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EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 3
VERSICULO 27 |
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RV1960 |
NVI1999 |
BTX4 |
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Respondió
Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. |
Nadie
puede recibir nada a menos que Dios se lo conceda, les respondió Juan. |
Respondió
Juan y dijo: Nada puede recibir un hombre si no le fuera dado del cielo. |
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TR+ |
INA27+ |
VUL |
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απεκριθηG611 V-ADI-3S
ιωαννηςG2491 N-NSM καιG2532 CONJ ειπενG3004 V-2AAI-3S ουG3756 PRT-N
δυναταιG1410 V-PNI-3S ανθρωποςG444 N-NSM λαμβανεινG2983 V-PAN ουδενG3762
A-ASN-N εανG1437 COND μηG3361 PRT-N ηG1510 V-PAS-3S δεδομενονG1325 V-RPP-NSN
αυτωG846 P-DSM εκG1537 PREP τουG3588 T-GSM ουρανουG3772 N-GSM |
απεκριθη G611:V-ADI-3S Respondió
ιωαννης G2491:N-NSM Juan και G2532:CONJ y ειπεν G3004:V-2AAI-3S dijo ου
G3756:PRT-N No δυναται G1410:V-PNI-3S está siendo capaz ανθρωπος G444:N-NSM
hombre λαμβανειν G2983:V-PAN estar recibiendo ουδε G3761:CONJ-N ni εν
G1520:A-ASN uno (cosa) εαν G1437:COND si alguna vez μη G3361:PRT-N no η
G1510:V-PAS-3S esté siendo δεδομενον G1325:V-RPP-NSN ha sido dado αυτω
G846:P-DSM a él εκ G1537:PREP procedente de του G3588:T-GSM el ουρανου
G3772:N-GSM cielo |
respondit
Iohannes et dixit non potest homo accipere quicquam nisi fuerit ei datum de
caelo |
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KJV |
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John answered and said,
A man can receive nothing, except it be given him from heaven. |
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TCB |
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No
puede el hombre recibir algo. Núm_16:9-11; Núm_17:5;
1Cr_28:4, 1Cr_28:5; Jer_1:5; Jer_17:16; Amó_7:15; Mat_25:15; Mar_13:34;
Rom_1:5; Rom_12:6; 1Co_1:1; 1Co_2:12-14; 1Co_3:5; 1Co_4:7; 1Co_12:11;
1Co_15:10; Gál_1:1; Efe_1:1; Efe_3:7, Efe_3:8; 1Ti_2:7; Heb_5:4, Heb_5:5;
Stg_1:17; 1Pe_4:10, 1Pe_4:11. Le
fuere dado del cielo. Mat_21:25; Mar_11:30,
Mar_11:31, Jua_19:11. |
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COMENTARIOS:
JOHN PIPER
“Su
respuesta es que la razón por la que estas personas le están abandonando y están
yendo tras Jesús, es que Dios los está
entregando a Jesús. “Un hombre no
puede recibir nada (y mucho menos una multitud) si no le es dado del cielo (es decir, de Dios)”.
Esta
es la idea central del versículo 21: las personas que vienen a Jesús anhelan
mostrar con claridad que Dios les ha dado
para Jesús. Esto es exactamente lo que vimos la última vez en Juan 6:37: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”.
En
otras palabras, estas palabras de Juan el Bautista están aquí porque subrayan y
confirman la obra soberana de Dios (de que habló Jesús en Juan 3:21 y 3:8), en las
personas que vienen a Cristo. Juan dice: ‘ustedes
se preguntan por qué se alejan de mí y van hacia Cristo, Dios lo está haciendo.
Está dándolos a su Hijo (6:37, 44, 65). Y
será manifiesto que van porque el poder de Dios los lleva.”
