domingo, 21 de mayo de 2023

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 3 VERSICULO 26


 

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 3 VERSICULO 26

RV1960

NVI1999

BTX4

Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él.

Aquéllos fueron a ver a Juan y le dijeron: Rabí, fíjate, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, y de quien tú diste testimonio, ahora está bautizando, y todos acuden a él.

Y se acercaron a Juan y le dijeron: Rabbí, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú has dado testimonio, he aquí bautiza y todos acuden a él.

TR+

INA27+

VUL

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et venerunt ad Iohannem et dixerunt ei rabbi qui erat tecum trans Iordanen cui tu testimonium perhibuisti ecce hic baptizat et omnes veniunt ad eum

KJV

And they came unto John, and said unto him, Rabbi, he that was with thee beyond Jordan, to whom thou barest witness, behold, the same baptizeth, and all men come to him.

TCB

El que estaba contigo. Núm_11:26-29; Ecl_4:4; 1Co_3:3-5; Gál_5:20, Gál_5:21; Gál_6:12, Gál_6:13; Stg_3:14-18; Stg_4:5, Stg_4:6.

 

Del cual tú diste testimonio. Jua_1:7, Jua_1:15, Jua_1:26-36.

 

Y todos vienen a él. Jua_1:7, Jua_1:9; Jua_11:48; Jua_12:19; Sal_65:2; Isa_45:23; Hch_19:26, Hch_19:27.

 

COMENTARIOS:

WARREN WIERSBE

“Sin darse cuenta los discípulos de Juan le estaban poniendo en una situación de competir contra el Señor Jesús. "Todos vienen a él" (Juan 3:26) suena a lamento. Es interesante notar que cuatro de los más grandes hombres de la Biblia enfrentaron este problema de comparación y competencia: Moisés (Números 11:26-30), Juan el Bautista (Juan 3:26-30), Jesús (Lucas 9:46-50) y Pablo (Filipenses 1: 15-18). Un dirigente a menudo sufre más por el celo de sus discípulos que por sus enemigos.”

SAN JUAN CRISOSTOMO

“Diciendo eso ellos quieren dar a entender: Aquel a quien tú has señalado como un personaje ilustre y que, por consiguiente, a ti te debe su fama, osa hacer lo mismo que tú. No dijeron abiertamente «al que tú bautizaste» porque se habrían visto forzados entonces a recordar la voz del cielo y el descenso del Espíritu Santo. ¿Qué dicen? El que estaba contigo más allá del Jordán y del que has dado testimonio. O sea: el que tenía el rango de discípulo tuyo y en nada nos era superior, ahora se ha apartado de ti y bautiza. Y además de eso, éstos pretendían suscitar su animadversión contra Jesús haciéndole notar que, en adelante, su gloria se vería disminuida: Todos -le dicen- acuden a El. Por donde se saca que no consiguieron convencer tampoco a aquel judío con el que trabaron discusión. Decían todo eso porque eran imperfectos y no se habían librado de la ambición.”

A.W PINK

“¿Cuál era el objeto de estos judíos? ¿No era un motivo malicioso? ¿No estaban buscando darle envidia a Juan? ¿Por qué hablarle del éxito externo del ministerio de Cristo si no fuera para provocar los celos de Su precursor? ¿Y no podemos detectar al enemigo de las almas detrás de esto, para hacer que un siervo del Señor tenga envidia del mayor éxito de otro? Y ¡ay!, con qué frecuencia obtiene así sus inicuos fines. Sólo aquellos que no buscan la honra de los hombres, sino que sólo desean la gloria de los hombres para su Señor, son a prueba de tales ataques.

Un ejemplo sorprendente del principio anterior se encuentra en conexión con Moisés, quien "era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra" (Núm. 12:3). En Números 11:26-27 leemos: "Y habían quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban éstos entre los inscritos, pero no habían venido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento. Y corrió un joven y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento.” Ahora observe lo que sigue: "Entonces respondió Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, uno de sus jóvenes, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos." Incluso Josué estaba celoso por el bien de su amo. Pero cuán bienaventuradamente lo reprendió Moisés: "Y Moisés le dijo: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos."

