domingo, 21 de mayo de 2023

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 3 VERSICULO 28


 

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 3 VERSICULO 28

RV1960

NVI1999

BTX4

Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.

Ustedes me son testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él.”

Vosotros mismos me dais testimonio de que dije: Yo no soy el CRISTO, sino que he sido enviado delante de Él.

TR+

INA27+

VUL

αυτοιG846 P-NPM υμειςG4771 P-2NP μοιG1473 P-1DS μαρτυρειτεG3140 V-PAI-2P οτιG3754 CONJ ειπονG3004 V-2AAI-1S ουκG3756 PRT-N ειμιG1510 V-PAI-1S εγωG1473 P-1NS οG3588 T-NSM χριστοςG5547 N-NSM αλλG235 CONJ οτιG3754 CONJ απεσταλμενοςG649 V-RPP-NSM ειμιG1510 V-PAI-1S εμπροσθενG1715 PREP εκεινουG1565 D-GSM 

αυτοι G846:P-NPM Mismos υμεις G4771:P-2NP ustedes μοι G1473:P-1DS a mí μαρτυρειτε G3140:V-PAI-2P están dando testimonio οτι G3754:CONJ que ειπον G3004:V-2AAI-1S dije [οτι] G3754:CONJ que ουκ G3756:PRT-N No ειμι G1510:V-PAI-1S estoy siendo εγω G1473:P-1NS yo ο G3588:T-NSM el χριστος G5547:N-NSM Ungido αλλ G235:CONJ sino οτι G3754:CONJ que απεσταλμενος G649:V-RPP-NSM habiendo sido enviado como emisario ειμι G1510:V-PAI-1S estoy siendo εμπροσθεν G1715:PREP enfrente εκεινου G1565:D-GSM de aquél

ipsi vos mihi testimonium perhibetis quod dixerim ego non sum Christus sed quia missus sum ante illum

KJV

Ye yourselves bear me witness, that I said, I am not the Christ, but that I am sent before him.

TCB

Me sois testigos de que dije. Jua_1:20, Jua_1:25, Jua_1:27.

 

Que soy el enviado delante de él. Jua_1:23; Mal_3:1; Mal_4:4, Mal_4:5; Mat_3:3, Mat_3:11, Mat_3:12; Mar_1:2, Mar_1:3; Luc_1:16, Luc_1:17, Luc_1:76; Luc_3:4-6.

 

COMENTARIOS:

JOHN PIPER

“Dios mismo le envió para esto. Este era el plan de Dios. Reunir a un pueblo y luego entregarlo. Levantarse como una estrella en el desierto, y luego desintegrarse como un meteorito. Ese es el plan. Juan lo sabe. Y está ocurriendo, su gozo crece.”

SAN JUAN CRISOSTOMO 

“Si os basáis en que yo he dado testimonio de El y así me lo recordáis, Cristo, lejos de aparecer despreciable a vuestros ojos por ese testimonio, debe pareceros mucho más grande que yo. Por lo demás, ese testimonio no era mío, sino de Dios. Por consiguiente, si es que os parezco digno de fe, recordaréis que, entre otras cosas, he declarado yo haber sido enviado delante de El.

¿Veis como, poco a poco, con estas palabras les convence de su divinidad? En el fondo, éste es su pensamiento: yo no soy más que un servidor que habla en nombre de quien le ha enviado. No busco lograr el favor de los hombres, sino cumplir la misión que me ha encargado el Padre, que es quien me ha enviado. Si doy testimonio, no es un testimonio sin fundamento. No digo sino lo que tenía encargo de decir. No me consideréis grande por ello. Es la grandeza de Cristo lo que en todo resplandece. Él es el Señor de todo.”

COMENTARIO BIBLICO MUNDO HISPANO

“Juan los paró en medio de su informe, diciendo, en otras palabras: “¡UN MOMENTO! ¿No os acordáis de lo que yo os expliqué meses atrás, cuál es mi relación con Jesús?”. Vosotros mismos es enfático. Juan apela al testimonio de sus discípulos respecto a su testimonio de Jesús (1:15, 20, 30). Sino que “he sido enviado delante de él” (1:6). Primero, Juan niega ser el Cristo en los términos más claros y enfáticos; luego, declara cuál es la naturaleza de su misión, un enviado delante de él para ser el precursor y preparar el camino para su venida (ver 1:23).”