SAN JUAN CRISOSTOMO
“No
te extrañes de que hable de Cristo tan humildemente. No podía enseñarse todo,
desde el principio, de una sola vez, a quienes estaban dominados por tales
sentimientos. Por el momento le basta con intimidarlos haciéndoles comprender que,
al oponerse a Cristo, en realidad se estaban oponiendo a Dios. Lo mismo dice
también Gamaliel: No podréis destruir
esto a no ser que queráis exponeros a encontraros luchando contra el mismo Dios.
Es lo mismo que, veladamente, se dice aquí. Las palabras: Nadie puede recibir nada que no le haya sido dado del cielo no
significan que pretendían algo imposible y que tal vez estuvieran comportándose
como adversarios del mismo Dios. Pero, ¿cómo? ¿Acaso Teuda no se atribuyó a sí
mismo su misión? Sí, más enseguida sucumbió miserablemente. No sería ése el
caso de Cristo.
Al
mismo tiempo busca el Precursor consolarles, explicándoles que quien le
superaba en gloria no era un simple hombre, sino
Dios. Por lo cual no debían sorprenderse de que sus hechos fueran ilustres
y de que todos acudieran a Él, porque propio es de las acciones divinas ser
admirables, pues es Dios mismo quien las dispone Si no hubiera sido Dios no
habría poseído tamaña influencia.
Todo
lo humano presenta un aspecto débil y defectuoso y es de breve duración y sometido
a perecer. Pero las obras de Cristo no eran así y, por ende, no eran humanas.
Notad, además, que las palabras de los discípulos que dicen aquel del que tú diste testimonio, que
ellos pensaban podían emplearse para arruinar a Cristo, fueron usadas contra
ellos por el Precursor.
Habiendo
ya antes declarado san Juan que no era su testimonio el fundamento de la gloria
de Cristo, les riñe ahora diciendo: Nadie
puede recibir nada que no le haya sido dado por el cielo. ¿Qué quiere
decir? Si aceptáis sin reserva mi
testimonio y lo consideráis verdadero, sabed que, precisamente en razón de ese
testimonio, no deberíais considerarme superior a Cristo, sino a Cristo superior
a mí. ¿Cuál, sino éste, ha sido mi
testimonio? A vosotros os pongo por
testigos.”
GARY BURGE
“La
réplica del Bautista (3:27–30) corrige esta rivalidad. Es Dios quien está tras
los éxitos de Jesús y el avance de su ministerio. No es que ahora se le esté
asignando a Juan un papel inferior (aunque esto es cierto), sino que Jesús está
«recibiendo» más seguidores (cf.
3:26), y los ha «recibido» del cielo.
Esta clase de crecimiento no debería ser criticado.”
A.W PINK
“Es
hermoso ver cómo se comportó Juan en esta ocasión. Su respuesta fue muy
apropiada. Primero, se inclina ante la
voluntad soberana de Dios (versículo 27). En segundo lugar, recuerda a sus tentadores de su exención de
responsabilidad anterior de cualquier otro lugar que sea suyo, excepto el
de uno "enviado ante" el Señor (Juan 1:28). Tercero, declaró que Israel pertenecía a Cristo, no a él mismo
(versículo 29). Cuarto, afirma que su
propio gozo se cumplió al ver que los hombres se volvían al Señor Jesús
(versículo 29). Finalmente, insiste en que si bien Cristo debe "crecer", él debe "disminuir" (versículo 30). ¡Una
bendita abnegación!
"Juan respondió y dijo: Un hombre no puede recibir nada si no se le
da del cielo." A Juan no le sorprendió en absoluto la falta de
percepción espiritual en estos judíos. Las cosas de Dios no pueden ser
discernidas por el hombre natural. Antes que un hombre pueda siquiera "recibir" las cosas espirituales,
primero deben "dárselas".
Dios es soberano en la concesión de sus dones. Estamos plenamente satisfechos
de que el contenido de este versículo veintisiete contiene la clave de muchas
cosas desconcertantes.
Hay
algunos hermanos, amados del Señor, que no ven la verdad del bautismo de los
creyentes; hay otros que tropiezan con el tema de la predestinación. Lo que
puede ser tan claro como la luz del sol para nosotros, es oscuro para ellos.