El mismo espíritu desinteresado se ve en aquel que se refirió a sí mismo como "menos que el más pequeño de todos los santos" (Efesios 3: 8). Mientras el amado apóstol estuvo prisionero en Roma, muchos de los hermanos se sintieron confiados y valientes para hablar la palabra sin temor. Es cierto que algunos predicaron a Cristo por envidia y contienda, y algunos también por buena voluntad. ¿Cómo se sintió entonces el apóstol? ¿Pensaba que estos otros buscaban aprovechar su ausencia? ¿Estaba celoso de sus trabajos? No es así: dijo: "No obstante... yo en eso me regocijo, sí, y me regocijaré" (Fil. 1: 14-18). Entonces, nuevamente, se entera del ministerio de Filemón en el refrigerio de los santos, y le escribe: "Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos." (Filem. 7).  Que más de este espíritu se encuentre en nosotros y en otros siervos del Señor a medida que aprendemos cómo Dios los está usando.”

COMENTARIO BIBLICO MUNDO HISPANO

“Todos es una exageración que revela el grado de indignación de ellos. Además, es posible que los pronombres el que y quien reflejan un tono despectivo. Nótese que no usan el nombre propio de Jesús.”

JUAN CALVINO

“Con este argumento se esfuerzan por hacer a Cristo inferior a Juan, o por mostrar que Juan, al honrarlo, lo había puesto bajo obligaciones; porque creen que Juan le otorgó un favor a Cristo al adornarlo con titulos tan honorables. Como si no hubiera sido el deber de Juan hacer tal proclamación, o más bien, como si no hubiera sido la más alta dignidad de Juan ser el heraldo del Hijo de Dios. Nada podría haber sido más irrazonable que hacer a Cristo inferior a Juan, porque su testimonio fue sumamente favorable; porque sabemos cuál fue el testimonio de Juan. La expresión que usan - todos los hombres vienen a Cristo - es el lenguaje de las personas envidiosas y procede de la ambición pecaminosa; porque temen que la multitud abandone inmediatamente a su señor.”

ALBERT BARNES

“Así, muchos aman a su secta más que a Cristo, y se regocijarían más de que un hombre se convirtiera en presbiteriano, metodista, ó bautista, que en un cristiano sincero y humilde. Este no es el espíritu del evangelio. La verdadera piedad nos enseña a regocijarnos de que los pecadores se vuelvan a Cristo y se vuelvan santos, ya sea que nos sigan o no. Que Jesús sea exaltado, y que los hombres se vuelvan a él, es el lenguaje de la religión, cualquiera que sea la denominación que sientan que es su deber seguir.”

J.C RYLE

“[El que estaba contigo […] tú diste testimonio]. Esta expresión muestra lo público y notorio que era el testimonio que daba Juan de nuestro Señor como el Mesías y el Cordero de Dios. No era un testimonio que se diera en un rincón, sino que todos los discípulos de Juan lo oyeron y conocieron plenamente. Parece que causó poco efecto en sus mentes. Las palabras llegaban a sus oídos, pero no iban mucho más lejos.

[Bautiza]. Esta expresión implica en parte sorpresa y en parte queja. En cualquier caso, nos muestra lo poco que la mayoría de los discípulos de Juan entendían que Jesús era el Mesías prometido en las profecías. Si lo hubieran entendido, probablemente no se hubieran sorprendido ni molestado porque bautizara y se estuviera haciendo popular. Más bien lo habrían esperado y se habrían regocijado por ello. Es una de las muchas pruebas de que los oyentes pueden amar a sus ministros y estos pueden decirles la verdad fielmente y, sin embargo, ser completamente incapaces de que les entiendan o crean en ellos. Pocos son como Andrés, y “[siguen] a Jesús” cuando su ministro dice: “He aquí el Cordero”. La mayoría parece no escuchar en absoluto.

[“Todos vienen a él”]. Sin duda, estas palabras deben interpretarse matizadamente. La expresión “todos” solamente significa “muchas personas”. Sabemos que es un hecho que no todos los hombres fueron a Cristo. Más aún, debemos recordar que, de entre aquellos que sí fueron a Cristo, fueron muy pocos los que creyeron. En la respuesta a sus discípulos, Juan dice: “Nadie recibe su testimonio”.

Debemos ser comprensivos con la irritación con que hablaron los discípulos de Juan. Cuando los hombres se enojan al ver cómo mengua su facción, a menudo se ven tentados a utilizar expresiones exageradas e inapropiadas.

Comenta Hutcheson acerca de este versículo que “la rivalidad carnal es un antiguo y gran pecado en la Iglesia, aun entre los maestros, siendo fruto corrupto de un carácter carnal considerar el éxito de los dones de un hombre como una degradación de los de otro que es fiel y contar la obra floreciente de Dios en un ministro como deshonra de otro que tiene menos seguidores”.

Comenta Cirilo acerca de este versículo cuán admirablemente puede extraer Dios bien aun de un aparente mal. Aquí, como en muchos casos, una afirmación carnal y cruel de labios de los discípulos de Juan da pie al admirable testimonio de Juan acerca de Cristo.”

XAVIER LEON DUFOUR

“Más bien que ver en ellos un motivo de envidia, conviene pensar en un deseo de esclarecimiento: Jesús es designado, no por su nombre (que, por lo demás, no pronunció nunca el Bautista), sino como «aquel del que diste testimonio» (y no «aquel que bautizaste», ya que eso hubiera sido conceder a Juan cierta superioridad). Es inútil preguntarse por qué esos discípulos de Juan no se pasaron a Jesús ni por qué el Bautista continuaba con su ministerio; el episodio, como hemos dicho, tiene la función de provocar el último testimonio de Juan.”

NACAR – COLUNGA

“Aparece en ellos que el declinar del Bautista significa su propio ocaso. Por eso les dolía que “todos van tras El” (Cristo). Generalización que, si acusa un gran movimiento en torno a Cristo, es también “el tono de una amargura que exagera inconscientemente” por egoísmo. Este es uno de los pasajes que hace pensar en la ignorancia del Bautista sobre Cristo-Mesías. Si lo reconocía por tal, ¿por qué bautiza él por su parte, tiene “sus discípulos” y no se incorporan él y ellos al bautismo de Cristo y a sus seguidores; y le enviará una “embajada” para preguntarle si es él el Mesías? (cf. Mt 11:2ss; Lc 7:18ss). Y según las Recognitiones Clementis (I 60), los discípulos del Bautista lo tenían a él por el Mesías (cf. Jn 1:20). Por eso, toda la redacción del pasaje debe de estar hecha “post facta.” Y lo que era una “revelación” in genere al Bautista, de su misión, aparece descrita aquí con los caracteres de un conocimiento personal.”

SAMUEL P. MILLOS

“La tristeza y los celos que llenan el corazón de aquellos hombres, los impulsa a expresar la queja mediante una hipérbole: Y todos acuden a Él. La gente acudía a Jesús cuya fama se iba incrementando día a día, mientras que en esa misma proporción disminuían los seguidores de Juan. Esa exageración es expresión clara de la envidia que sentían hacia Jesús. Como dice el Dr. Lacueva refiriéndose a esta frase:

"El final de ese de 'y todos vienen a él' encierra una gran exageración avivada por la envidia, que tiene la mala propiedad de agrandar la buena suerte de los que se antojan como competidores".

 Se aprecia que ellos insinúan que Jesús alcanzó esa fama debido al testimonio que Juan había dado de Él. Sin embargo, Jesús no necesitaba el testimonio de Juan (5:36). En el comportamiento de estos hombres se descubre una alta dosis de sectarismo. Este problema se manifestará también en los discípulos de Jesús, cuando prohíben a un hombre que hacía milagros y echaba fuera demonios en Su nombre, a seguir con lo que estaba haciendo por la simple razón de que no los seguía a ellos.

El afán de monopolizar el honor religioso, de limitar a un determinado grupo la pureza de la doctrina, de creer que son poseedores de la única forma correcta de culto, genera envidia y rencor contra quienes hacen las cosas de otro modo, acusándolos de imitadores sin contenido, cuando la única razón que les mueve es la envidia de ver como Dios hace Su obra por medio de quienes son meros imitadores de las formas de sus acusadores. No podemos sino dejar en manos del Señor de la obra el utilizar a los instrumentos humanos como Él quiera, gozándonos al ver que Su obra avanza y los hombres le conocen mejor.”

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