JUAN CALVINO

“Juan objeta a sus discípulos que no dieron crédito a sus declaraciones. A menudo les había advertido que él no era el Cristo; y, por tanto, sólo quedaba que fuera siervo y sujeto al Hijo de Dios junto con los demás. Y este pasaje es digno de mención; porque, al afirmar que él no es el Cristo, no se reserva nada para sí mismo sino para estar sujeto a la cabeza y servir en la Iglesia como uno de los demás, y no ser tan exaltado como para oscurecer el honor de la Cabeza. Dice que fue enviado antes, para preparar el camino para Cristo, como los reyes suelen tener heraldos o precursores.”

JOHN MACARTHUR

“Juan no había dicho nada que pudiera explicar el malentendido sobre su papel; al contrario, siempre había dicho que era el precursor del Mesías, no el Mesías. Luego, a Juan no le preocupaba la popularidad creciente de Jesús, sino que la veía como el cumplimiento de su propio ministerio. Lejos de molestarlo, lo llenaba de alegría.

La medida del éxito de cualquier ministerio no es cuántas personas sigan al ministro, sino cuántas personas siguen a Cristo a través del ministro. Los revoltosos corintios se alineaban con orgullo bajo las banderas de sus héroes espirituales: Pablo, Apolos, Cefas (Pedro) y los súper piadosos bajo Cristo (1 Co. 1:12). Pero al enfocarse en su filiación con aquellos líderes, no estaban siguiendo del todo al Señor (aun la llamada facción de Cristo no lo seguía con la actitud correcta, sino con un sentido falso de la superioridad espiritual). Pablo los reprendió duramente: “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” (1 Co. 1:13).

Más adelante Pablo reclamó: “Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios” (1 Co.3:4-6). Así, todo ministerio genuino es cristocéntrico, “porque nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo” (1 Co.3:11).”

JOHN GILL

“Juan, al repetir lo que había dicho antes, que él no era el Cristo, sugiere que Jesús lo era; y por lo tanto era superior a él en el cargo, el honor y la utilidad, y que él era solo su precursor y mensajero, como sigue: que soy enviado delante de él; para preparar su camino, para enderezar las sendas, para proclamar su venida y su reino, que está cerca; y que las expectativas de los hombres se eleven, y estén listos para recibirlo cuando venga: y por este medio se cumplió el fin del oficio y ministerio de Juan.”

GRANT OSBORNE

“En el versículo 28 Jesús les recuerda a sus seguidores lo que el Bautista había testificado antes: “Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él” (1:20). Juan fue el mensajero divino y precursor quien “enderezaría el camino” para el Señor (1:23, de Is 40:3). Este es un testimonio notable para alguien que estaba completamente consciente de que su ministerio estaba por terminar, pero que también estaba perfectamente satisfecho con lo que Dios tenía reservado para él. ¡Qué lección para todos nosotros!”

J.C RYLE

“El versículo es un ejemplo aleccionador de la desmemoria de los oyentes. El testimonio que da Juan de la dignidad de Cristo y su superioridad con respecto a él se ha repetido constantemente. Pero todo había caído en saco roto para sus discípulos, y cuando Cristo empezó a recibir mayores honores que su maestro y su propio grupo comenzó a ser menor que el de los discípulos de Cristo, se ofendieron. Las personas tienen mala memoria para aquello que no les gusta.”

XAVIER LEON DUFOUR

“En el v.28, el testimonio que en 3:26 se refería a lo que Juan había declarado positivamente de Jesús se recoge a propósito de lo que Juan había dicho negativamente de sí mismo: «No soy yo el Cristo» (1,20), pero se añade una precisión: «He sido enviado delante de él». Si se pone el acento en esta última afirmación, se ilumina el proverbio inicial (v. 27b): si todos van a Jesús, es que se le ha dado del cielo. Jesús parece tomar, pero de hecho recibe, puesto que, cuando se trata del Mesías, todo «tomar» es un recibir de Dios. Jesús no le ha robado el rito a Juan y su éxito viene de arriba. Por otra parte, la formación negativa del proverbio entra en el estilo del Bautista cuando habla de sí mismo: de este modo Juan dice con esta frase que él no puede tomar lo que no se le ha dado. Pero está claro que el pensamiento se centra en Jesús; por eso el testimonio se hace más profundo (en el v. 29 y ss).” 

SAN AGUSTIN

Vosotros mismos me sois testigos de que yo dije: Yo no soy el Cristo. ¿Tú no eres el Cristo? ¿Y qué, si tú eres más grande que El, pues le bautizaste? No; yo he sido enviado; yo soy su heraldo, el juez es El.

Escuchad otro testimonio más enérgico y mucho más explícito (en los v. ss). Mirad qué se nos propone; mirad qué debemos amar; mirad que es adulterio amar a un hombre en lugar de Cristo. ¿A qué viene eso? Estad atentos a las palabras de Juan. Cabía el error acerca de Juan; podía ser tenido él mismo por el que no era; él rechaza lejos de sí este falso honor para asegurarse más en la firme verdad.”

MATTHEW HENRY

“Ahora el testimonio de Juan se hace más directo y concreto. Es como si les dijese: «Vosotros estabais allí cuando yo di testimonio de Él, a la vez que aseguré que yo no era el Cristo, el Mesías esperado, sino el heraldo que anuncia su llegada» (v. Jua_1:8, Jua_1:15, Jua_1:20, Jua_1:23, Jua_1:27). Ni el enojo de los principales sacerdotes ni la adulación de sus propios discípulos tenían fuerza suficiente para cambiar la firme actitud del Bautista. Esta firmeza le sirve ahora:

(a) Para convencer a sus discípulos de lo insensato de la querella que le presentaban, como si dijese: «Pero, ¿es que no os acordáis…? ¿Por qué, pues, os parece extraño que yo me haga a un lado para darle paso a Él?»

(b) Para confortarse él mismo con la idea de que nunca había dado a sus discípulos ocasión alguna para que sospecharan que deseaba ponerse en competición con Jesús, sino que, por el contrario, les había prevenido particularmente contra esta equivocación; no sólo no les había dado ánimos para que le considerasen a él como Mesías, sino que les había declarado lisa y llanamente lo contrario. Es una excusa muy corriente entre quienes disfrutan de un honor y respeto indebidos decir: «Si a la gente le gusta que les engañen, ¡allá ellos!»; pero ésta es una máxima mundana y deshonesta e indigna de aparecer en los labios de quienes, por su ministerio, tienen la obligación de sacar a la gente de sus errores.”

EL ULTIMO TESTIMONIO DE JUAN BAUTISTA Y EL REMEDIO CONTRA EL SECTARISMO

(J. SMITH)

 

LOS DISCÍPULOS de Juan estaban evidentemente doloridos ante la creciente popularidad de Jesús (v. Jua_3:26). Eran, como algunos modernos discípulos, más los seguidores de un hombre que testigos de Dios. El sectarismo, que es otra manifestación de egoísmo, siempre ciega los ojos a la grandeza de la misión de Cristo, y a la verdadera relación de sus siervos con Él mismo. Pero el hombre del desierto, enseñado por el Espíritu, sabía mejor cuál era la cuestión para poder ofenderse. «Es necesario que Él crezca, y que yo mengüe» (v. Jua_3:30). Estas últimas palabras del Bautista, habladas en justificación del creciente poder de Jesucristo, están llenas de profundo significado. Nos enseñan:

 

1

Que todo éxito cristiano proviene de Dios.

 

«Un hombre no puede recibir nada, si no se le ha dado del cielo» (v. Jua_3:27). Juan se refiere aquí, naturalmente, a la preeminencia dada a Cristo como el Hijo del Hombre. «Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.» El secreto de todo éxito en la obra cristiana, esto es, en la espiritual, reside en el favor de Dios. Todo don bueno y perfecto es de lo alto (Stg_1:17). El levantamiento que no es de Dios está sentenciado a una terrible frustración.

 

2

Que los verdaderos amigos de Cristo se regocijan en su exaltación.

 

«El amigo del novio… se alegra mucho…; así pues, este gozo mío se ha completado» (vv. Jua_3:29-30). El que tiene la novia (la Iglesia) es el novio (Cristo). Ella es escogida por su gracia y redimida por su sangre. Juan, como amigo del novio, halla su gozo cumplido en aquello que le honra a Él, y ello trae gozo a su corazón. Ésta es verdaderamente la verdadera amistad. ¿No les dijo el Señor a sus discípulos: «os he llamado amigos»? (Jua_15:15). ¿Nos regocijamos a causa de su voz? ¿Está rebosando la copa de nuestro gozo porque Cristo está recibiendo honra, aunque nosotros mismos vayamos siendo más y más deshonrados a los ojos de los hombres? Si nuestros corazones son rectos para con Él, habrá plenitud de gozo por el aumento de Cristo y por la disminución del yo.

 

3

Que el que viene de arriba está por encima de todos (v. Jua_3:31).

 

Esto es enfáticamente cierto de Jesucristo. La fuente de su existencia y el carácter de su vida es de arriba, y está por encima de todos. Pero esto es también cierto de todos los que han nacido de arriba, nacido de Dios. En su carácter y destino están «por encima de todo» lo que es del mundo, la carne y el Diablo. Sus afectos están puestos en las cosas de arriba, y viven por encima de las dudas, de las tinieblas y de las incertidumbres del mundo, y de los caminos de los impíos que deshonran a Cristo. Debemos venir de arriba antes de poder atacar con éxito todas las fuerzas del mal que son de abajo (Efe_6:12, Efe_6:13).

 

4

Que recibir el testimonio de Cristo es honrar a Dios.

 

«El que recibe su testimonio, ése certifica que Dios es veraz» (vv. Jua_3:33, Jua_3:34). «Aquel a quien Dios ha enviado, habla las palabras de Dios.» No creer en Él ni el testimonio dado de Él es hacer mentiroso a Dios (1Jn_5:10). ¿Cuál fue el testimonio de Jesucristo? Él dijo que «Aun el Hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mar_10:45). Vino como siervo para revelar las palabras y la voluntad de Dios, y como Redentor para darse a Sí mismo en sacrificio por el pecado. Recibir su testimonio creyéndolo, y actuando sobre su autoridad, es poner el sello de la vida entera en la verdad de Dios. Nunca hemos aceptado la Palabra de su salvación hasta que hayamos realmente puesto el sello de nuestra confianza personal en Él. Sea Dios veraz.

 

5

Que el Padre ha honrado al Hijo en todo.

 

«El Padre ama al Hijo, y todas las cosas las ha entregado en su mano» (v. Jua_3:35). Pensar en el Salvador de los pecadores como tan amado y honrado por el Dios y Padre eterno es suficiente para llenar el corazón de cada creyente de alabanza inenarrable y de adoración eterna. «El Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que Él hace; y… ha dado todo juicio al Hijo» (Jua_5:20-22). «Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos» (Jua_13:3). «Le has dado potestad sobre toda carne» (Jua_17:2). «Todo lo sometiste bajo sus pies… Nada dejó que no esté sometido a Él» (Heb_2:8). «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra» (Mat_28:18). «Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán fin» (Isa_9:7). «Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad» (Col_2:9).

 

6

Que creer en el Hijo es tener la vida eterna (v. Jua_3:36).

 

Este Nombre poderoso, honrado por Dios y que todo lo abarca es el único Nombre «bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos». No puede haber ningún otro que tenga «potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna» (Jua_17:2). La vida eterna es el don de Aquel que tiene «potestad sobre toda carne». ¿No dijo Él que «si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados»? (Jua_8:24). El hecho de que Él da vida y paz eternas a todos los que creen en Él es para nosotros la prueba de su eterno poder y Deidad.

 

7

Que rehusar creer en el Hijo es permanecer bajo la ira de Dios.

 

«El que rehusa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.» En la Cruz de Cristo, la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia (Rom_1:18). Los que conocen el Evangelio, pero que no se han sometido al Hijo, son culpables de detener la verdad con injusticia. Dios no puede jamás justificar a los culpables de rechazar la Sangre expiadora de su Cordero. Estar fuera de esta Arca de Refugio es estar aún bajo la negra nube del juicio. Solamente Jesús puede liberar de la ira que ha de venir (1Ti_1:10). A Él oíd.

 

 

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