Pero no nos enorgullezcamos de nuestro conocimiento superior. Recordemos la
amonestación del apóstol Pablo: ¿quién te
distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te
glorías como si no lo hubieras recibido?.” (1 Cor. 4:7).
Pero,
por otro lado, no hay excusa para la ignorancia en las cosas de Dios. Lejos de
ahí, Dios claramente ha dado a conocer Su mente. Su bendita Palabra está aquí
en nuestras manos. Se nos ha dado el
Espíritu Santo para guiarnos a toda la verdad. Y es nuestra responsabilidad
creer y comprender todo lo que está registrado para nuestro aprendizaje: "Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no
sabe nada como debe saberlo" (1 Cor. 8:2). Sin embargo, también está
el lado Divino; y esto es lo que tenemos ante nosotros aquí en Juan 3:27. ¿Qué
dijo el Señor Jesús en respuesta a la incredulidad de las ciudades donde se
realizaron Sus obras más poderosas? "Jesús respondió y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la
tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las
revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó."(Mateo 11:25,
26).
¿Qué
le dijo a Pedro, cuando ese apóstol dio un testimonio tan bendito de su
condición de Mesías y de su Deidad?" Jesús respondió y le dijo: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás,
porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”
(Mateo 16:17). ¿Y qué está escrito de Lidia? “Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de
Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella
para que estuviese ATENTA a lo que Pablo decía." (Hechos 16:14).
Y,
sin embargo, Dios no es caprichoso. Si no se nos "da", la culpa es toda nuestra. "No tenemos" porque "no pedimos" (Santiago 4:2). O, "no encontramos", porque somos demasiado
perezosos para "buscar"
diligentemente las cosas preciosas de Dios. Aquí está Su promesa segura,
siempre que cumplamos con las condiciones anexas a ella: "Pro 2:1-5
Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares
dentro de ti, Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu
corazón a la prudencia, Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres
tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros,
Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.”
JUAN CALVINO
“Estoy
de acuerdo con la opinión de quienes explican la respuesta de Juan afirmando
que no está en su poder, ni en el de ellos, hacerse grande, porque la medida de
todos nosotros debe ser lo que Dios
quiere que seamos. Porque si incluso el Hijo de Dios no tomara para sí ese
honor (Hebreos 5: 4), ¿qué hombre de rango ordinario se atrevería a desear más
de lo que el Señor le ha dado? Este solo pensamiento, si estuviera debidamente
grabado en la mente de todos nosotros, sería abundantemente suficiente para
contener la ambición; y si la ambición se corrigiera y se destruyera, la plaga
de las contiendas también desaparecería. ¿Cómo es posible, entonces, que todo
hombre se exalte más de lo debido, sino porque no dependemos del Señor, para
estar satisfechos con el rango que él nos asigna?”
JOHN MACARTHUR
“De
esta forma, Juan afirmó y aceptó su papel subordinado como el heraldo del
Mesías. Dios, soberanamente, le había concedido su ministerio (cp. Ro. 1:5; 1
Co. 4:7; 15:10; Ef. 3:7; 1 Ti. 2:7); si ahora Dios elegía cambiarlo o
finalizarlo, Juan estaba conforme. Todo lo que rodea a los siervos de Dios, aun
los ministerios populares, es un regalo
misericordioso de Dios, no algo que la persona tenga titulado. Por lo
tanto, no hay lugar para los celos, como queda claro de la modesta respuesta de
Juan (nótese la reacción opuesta de los fariseos en 12:9).”
GRANT OSBORNE
“Juan
responde en el versículo 27 concluyendo sus predicciones anteriores (Vea Cap.1
versos 6, 15, 19, 29, 36), comenzando con una verdad general: “Nadie puede recibir nada a menos que Dios se
lo conceda”. Esto se aplica tanto a Jesús como a sí mismo, y lo usa para
guiar hacia su aclaración en cuanto a la diferencia entre su ministerio dado
por Dios y el de Jesús Dios había dado a cada uno el llamado destinado para él.
Juan estaba contento y se alegró de que se le permitiera hacer los preparativos
para el Mesías, y desea que sus discípulos se regocijen también. Este es un
tema relevante para aquellos de nosotros que no estamos contentos con nuestra
suerte en la vida. Todos debemos darnos cuenta de que Dios nos ama lo
suficiente como para darnos exactamente la mejor vida para nosotros.
¿Aceptaremos esto o nos volveremos amargados e iremos por otro camino?”
J.C RYLE
“[Respondió Juan […] el hombre recibir nada,
etc.]. Esta frase es la declaración de una verdad religiosa general. El éxito,
la ascensión y el aumento de la influencia son
dones que Dios tiene en sus manos por entero. Si la popularidad de un ministro
fiel decae mientras que aumenta la popularidad e influencia de otro sobre los
corazones de los hombres, es cosa de Dios, y debemos someternos a su
determinación (cf. Salmo 75:6).
La
aplicación de esta frase no es a Cristo (como pensaba Crisóstomo), sino al
propio Juan el Bautista (como pensaba S. Agustín). Su significado es: “No depende de mí tener éxito continuamente
en mi ministerio. Solo puedo recibir lo que Dios me da. Si considera oportuno
conceder a cualquier otro más aceptación entre los hombres que a mí, no puedo
evitarlo y no tengo derecho a quejarme. Todo
éxito procede de Dios. Todo lo que he tenido en cualquier período de mi
ministerio ha sido recibido, no he merecido nada”.
Aplicar
la frase a nuestro Señor me parece una interpretación insatisfactoria y
despectiva hacia la dignidad del ministerio de Cristo. Los que adoptan esta
tesis probablemente preferirán traducir la palabra “recibir” como: “Ningún hombre puede tomar nada para sí”.
La frase sería entonces como las palabras de S. Pablo a los Hebreos: “Nadie toma para sí esta honra, sino el que
es llamado por Dios, como lo fue Aarón” (Hebreos 5:4). Pero la traducción “recibir” y la aplicación a Juan el
Bautista me parecen más concordante con el texto y el espíritu general de la
respuesta de Juan. Y aunque no se debe insistir demasiado en la palabra “hombre”, no puedo evitar pensar que Juan
la utiliza intencionadamente a fin de señalarse a sí mismo: “Un mero hombre como yo no puede recibir
nada, si no le fuere dado del Cielo”.
Lightfoot
piensa que la palabra griega traducida como “recibir” significa “percibir”
o “aprehender”, y que Juan quería
decir: “Veo por vuestro ejemplo que
ningún hombre puede aprender o entender nada a menos que lo reciba del Cielo”.
Considera la frase de Juan como una reprensión a sus discípulos por su
incredulidad y su necedad. Yo pondría en duda que la palabra griega incorpore el
significado que Lightfoot quiere atribuirle.
La
expresión “del cielo” equivale a
decir “de Dios” (cf. Daniel 4:26;
Lucas 15:21). Todo este versículo es un antídoto sumamente útil contra esos
celos que surgen a veces en la mente de un ministro cuando ve el ministerio de
un hermano prosperar más que el suyo propio.”
J. WALVOORD – R. ZUCK
“La
grandeza de Juan se revela en su respuesta. Él dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.
Dios es soberano al conceder sus bendiciones sobre el ministerio de una
persona. Si el movimiento de Jesús estaba creciendo, entonces esa debía ser la voluntad divina. Tanto en Juan (cf.
6:65; 19:11), como en todo el N.T. (e.g., 1 Co. 4:7), se remarca este principio
de la soberanía de Dios.”
SAMUEL P. MILLOS
“El
sabe cual era la función que tenía que desarrollar conforme a lo que había
recibido del cielo y era absurdo procurar ir más allá de lo que Dios había
dispuesto para él. En esta primera parte de la respuesta que sigue en los otros
versículos, les está haciendo notar que Jesús no sobresaldría sobre él, si no le hubiera sido dado del cielo.
Es
interesante notar la construcción de la cláusula, condición de tercera clase,
con el perfecto perifrástico pasivo de subjuntivo, esta forma verbal no es habitual
en el subjuntivo y la equivalencia dinámica de traducción sería: a no ser que le haya sido dado del cielo.
Había sido Dios quien condujo el ministerio de Juan de modo que impactó en
tantas personas y tantos fueron bautizados en respuesta al mensaje que le había
sido encomendado. De manera que si la gente seguía ahora a Jesús es que esa era la voluntad de Dios. De otro modo,
si el ministerio de Jesús eclipsa al de Juan, es porque así lo quiere la
voluntad de Dios. Juan reconoce que no tiene ningún derecho a reclamar un honor
que no le había sido dado del cielo.
Es
necesario tener bien claro lo que Juan tenía en cuanto al ministerio a realizar
cumpliendo la comisión divina. Porque tanto los dones que capacitan para
llevarlo a cabo, como la misión misma, es de procedencia celestial, nadie tiene
porque envidiar a otros que tengan mayores dones y más impactante ministerio,
en la vasta esfera del servicio al Señor.”
WILLIAM HENDRIKSEN
“El
heraldo de Cristo quería decir que Dios ha asignado un lugar a cada uno en su
plan eterno, y que él, el Bautista, no tenía derecho a reclamar un honor que no
le había sido dado en el cielo. Una vez dado, así permanece, tal como indica el
tiempo del verbo original. Y del mismo modo, una vez retenido, así queda para
siempre. En lugar de quejarse por el éxito de Jesús, los discípulos de Juan
debían haberse alegrado de que la obra del Bautista se estaba cumpliendo.”
WILLIAM BARCLAY
“Este
pasaje nos presenta el encanto de la humildad de Juan el Bautista. Estaba claro
que la gente estaba dejando a Juan para irse con Jesús. Los discípulos de Juan
estaban preocupados. No les gustaba que su maestro quedara en un segundo lugar,
ni verle abandonado por las multitudes que se agolpaban para escuchar al nuevo
Maestro.
En
respuesta a sus quejas habría sido comprensible que Juan se hubiera dado por
ofendido, abandonado e injustamente olvidado. Algunas veces la compasión de un
amigo es lo que peor nos cae. Puede hacer que nos sintamos víctimas y que nos
han tratado injustamente. Pero Juan estaba por encima de esas actitudes. Les
dijo tres cosas a sus discípulos.
(i)
Les dijo que nunca había esperado otra cosa. Les recordó que ya les había
advertido que no era a él al que le correspondía el puesto más importante, sino
que él no era más que un heraldo, el precursor que viene a anunciar y preparar
las cosas para la llegada de Otro más importante. Haría más fácil la vida el
que hubiera más personas dispuestas a representar papeles secundarios. Muchos
quieren ser los protagonistas; pero Juan no era uno de ellos. Sabía muy bien
que Dios le había asignado una misión subordinada. Nos ahorraríamos un montón
de resentimiento y de frustración si nos diéramos cuenta que hay ciertas cosas
que no nos corresponden, y aceptáramos de corazón e hiciéramos lo mejor posible
la labor que Dios nos ha asignado. El hacer algo secundario para el Señor lo
convierte en una gran tarea. Como decía la señora Browning: «Todo servicio
cuenta igual para Dios.» Cualquier cosa que se hace para Dios es grande por
naturaleza.
(ii)
Les dijo que nadie -puede recibir más de
lo que Dios le dé. Si el nuevo Maestro estaba ganando más seguidores no era
porque se los estaba robando a él, a Juan, sino porque Dios Se los estaba
dando.”
SAN AGUSTIN
“San Juan decía esto refiriéndose a sí mismo. Porque aun cuando soy hombre, he recibido gracia del cielo. Y por lo mismo que he recibido el ser algo, ¿quisierais que fuera vano y hablase en contra de la verdad?”
MARTIN LUTERO
“El
hombre puede desear tomarlo, pero si ha de tener algún valor, ha de proceder
del cielo. No sólo la fe, sino el modo de expresarla, por ejemplo el bautismo,
ha de venir de los cielos. Ni el bautismo valdría nada si Cristo, que es la
purificación personificada, no estuviera presente. Este veredicto de Juan anula
y borra todos los cánones. «Nadie puede
tomar nada por sí mismo» significa que ni el más sabio y santo de la tierra
puede enseñar nada ni tomar nada si no le viene de los cielos. Por tanto, yo
como ser humano, no puedo daros nada. Pero escuchadle a El, en cuyas manos el
Padre depositó el gobierno de la Iglesia: el bautismo, el poder de las llaves y
la sagrada comunión. Todo cuanto no se halle de acuerdo con esto, ha de ser
denominado basura del diablo y ha de borrarse de la Iglesia.”
ESTEBAN VOTH
“Del
cielo es un semitismo que algunas versiones conservan literalmente (RV95, BJ,
LPD), que tiene su equivalencia en el «de Dios» de otras versiones (BL, BP,
DHH). En algunos idiomas receptores será difícil traducir literalmente este
versículo. El sentido expresado detrás de la traducción literal es que “nada
sucede a las personas si Dios no quiere”. He aquí de nuevo la total iniciativa
de Dios por amor a los seres humanos. El Bautista expresa que el éxito de Jesús
se debe a la voluntad de Dios.”
MATTHEW HENRY
El
Bautista está totalmente de acuerdo con los planes divinos: «Un hombre no puede
recibir nada, si no se le ha dado del cielo» (v. Jua_3:27). La respuesta de
Juan es un modelo de humildad, de nobleza y de sinceridad. Se conoce bien a sí
mismo (comp. con 2Co_10:12-13) y sabe
mantenerse dentro de los límites del don que Dios le ha otorgado. «Dios—viene a
decir—, le asigna a cada ser humano su don, su servicio, su puesto en este
mundo y es una locura querer atribuirse más de lo que Dios le ha asignado.»
El
original griego usa el participio de pretérito perfecto para decir «dado» como
indicando la permanencia del don asignado a cada uno. Precisamente porque la
distribución de dones y servicios es cosa de la providencia de Dios, nadie
tiene por qué envidiar a otros que tengan mayores dones o se muevan dentro de
una más amplia esfera de servicio al Señor. Juan quiere que sus discípulos se
percaten de que Jesús no sobresaldría sobre él si no se le hubiera otorgado por
el Cielo, y si Dios le había dado el Espíritu sin medida (v. Jua_3:34), ¿por
qué habían de tenerle ellos envidia? No estemos descontentos si nos
consideramos inferiores a otros en dones y servicio pareciéndonos que las
excelencias ajenas eclipsan nuestra propia posición; nadie es inferior a otro,
si desempeña con fidelidad el papel que Dios le ha encomendado (v. 1Co_4:2).
Juan
estaba dispuesto a reconocer que era Dios quien le había otorgado el interés y
el amor y la estima que su ministerio había despertado en el pueblo; si ahora
este interés comenzaba a declinar, ¡ésa era la voluntad de Dios! Una vez
cumplido su ministerio, de buen grado se dispone a desaparecer de la escena.”
WILLIAM MACDONALD
“Si la contestación de Juan se refería al Señor Jesús, ello significa que todo éxito que tuviese el Salvador era una indicación de la aprobación de Dios sobre Él. Si se refería a sí mismo, estaba diciendo que nunca había pretendido ser nadie grande ni importante. Nunca había pretendido que su bautismo fuese superior al de Jesús. Sencillamente, dijo que no tenía nada más que lo que había recibido del cielo. Esto es cierto en el caso de cada uno de nosotros, y no hay razón alguna en el mundo por la que deberíamos estar orgullosos ni para enaltecernos delante de los hombres.”

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