contempló en la encarnación del logos en la persona de Jesucristo, y que esto fue la plenitud del don de Dios que perfeccionaba el don anterior de la Ley. Esto mismo es lo que ahora está sucediendo en el relato «La transformación del agua en vino es el primer acto de la Palabra en el mundo y un tipo de la transformación que acontecerá. Tal vez se trata de la gracia más allá de la gracia, el vino mesiánico del ser que sustituye al vino inferior de la Torá, que es apropiado solamente para llegar a ser» (Alter, «John» 449).”

NACAR – COLUNGA

“Este milagro tenía un carácter apologético, de credibilidad en El: era un “signo” que hablaba de la grandeza de Cristo, del testimonio que el Padre le hacía de su divinidad y de su misión (Jn 10:38; 14:10; 20:30), y que manifestaba “su gloria” (doxa); aquella gloria que le convenía “como a Unigénito del Padre” y que “nosotros hemos visto” (Jn 1:14; 3:35; 5:22.; 17:1.), y que era la evocación sobre Cristo de la “gloria” de Yahvé en el A.T.

En el A.T., y lo mismo en el Nuevo, se asocian las ideas de “gloria” y “poder” de tal manera que la “gloria” se manifiesta precisamente en el “poder.” Y ante esta manifestación del poder sobrenatural que Cristo tenía, sus discípulos “creyeron en El.” Ya creían antes, pues el Bautista se lo señaló como Mesías, y ellos le reconocieron, como Juan relató en el capítulo anterior, y como a tal le siguieron. Pero ahora creyeron más plenamente en El. El milagro encuadraba a Cristo en un halo sobrenatural.”

COMENTARIO BIBLICO SIGLO XXI

“Nótese que Juan usa la palabra señales, mientras que los Evangelios sinópticos prefieren hablar de maravillas y obras poderosas. Una señal siempre apunta hacia alguna verdad más profunda que la trasciende. El comentario de que esta señal fue para que Jesús revelara su gloria sugiere que los seguidores de Jesús vieron en las señales más que los observadores en general, y los cristianos no han sido lerdos en ver el contraste entre el agua insípida de la vieja vida y la riqueza de la nueva vida en Cristo. Se necesita fe para discernir la gloria.”

SAMUEL P. MILLOS

“La presencia de Jesús es el cumplimiento del mensaje profético que hacía notoria la gloria de Él, manifestada delante de los hombres, como anunciaba la voz que clamaba en el desierto (Is. 40:5). Jesús mismo había dicho a Natanael que verían el cielo abierto y a los ángeles subir y descender sobre el Hijo del Hombre (1:51). En las bodas en Caná, Jesús manifestó su gloria. Sin embargo es la fe la que reconoce y descubre la gloria del Señor en las señales que hacía, que corresponden a la forma expresiva de la condición Divino-humana del Verbo encamado. En Caná se aprecia la diferencia entre la visión de fe y la humana en el hombre. El maestresala sólo aprecia un vino mejor que el que antes se había servido. Los discípulos ven en ello la gloria de Jesús.”

WILLIAM HENDRIKSEN

“En orden cronológico ésta fue la primera señal. Juan utiliza esta palabra con más frecuencia que los otros evangelistas. Indica un milagro que es considerado como prueba de la autoridad y majestad divinas. La atención del espectador se dirige, por ello, del hecho mismo hacia el divino Hacedor. La señal, una obra de poder en la esfera física, ilustra con frecuencia un principio que opera en la esfera espiritual; lo que sucede en la esfera de la creación señala hacia la esfera de la redención. La multiplicación de los panes, por ejemplo, (una señal, 6:14, 26, 30) dirige la atención hacia Cristo, el Pan de Vida (6:35); la curación del ciego de nacimiento (otra señal, 9:16) se basa en las palabras del Señor: “Yo soy la luz del mundo” (9:5), luz en la esfera espiritual (9:39–41); y la resurrección de Lázaro (una señal también, 11:47; 12:18) se conecta inmediatamente con Jesús como el Dador de toda vida, espiritual y física (11:23–27). El contexto de cada pasaje en particular determinará si el término señal tiene este significado profundo,es decir, el de ser ilustración material de un principio espiritual, o no. Pero una cosa es cierta: la señal desvía la atención más allá de sí misma hacia Aquel que la realizó.

En el presente relato esta verdad es ilustrada de forma sorprendente. Obsérvese que todo lo demás queda relegado a un segundo plano. ¿Quién era el novio? No lo sabemos. ¿Quién era la novia? No se nos dice. ¿Qué relación tenía María con la pareja? ¿Era, tal vez, tía del novio o de la novia? Hay silencio otra vez. ¿Actuó Natanael como “padrino” del novio? Tampoco aquí vemos nuestra curiosidad satisfecha. Cristo aparece en todo su esplendor. Todo lo demás queda en las sombras. Lo que Rembrandt hizo en la pintura, lo hizo Juan, bajo la dirección del Espíritu Santo, en la religión.”

MATTHEW HENRY

“Con este milagro comenzó la manifestación de su divinidad majestuosa y bondadosa (Jua_1:14), pues con ello dio nuevo honor al matrimonio, siendo Él mismo el Novio de su Esposa, la Iglesia (Jua_3:29; Efe_5:25-27; 2Co_11:2; Apo_19:7; Apo_21:2, Apo_21:9-10). Además, mostró cuán generosa ha de ser su munificiencia en el orden espiritual, cuando fue tan grande en el orden material. Verdaderamente, Jesús es el «Dios con nosotros», lleno de gracia y de verdad, así como de bondad y de poder.

Que «sus discípulos creyeron en Él». Aquellos a quienes había llamado (cap. Jua_1:1-51), al ver esto, sintieron que su fe quedaba fortalecida con esta prueba que Jesús había mostrado de su poder divino, aunque ya le habían recibido como a Mesías y Salvador y le habían seguido. Esto nos enseña que incluso la fe genuina puede ser débil en sus comienzos. Los hombres más fuertes en la fe fueron otrora recién nacidos de nuevo, del mismo modo que los hombres más fuertes en vigor físico fueron en un principio débiles niños de pecho.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario