domingo, 21 de mayo de 2023

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 3 VERSICULO 29


 

EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 3 VERSICULO 29

RV1960

NVI1999

BTX4

El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido.

El que tiene a la novia es el novio. Pero el amigo del novio, que está a su lado y lo escucha, se llena de alegría cuando oye la voz del novio. Ésa es la alegría que me inunda.

El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está a su lado y lo oye, se alegra en gran manera por la voz del novio. Así pues, esta alegría mía ha sido colmada.

TR+

INA27+

VUL

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qui habet sponsam sponsus est amicus autem sponsi qui stat et audit eum gaudio gaudet propter vocem sponsi hoc ergo gaudium meum impletum est 

KJV

He that hath the bride is the bridegroom: but the friend of the bridegroom, which standeth and heareth him, rejoiceth greatly because of the bridegroom's voice: this my joy therefore is fulfilled.

TCB

El que tiene la esposa. Sal_45:9-17; Cnt_3:11; Cnt_4:8-12; Isa_54:5; Isa_62:4, Isa_62:5; Jer_2:2; Eze_16:8; Ose_2:19; Mat_22:2; 2Co_11:2; Efe_5:25-27; Apo_19:7-9; Apo_21:9.

 

El amigo. Jue_14:10, Jue_14:11; Sal_45:14; Cnt_5:1; Mat_9:15.

 

Mi gozo es cumplido. Isa_66:11; Luc_2:10-14; Luc_15:6.

 

COMENTARIOS:

JONATHAN EDWARDS

“Cristo, en recompensa por nuestro fiel servicio, al ganar y desposar a su esposa con él, sanarla de sus pecados y adornarla para él, nos llamará entonces a participar con él en la alegría de su matrimonio. Y la que entonces será su gozo, será también nuestra corona de regocijo; 1 Tesalonicenses 2:19. ¿Cuál es nuestra esperanza, gozo o corona de regocijo? ¿No estáis vosotros en presencia de nuestro Señor Jesucristo en su venida?

Qué feliz reunión tuvieron Cristo y sus discípulos juntos, cuando los discípulos regresaron a su Maestro, después de la fiel y exitosa ejecución del servicio designado, cuando Cristo los envió a predicar el evangelio; Luc. 10:17. Y los setenta volvieron con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Aquí vemos cómo se regocijan: las siguientes palabras muestran cómo Cristo también se regocijó en esa ocasión: Y les dijo: Vi a Satanás caer del cielo como un rayo. Y en el versículo siguiente, se nos dice que en esa hora Jesús se regocijó en espíritu y dijo: Te doy gracias, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas, de los sabios y prudentes, y las revelas a los niños.

Así que, si nos comportamos fielmente, volveremos a él con gozo otro día; y nos regocijaremos con él y él con nosotros. Entonces será el día en que Cristo, que sembró con lágrimas y sangre, y nosotros que hemos cosechado los frutos de sus trabajos y sufrimientos, nos regocijaremos juntos, conforme a Juan 4:35-37. Y ese será un encuentro verdaderamente feliz, cuando Cristo y su amada y bendita esposa, y los ministros fieles que han sido los instrumentos para cortejar y ganar su corazón para él, y adornarla para él y presentársela, se regocijarán todos juntos.”

SAN BERNARDO DE CLARAVAL

Se goza grandemente de la voz del esposo… Y su voz suena en los oídos de la amada: escuchémosla y alegrémonos. Ya están juntos; hablan entre sí; acerquémonos: que no nos priven de este coloquio ni los afanes mundanos ni los halagos de la carne.

En Cantares 1:15. ¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! Son palabras de admiración y de alabanza. Con razón debe ser admirada la que no perdió la inocencia y conservó la humildad. Con razón la llama hermosa dos veces, pues siempre fue doblemente hermosa. Es muy raro hallar en este mundo alguien que no haya perdido la inocencia, o que por su santidad no haya relegado la humildad. Por eso es dichosa la que retiene las dos. ¿Deseas una prueba? De nada le reprochaba su conciencia y, sin embargo, no desechó la corrección. Nosotros, que tanto hemos pecado, difícilmente la soportamos; pero ella, sin haber pecado, escucha ecuánime sus increpaciones. ¿O no era oportuno su deseo de contemplar al esposo en todo su esplendor? Al contrario: es encomiable. Con todo, acogió arrepentida la amonestación y dijo: Mi amado es para mí una bolsita de mirra que descansa entre mis pechos. Es decir, ya me basta; no quiero conocer más que a Jesús, y a éste crucificado.

¡Extraordinaria humildad! Es inocente y adopta con espontaneidad los sentimientos de una penitente; da lugar al arrepentimiento sin tener de qué arrepentirse. Si no cometió mal alguno, te preguntarás por qué fue reprendida. Escucha, empero, lo que dispuso la prudencia del esposo. Ahora somete a prueba la humildad de la esposa, como antiguamente la fe de Abrahán. Y así como éste, consumada su obediencia, escuchó estas palabras: Ya he comprobado que temes a Dios, asimismo ella escucha otras parecidas: Ya he comprobado que eres humilde. Eso es lo que quiere decir cuando exclama: ¡Qué hermosa eres, amada mía! Y repite la alabanza, como señalando que a la gloria de la santidad se incorpora la belleza de la humildad. ¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! Ahora me cercioro de que eres hermosa, no sólo por mi amor, sino también por tu humildad. Ya no digo que eres hermosa entre las mujeres, o que son hermosas tus mejillas o tu cuello, como antes lo decía; sino sencillamente que eres hermosa sobre toda comparación, distinción u otro aspecto particular.

La esposa responde y dice así: ¡Qué hermoso eres, amado mío, qué hermoso eres! Como puedes comprender ha ascendido hasta lo más alto y ha llegado hasta el extremo más sublime del espíritu, desde donde se permite como apropiarse de su amado, que es el Señor del universo.

Observa que no dice sencillamente «amado», sino amado mío, designándolo como algo propio. Extraordinaria visión, efectivamente, que llega a tal extremo de confianza y seguridad que no descubre al Señor universal como señor sino como amado. A mi entender, ahora prescinde por completo de la imaginación sensitiva de su carne mortal, de su cruz y de todo lo que se refiere a sus debilidades corporales. Según el Profeta, en su naturaleza humana no quedaba en él figura ni belleza. Y al contemplarlo ahora lo llama bello y hermoso, dando a entender que se le ha aparecido en otra visión más excelsa.

Habla con la esposa como con el santo Moisés, de boca a boca, y ve a Dios abiertamente, no confusamente en un espejo. Expresa con sus labios lo que contempla con su espíritu, en una visión sublime y deliciosa. Sus ojos vieron al Rey en su belleza, pero no como rey sino como amado. Alguien llegó a verlo sentado sobre un trono alto y excelso y otro atestigua que se le apareció cara a cara; pero a mi entender a ambos supera la esposa, porque ellos vieron al Señor y ella al amado. Así está escrito: Vi al Señor sobre un trono alto y excelso. Y también: He visto al Señor y he quedado vivo. Pero dice: Si soy Señor, ¿dónde está mi temor?

Si ellos recibieron la revelación con temor, porque donde está el Señor allí hay temor, por mi parte, si hubiera opción a ello, yo escogería con más gusto y aprecio la visión de la esposa, porque descubro que se le concedió con el mejor de los afectos: el amor. El temor implica aflicción, pero el amor perfecto excluye todo temor. Es cierto que hay una gran diferencia en manifestarse entre sus temibles proezas en favor de los hombres o ser el más bello de los hombres. ¡Qué hermoso eres, amado mío, qué hermoso eres! En estas palabras resuena el amor no el temor.

Esto y otras cosas más descubría la esposa en el amado cuando decía: ¡Qué hermosos eres, amado mío, qué hermoso eres! Indudablemente admiró estas y otras muchas maravillas superiores que trascienden absolutamente nuestra mirada y se escapan a nuestra experiencia. Por eso con esta repetición, subraya la hermosura de sus dos naturalezas. Escucha también cómo rebosa alegría al mirar y conversar con el amado. Le felicita en su presencia entonando un amoroso epitalamio, cuando prosigue: Nuestra cama es de frondas, las vigas de casa son de cedro, el techo de cipreses. Pero dejemos este cantar de la esposa para el siguiente dia, para que mejor dispuestos con el descanso, volvamos a regocijarnos y exultar con la esposa, para alabanza y gloria de su Esposo, Cristo Jesús nuestro Señor, Dios bendito por siempre. Amén.”

JOHN PIPER

“Juan nos sorprende por completo con una nueva ilustración en el versículo 29. “El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado”.

¿Por qué se menciona la voz del novio? ¿Por qué el amigo del novio (Juan el Bautista) se regocija grandemente al escuchar la voz del novio? Quizás sólo porque su voz implica que él está allí. Y el amigo está contento de que Él esté allí. Pero sospecho que es más que eso. Juan Bautista se describió a sí mismo en Juan 1:23 como “la voz” que clama en el desierto.

Su propia voz había reunido un pueblo. Pero ahora todos están dejándole y está yendo a Jesús. ¿Por qué? Porque están oyendo otra voz. Una voz más grande. Una voz más potente. “las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera… las ovejas lo siguen porque conocen su voz” (Juan 10:3–4).

El novio tiene a la novia porque la novia oye una voz, y la novia conoce la voz de su esposo. Y abandona a Juan y va a Jesús. Juan se regocija en la voz del novio, no sólo porque el novio esté aquí, también porque la voz congrega a la novia, y la congrega lejos de Juan. Por esta razón las próximas palabras de su boca, en el versículo 30, son: “Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya”. Es necesario que sea así. Y en esto yo (Juan el Bautista), me regocijo.”

Este es el gran no de nuestro testimonio de Cristo. Yo no soy la luz (Cap. 1 Versículo 8). Yo no soy el Cristo (Cap. 1 Versículo 20). Yo no soy Elías (Cap. 1 Versículo 21) Yo no soy el profeta (Cap. 1 Versículo 21). Yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias (Cap. 1 versículo 27). Y si usted quiere una hermosa declaración de este principio en nuestro testimonio de Cristo, escuche Juan 3:28–30:

Vosotros mismos me sois testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de El.” El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado. Es necesario que El crezca, y que yo disminuya.

Yo no soy el novio. Solo soy un amigo. Y cuando la novia venga y se una al novio, y todos dejen de mirarme para mirarle a él, mi gozo estará completo. Este es el gran no de nuestro testimonio: no sentiremos envidia cuando todos dejen de mirarnos y miren a Jesús.

No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria por tu misericordia, por tu verdad (Salmo 115:1).

Este es el gran no de nuestro testimonio. Debemos disminuir; él debe crecer. Debemos exaltarle; no debemos exaltarnos. Así fue con Pablo: “Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios que da el crecimiento” (1ra a los Corintios 3:6–7). “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor (2da a los Corintios 4:5).”

ISAAC AMBROSE

“Esperemos con fundamento nuestra participación en la vida de Cristo. La esperanza y la alegría van juntas: si tengo la esperanza segura de que la vida de Cristo es mía, no puedo dejar de alegrarme por ella. Mira esto, oh alma mía: examina una y otra vez tus motivos de esperanza: no los atropelles ni dejes de estar seguro de Cristo. Cuando Zaqueo en el sicómoro oyó la voz de Cristo: "Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy es necesario que yo habite en tu casa"; ¡Oh, qué presteza hizo Zaqueo para recibir a Cristo! Bajó apresuradamente y lo recibió con alegría. Esta oferta de Cristo a Zaqueo es tanto tuya como de él, si tu esperanza es justa: Baja, pobre alma, dice Cristo: "Hoy es necesario que yo habite en tu casa". Entonces, ¡qué gozo debe haber en tu corazón cuando Cristo entre, o cuando sientas que Cristo entra! El amigo del novio se regocija mucho por la voz del novio. ¡Cuánto más se regocijará la novia misma!”

HEINRICH BULLINGER

“Esta alegoría es muy común en los profetas. En cierto lugar, una doncella es fingida, despreciada y contaminada, acostada en su inmundicia; y pasa un señor que, sacándola del fango, limpiándola de su inmundicia, y vistiéndola también suntuosamente, la escogió como esposa. Y aunque esta alegoría declara el beneficio celestial que Dios mostró a su pueblo estando en cautiverio en Egipto, por su maravillosa liberación, y adoptándolos en su pueblo peculiar a pesar de esto, ¿quién no ve que toda la humanidad, desde su origen, está contaminada, con el pecado y la iniquidad, y se adhiere al cieno del infierno?

¿Quién no sabe que el Hijo de Dios descendió del cielo y lavó a todo el género humano en su sangre? y habiéndola purificado, se ha unido a sí mismo como una iglesia gloriosa, que no tiene ni mancha ni arruga, ni nada parecido. (Efesios 5.27) Seguramente el matrimonio es una participación mutua en común entre quienes han contraído todos sus bienes; es una cierta unión en un solo cuerpo, por así decirlo, para no disolverse.

Por tanto, cuando Cristo tomó sobre sí nuestra carne, se hizo nuestro en todas las cosas, y nosotros también nos convertimos en miembros del mismo cuerpo de su carne y de sus huesos. En nosotros hay enfermedad, pecado y muerte: pero nuestro esposo se ha llevado estas mismas cosas para hacernoslas inofensivas. En Cristo nuestro esposo tenemos justificación, santificación y vida; Él nos comunica estas mismas cosas a nosotros, su esposa, para que en él seamos justos y santos, y vivamos por él.

De esa unión legítima del Señor y la iglesia, nacen hijos legítimos para Dios; por lo cual la iglesia se llama madre y mujer libre, es decir, matrona y amante. Porque el apóstol Pablo dice: "La Jerusalén de arriba es libre; la cual es la madre de todos nosotros". (Gal 4.26)

Porque así como los niños nacen por la unión del hombre y la mujer, por la propagación de su simiente, así Cristo ha unido la iglesia consigo mismo, en la que dejó la semilla de su palabra. Por la palabra nuestra madre, la iglesia, los niños nacen; es decir, reteniendo la semilla de la palabra, por la predicación de la palabra, ella nos modela y nos nutre en su seno, y luego nos saca a la luz; luego nos nutre con leche y nos cría con alimentos más fuertes, hasta que todos crecemos y nos convertimos en un hombre perfecto.”

HORATIUS BONAR

“Pero el símil que se utiliza aquí nos remonta de manera muy sorprendente a la Canción de Salomón (Cantar de los Cantares); capítulo 2:8, "La voz de mi amado"; 2:10, "Mi amado habló y dijo"; 2:14, "Déjame oír tu voz"; 5: 1, "Comed, amigos"; 8:13, "Haz que lo escuche". Lo mismo ocurre con las palabras, novio y amigo. Son de la Canción; y Juan el Bautista, sin duda, tenía esas figuras ante sus ojos.

Los sentimientos de Juan son, por tanto, justo lo que deberíamos haber esperado de un verdadero hombre, verdadero amigo, verdadero precursor en tales circunstancias. Negativamente, son:

(1.) No hay decepción. Su misión no ha fallado; el no es un hombre decepcionado. No hay amargura en sus palabras.

(2.) No desconfía. Como si no supiera de qué crecería todo esto; como si temiera el resultado.

(3.) No envidia ni tiene celos. Cualesquiera que sean los celos de sus discípulos, no había nada de eso en él. No envidiaba.

(4.) No tenía orgullo. No es el orgullo herido lo que habla en él. Él es el precursor del manso y humilde; y el orgullo ha sido expulsado. El amor propio y la autoestima han cesado. El yo ha fallecido en presencia del Hijo de Dios. Se contenta con no ser nada ante Él. Pero, positivamente, son los sentimientos de uno:

(1.) Que admira y ama al Novio. Su admiración y amor son verdaderos. Por eso, ese Novio está siempre en primer lugar en sus pensamientos. No hay atractivo salvo en él.

(2.) Quien lo ha estado buscando ansiosamente. En Juan tenemos la verdadera personificación de alguien que "espera a Cristo", "que espera y se apresura a la venida del día de Dios". Y cuando viene Aquel a quien está esperando, su gozo es pleno.

(3.) Quién lo ha encontrado realmente. "Encontré al amado de mi alma". "Hemos encontrado al Mesías". Juan lo ha encontrado y se alegra.

(4.) Cuyo deleite está en su voz. Escuchó durante mucho tiempo; y llegó al fin; "la voz de mi amado"! Se pone de pie y escucha la conversación de la fiesta de bodas, especialmente del novio. Es Su voz en la que se deleita. Es conversar con Él lo que es su gozo; "Él está parado y escucha".

(5.) Cuyo gozo está solo en Él. Todas sus fuentes están en él. Aparte de Él, el gozo no existe; es una imposibilidad. Es un gozo inefable y lleno de gloria.

(6.) Que se contenta con no ser nada. "Él debe aumentar; yo debo disminuir. "Esto no es ninguna dificultad. Él se alegra de desaparecer y dar paso al mayor y más glorioso.

Por lo tanto, en esta respuesta tenemos el pleno reconocimiento de lo que Juan es, y de lo que él sabe que es Jesús. ¿Que somos? Somos amigos del novio, si creyentes en el nombre de Jesús.

¡Amigos! Como Juan. Como las vírgenes que salieron a recibirlo. Por naturaleza somos amigos del mundo. Rompemos con ella y nos hacemos amigos del Novio. Escuchamos un buen relato de este Novio, su amor, su amabilidad, su belleza, su gloria, y por eso nos dirigimos a Él. Aceptamos el testimonio del Padre sobre Él; el testimonio del Espíritu Santo sobre su persona y su obra. Nos sumamos al número de sus amigos. Y Él de inmediato nos admite como tales.”

SAN JUAN CRISOSTOMO

“¿Por qué se llama ahora su amigo quien en su momento dijo que él no era digno de desatar la correa de sus sandalias? No habla así para exaltar sus propios méritos y gloriarse de ellos, sino para dar a entender cuánto le interesa su obra, para dar a entender que no se siente ofendido o triste, sino que deseaba ardientemente verla cumplida y que tal era el fin de toda su conducta anterior.

Expresa ese pensamiento de un modo muy original, con esta comparación del amigo y del esposo. Los siervos del esposo no se comportan como sus amigos, no se alegran ni hacen fiesta en una ocasión semejante. No pretende enseñar que sea igual a él en dignidad, ¡lejos de su intención tal doctrina!, sino que, queriendo expresar la magnitud de su alegría y debiendo acomodarse a la debilidad de sus discípulos, se titula amigo suyo. Habiéndose referido antes al hecho de que no era digno como un servidor de Cristo, cuando dijo: yo he sido enviado delante de El, y temiendo que sus discípulos se sintieran humillados por lo que sucedía, se llamó amigo del esposo para demostrar que lejos de sentirse humillado, se alegraba mucho. Como he venido al mundo para desempeñar esta misión, lejos de apesadumbrarme por estos hechos, me entristecería que no se hubieran cumplido. Si la esposa no hubiera acudido a encontrarse con el esposo, me habría afligido mucho. Más no me duelo, porque mi misión está terminada.

El éxito de la obra de Cristo es el éxito de mi propia obra. Ha sucedido lo que deseaba: que la esposa ha reconocido a su esposo. Vosotros mismos sois testigos, al decir: todos acuden a Él. Eso era lo que yo deseaba ardientemente que sucediera y a ese fin he hecho cuanto me ha sido posible. Por lo cual, viendo todo cumplido, me alegro y exulto.

Y ¿qué significan las palabras: el amigo que le escucha se alegra sin medida por la voz del esposo? De la parábola pasa ahora a la cuestión principal. Habiendo el Precursor evocado al esposo y la esposa, explica ahora cómo tiene lugar el desposorio, por medio de la palabra y la doctrina.

Es así como la Iglesia se hace esposa de Dios. Por eso san Pablo decía también: La fe proviene de oír y oír la palabra de Dios. Yo me alegro por esa voz. No empleó por casualidad la expresión «el amigo», sino para indicar que él ya había cumplido su misión y que no le quedaba sino permanecer quieto escuchando la voz del esposo, una vez que le había entregado a la esposa. Y que, además, él era un ejecutor y un siervo, y que lo que había constituido el motivo de su gozo y su esperanza había venido a cumplirse. Por lo que añade: Este gozo mío se ha cumplido ya. La obra que yo debía cumplir la he llevado a cabo, y ya nada me queda por hacer en el futuro.”

A.T ROBERTSON

“Jesús empleará esta metáfora de sí mismo como el novio (Mr. 2:19), y Pablo la desarrolla (2 Co. 11:2; Ef. 5:23–32) y así también en Apocalipsis (19:7; 21:2).”

A.W PINK

“Cuando el Bautista dijo "El que tiene la esposa, es el esposo", no se refería a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, porque de eso no sabía nada en absoluto, ni nadie más, excepto el Dios Triuno. En ese momento, Cristo no estaba formando una iglesia, sino que como "ministro de la circuncisión" se estaba presentando a Israel. Unos pocos arrepentidos y creyentes se reunieron a su alrededor. Que los doce apóstoles están conectados con Cristo en una relación terrenal (aunque también, por supuesto, miembros de la familia de la fe y de la familia de Dios) se desprende de las palabras del Salvador: "Jesús les dijo: “De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Mateo 19:28).

Que quede claro que en este capítulo tampoco negamos que el Cuerpo de Cristo será Su novia celestial. Eso no entra dentro del alcance del presente pasaje. Lo que hemos intentado hacer es dar una exposición fiel de Juan 3:29, y la "novia" que allí se refiere, es claramente a un conjunto de israelitas regenerados, un conjunto que aún no se ha completado. El trabajo de reunir a ese conjunto ha sido interrumpido por el rechazo de Cristo por parte de la nación judía en su mayoría, y esto ha seguido en el período actual. Pero después que el Cuerpo de Cristo haya venido "a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efesios 4:13), reanudará Su obra con Israel y completará el conjunto que se reunirá con ellos.

“Este, pues, mi gozo se ha cumplido". ¡Qué precioso es esto! Alegría de corazón es el fruto de estar "ocupado con Cristo". Es estar de pie y escuchar su voz lo que deleita el alma. Pero nuevamente decimos que el requisito previo más importante para esto es el cese de las actividades de la carne. Su voz no se puede escuchar si corremos de un lado a otro en comunión con el terrible caos que nos rodea. La "mejor parte" no es ser como Marta "agobiada por mucho servicio", sino "sentarse" a los pies del Señor Jesús como lo hizo María, escuchando Su palabra (ver Lucas 10: 38-42).

Note, también, el tiempo de los verbos en Juan 3:29: "que está a su lado y le oye". El tiempo perfecto expresa acción continua: una y otra vez, todos los días, esto debe hacerse, si queremos que nuestro gozo sea pleno. ¿No es nuestro fracaso en este mismo punto de la explicación cuando nuestras vidas están sin alegría?”

DAVID GUZIK

“Juan le explicó a sus discípulos que él era como el padrino de bodas; él no es el novio. Él no debe ser el centro de atención, sino supervisar la unión de dos personas.

i. En las costumbres de las bodas judías de ese entonces, el amigo del esposo arreglaba muchos de los detalles de la boda y le llevaba la novia al novio. Aun así, el amigo del esposo nunca era el centro de atención, y así quería que fuera.

ii. El hecho de que el novio represente a Jesús es otra forma de la biblia de decir que Jesús es Dios. En el Antiguo Testamento, solo Yahvé era el esposo de Israel. “El Bautista debió haber estado bien consciente de que en el Antiguo Testamento Israel es considerada la novia de Jehová.” (Morris)

d. Así pues, este mi gozo está cumplido: Juan quería que sus discípulos supieran que todos estos arreglos cumplían su gozo. Uno podría decir que Juan el Bautista perdió su congregación – y ¡él se alegraba por ello! Juan estaba feliz porque el perdió su congregación con Jesús.

i. “Juan no se lamenta que los hombres sean atraídos a Jesús: más bien es el cumplimiento de su obra y esperanza.” (Dods).

ii. “Juan no traiciona ningún sentido de envidia ni rivalidad. No es fácil ver que la influencia de alguien más crezca a expensas de la de uno; es aún más difícil alegrarse por ello. Pero Juan encuentra su gozo cumplido por las noticias que le llevaron sus discípulos.” (Bruce).”

JUAN CALVINO

“Este matrimonio se cumple enteramente en Cristo, de quien somos carne y huesos, como nos informa Pablo (Efesios 5:30). La castidad que él exige consiste principalmente en la obediencia al Evangelio, para que no nos dejemos llevar aparte de su pura sencillez, como nos enseña el mismo Apóstol, (2 Corintios 11:2-3.) Debemos, por tanto, estar sujetos solo a Cristo, él debe ser nuestra única Cabeza, no debemos desviarnos ni un pelo. De la simple doctrina del Evangelio, solo él debe tener la gloria más alta, para que pueda retener el derecho y la autoridad de ser un esposo para nosotros.

Pero, ¿qué deben hacer los ministros? Ciertamente, el Hijo de Dios los llama para que cumplan con su deber para con él en la celebración del sagrado matrimonio; y, por tanto, su deber es cuidar, en todos los sentidos, de que el cónyuge - que está comprometida a su cargo - sea presentada por ellos como una virgen casta a su marido; que Pablo, en el pasaje ya citado, se jacta de haber hecho. Pero los que atraen a la Iglesia hacia sí mismos en lugar de hacia Cristo son culpables de violar vilmente el matrimonio que deberían haber honrado. Y cuanto mayor es el honor que Cristo nos confiere al hacernos guardianes de su Esposa, tanto más atroz es nuestra falta de fidelidad, si no nos esforzamos por mantener y defender su derecho.”

JOHN MACARTHUR

“Juan no asume el papel del esposo sino el del amigo del esposo, una posición semejante al padrino de bodas en los matrimonios modernos. El amigo del esposo supervisa muchos detalles de la fiesta, oficia como maestro de ceremonias (en las bodas judías; las bodas en Galilea eran un poco diferentes [D.A. Carson, [El Evangelio según Juan], [Comentario pilar del Nuevo Testamento] [Gran Rapids: Eerdmans, 1991], p. 211]). Incluso era el responsable de entregar la mano de la novia al comienzo de la ceremonia. Habiendo hecho eso, su tarea estaba completa; el enfoque ahora cambiaba, con toda razón, al novio.

Hay buena evidencia de que, según la ley de la antigua Mesopotamia, el amigo del novio tenía prohibido casarse con la novia en todas las circunstancias, aun si el novio la rechazaba (Carson, p. 212; Homer A. Kent Jr., [Luz en la oscuridad: Estudios en el Evangelio de Juan] [Grand Rapids: Eerdmans, 1974], p. 67; J. D. Douglas, ed., Nuevo diccionario bíblico [Grand Rapids: Desafío], buscar “Amigo del esposo”). Eso explica la furia de Sansón cuando su prometida fue entregada a su compañero (Jue. 14:20— 15:3). Si ese seguía siendo el caso en los días de Juan, su descripción personal de amigo del novio reforzaba el hecho de que no se veía él un rival de Jesús. La culminación del ministerio de Juan como precursor de Cristo era entregarle el remanente fiel de Israel (descrito en el Antiguo Testamento como la novia del Señor; cp. Is. 54:5-6; 62:4-5; Jer. 2:2; 31:32; Os. 2:16-20).”

COMENTARIO TEMATICO VINE

“En esta humildad y satisfacción, Juan el Bautista es un ejemplo para nosotros. Posicionalmente, la intimidad de nuestra relación personal con el Esposo es sin duda mayor que la de él. Debería ser con nosotros tal como fue con él, que lo único que importe sea que Cristo sea glorificado por nosotros y en todos nuestros caminos y circunstancias; que Cristo sea magnificado en nuestros cuerpos; y si eso domina nuestros deseos, metas y ambiciones, todo marchará bien en cuanto a nosotros, por mucho que seamos despreciados, y sin que importe cuán grande pueda ser nuestro sufrimiento y prueba.”

CHARLES SIMEON

“El éxito de un novio que ha obtenido posesión de su novia se considera generalmente motivo de gozosa felicitación. Ahora bien, la conversión de un alma a Cristo está adecuadamente representada bajo esta semejanza. La Escritura a menudo habla de Cristo como el esposo de su pueblo [vea: Isa 54: 5. Oseas 2: 19-20.], Y de la Iglesia como su esposa [vea: Efesios 5:23; Efesios 5: 25-27; Efesios 5: 31-32.].

Para señalar esta correspondencia, baste decir que la metáfora es justa; que todos los que están verdaderamente convertidos se entregan a Cristo y, por lo tanto, se hacen partícipes de todo lo que él posee. Contemplemos ahora qué motivo de gozo es este:

Para el creyente… Consideremos de qué estado está tomado: ¡qué malvado es por naturaleza! ¡Cuán vil en la práctica [vea en Ezequiel a lo largo de todo el capítulo 16 como describe esto fuertemente.] Considere a qué estado ha sido elevado: ¡a qué exaltado honor! ¡A qué inmensa riqueza! ¡A qué inefable felicidad! ¿No tiene una razón tan buena para regocijarse?

Para el Esposo celestial… Sabemos que, estrictamente hablando, no es capaz de que su felicidad aumente por nada de lo que podamos hacer: Cristo es completamente independiente y autosuficiente. Sin embargo, las Escrituras hablan de él todavía afectado por el gozo y la tristeza, tal como lo estaba en los días de su carne. De acuerdo, entonces, con ellos, pensemos, ¿cuáles deben ser sus sentimientos, cuando ve cumplidos los benditos fines de su encarnación y muerte?

Convertir y salvar a los pecadores fue el fin de todo lo que hizo y sufrió por nosotros; y cuando los ve convertidos a sí mismo, "ve el fruto de la aflicción de su alma, y queda satisfecho [Vea: Isa 53:11]". Para ilustrar esta idea, nos da una variedad de parábolas [ver: Lucas 15: 5-6; Lucas 15: 9-10; Lucas 15: 23-24.]; y condesciende en usar en el profeta la misma semejanza en el texto, para expresar la satisfacción de su alma en tales eventos [ver: Isa 62:5.].

Para el amigo del Novio… Los amigos tanto de la novia como del novio a menudo acceden a su unión y se regocijan cuando ven cumplidos los deseos de todas las partes, de modo que los amigos de Cristo, especialmente sus ministros, se esfuerzan por traer a los pecadores a él. Por esto trabajan, por esto oran; sí, para esto viven, y por esto se contentan con morir. Su único objetivo es que los pecadores nazcan para Dios y se unan a Cristo en los lazos de un pacto eterno.

En la búsqueda de esto, sus labores, sus ansiedades, sus sufrimientos son grandes. ¿Podrán entonces hacer otra cosa que regocijarse, cuando ven que no han “trabajado en vano ni corrido en vano”? Si “sufren dolores de parto, por así decirlo, mientras tienen dudas”, ¿no deben regocijarse cuando sus dudas se disipan? Vea cómo Pablo se regocijó en la conversión de los hombres [1 Tesalonicenses 3:7-10.]: Y tales son los sentimientos de todo ministro, en la medida en que está animado por el celo y el amor cristianos.”

JOHN GILL

El esposo... y ese es Cristo; (vMateo 9:15 y 25:1); y Él actúa y se comporta como tal; ama a los santos, como un esposo ama a su esposa, con un amor anterior al de ellos; con un amor de complacencia y deleite, soltero, casto e inviolable; libre y soberano, maravilloso, inmutable y desde la eternidad hasta la eternidad: se compadece de ellos en todas sus adversidades y aflicciones; los alimenta, los cuida y les proporciona todo, alimento y ropa, refrigerio y protección; y se interesa en todo lo que tienen: y un ejemplo asombroso de gracia es que aquellos que no son mejores que otros, hijos de la ira por naturaleza; grandes pecadores, culpables e inmundos; quebrados y mendigos en el muladar; sin embargo son tomados en una relación tan cercana con él; que tiene la forma de Dios y es igual a él, porque es el resplandor de su gloria y la imagen expresa de su persona, el Hijo de Dios, en quien habita toda la plenitud de la Deidad; Rey de reyes y Señor de señores.”

J.C RYLE

“[El que tiene […] esposa […] esposo, etc.]. En este versículo, Juan explica por medio de una analogía familiar las posiciones respectivas que ocupaban Cristo y él mismo. Al analizarla es importante no forzar demasiado los puntos de semejanza. Es una analogía que exige ser tratada con reverencia, decoro y prudencia.

La “esposa” del versículo hace referencia a toda la congregación de los creyentes: La esposa del Cordero (Apocalipsis 21:9). El esposo es el Señor Jesucristo mismo. El “amigo del esposo” hace referencia a Juan el Bautista y a todos los otros ministros fieles de Cristo. Según las costumbres nupciales de los judíos, había ciertas personas denominadas amigos del esposo que eran un cauce de comunicación entre él y la esposa antes de la boda. Su tarea consistía simplemente en favorecer y alentar los intereses del novio y eliminar todos los obstáculos, en la medida que fuera posible, para alcanzar una pronta unión de las partes. Lograr este objetivo y promover el buen entendimiento entre la novia y el novio era su única tarea. Si veían prosperar la petición de mano y lo veían aceptado favorable y alegremente por la novia, habían cumplido su cometido y su trabajo estaba hecho.

Juan el Bautista hace alusión a todo esto en el versículo que tenemos ante nosotros. Dice a sus discípulos que su única obra era favorecer y promover un buen entendimiento entre Cristo y los hombres. Al ver prosperar esa obra estaría agradecido y se regocijaría, aun a pesar de que el resultado fuera que su propia importancia personal disminuyera. Quería que sus discípulos supieran que la creciente popularidad de Cristo que les ofendía era exactamente lo que anhelaba ver. No tenía mayor gozo que el de oír la voz de Cristo (el novio) escuchada por los creyentes (la novia). Era exactamente aquello para lo que había predicado y ministrado. Su “gozo [estaba] cumplido”.

La palabra “tiene” significa “posee como propia”. La posesión de la novia como “hueso de [sus] huesos y carne de [su] carne”, es una prerrogativa específica del novio (Génesis 2:3). Sus amigos no tienen nada que ver con esto.

No debemos forzar en exceso la expresión “está a su lado”. Algunos piensan que se toma de la posición que ocupaban los amigos del novio el día que se presentaba formalmente el novio a la novia por primera vez. Se mantenían a una distancia respetuosa contemplándolo. Ciertamente, la expresión implica inferioridad. S. Pablo dice que el sacerdote judío “está” ministrando diariamente, pero que Cristo “se ha sentado” a la diestra de Dios (Hebreos 10:12).

Al igual que la anterior, la expresión “le oye” tampoco debe forzarse demasiado. Forma parte de los adornos de la analogía. Lo que aquí se quiere decir se cumplió cuando informaron a Juan el Bautista de que el ministerio de Jesucristo estaba siendo aceptado por algunos y tenía el favor de muchos discípulos. Juan “le oyó” y vio el exitoso progreso de su misión; y al verlo y oírlo, se “regocijó”.

Todo el versículo es una imagen sumamente instructiva de la verdadera naturaleza y obra de un ministro. Es un amigo de Cristo y se le nombra a fin de alentar la unión entre Cristo y las almas (2 Corintios 2:2). Debe ceñirse ajustadamente a ese oficio y nunca debe extralimitarse. El ministro que permite que se le rinda el honor que pertenece exclusivamente a Cristo y eleva su oficio a la categoría de mediador y sacerdote está usurpando traicioneramente una posición que no es suya, sino de su Maestro. El cristiano profesante que trata a los ministros como si fueran sacerdotes y mediadores está deshonrando a Jesucristo y rindiendo despreciablemente a los amigos ese honor que pertenece exclusivamente al Novio.”

LEON MORRIS

“El gozo de su amigo hace que él también sienta gozo. Del mismo modo, Juan dice que tanto el gozo de Jesús como su propio gozo le satisfacen completamente. Hacía tiempo que ansiaba oír las noticias que sus discípulos le traían. Sus palabras llenaron la copa de alegría hasta rebosar. En otras ocasiones, Jesús usó la ilustración de la boda para explicar por qué sus discípulos no ayunaban (Mr. 2:19). Nuestro pasaje apunta a que la alegría que produce su venida no es solo para los de su círculo inmediato. Puede que este pasaje esconda algo más que una feliz ilustración.

Seguro que Juan el Bautista era consciente de que en el Antiguo Testamento Israel aparece como la novia de Yahveh (Is. 54:5; 62:4-5; Jer. 2:2; 3:20; Ez. 16:8; Hos. 2:19-20). Este simbolismo también se usaba para referirse al Mesías, y vemos que también se aplica a Cristo, por ejemplo en 2ª Corintios 11:2 y Efesios 5:32. «De hecho, Juan el Bautista testificaba que en Cristo, Dios mismo estaba desposándose de nuevo con su novia» (Murray). En el momento en que el evangelista recoge esta declaración, era imposible no ver la asociación entre el novio y Jesús, y no entre el novio y Juan el Bautista. Y la Iglesia es la novia de Jesús, y no la novia de su predecesor.”

SAMUEL P. MILLOS

“La idea de dos novias, dos esposos y dos bodas, una referida a Israel y otra a la Iglesia, no tiene base bíblica en la Escritura. Juan está gozoso al ver como el plan de Dios avanza en la realidad de la presencia y ministerio de Jesús, por tanto, el gozo que se expresa en Cristo es también la expresión del gozo supremo de Juan. Los discípulos suyos estaban tristes, pero él estaba gozoso. En una situación como aquella no podía haber tristeza para quien descubría el triunfo del propósito de Dios y la eficacia del ministerio para el que había sido llamado. El mayor gozo que un ministro de Cristo puede tener es conducir a la gente a Cristo para salvación, en conversión sincera, desposándola con Él.”

SAN AGUSTIN

Se goza grandemente de la voz del esposo… No me llena de gozo mi voz, sino la voz del Esposo. Yo soy el que oye; el que habla es El; yo para recibir la luz, que es El; yo el que oye, el Verbo es El. El amigo del Esposo, pues, está de pie y le oye. ¿Por qué está en pie? Porque no cae. ¿Por qué no cae? Porque es humilde. Mira cómo está en pie sobre lo firme: No soy digno de desatar las correas de sus sandalias. ¡Qué bien haces en humillarte! ¡Qué bien mereces no caer, sino estar en pie y oír y gozarte con la voz del Esposo!

Así es también el celo que tiene el Apóstol Pablo, este otro amigo del Esposo; pero no celo de sí mismo, sino del Esposo. Escuchad su voz: Celoso estoy de vosotros, dijo, con el celo de Dios; no con el mío ni para mí, sino con el celo de Dios. ¿De dónde y cómo es ese celo? ¿De qué persona y para quién eres tan celoso? Es que os he desposado con un solo varón, con Cristo, para presentaros a El como una virgen pura. ¿Por qué temes, pues? ¿Por qué eres tan celoso? “Es que temo, dice, no sea que, así como la serpiente sedujo a Eva con su astucia, así también pierdan vuestros sentidos la castidad de Cristo.”

¿Cuál es la virginidad del alma o de la mente? Una fe íntegra, y una esperanza sólida, y una caridad sincera. Esta es la virginidad que el celador del Esposo temía que la serpiente corrompiera. Porque así como la profanación de un miembro del cuerpo se hace en un lugar determinado, así también la seducción que se hace por la lengua profana la virginidad del corazón. No se pervierta en el alma la que no quiere conservar inútilmente la virginidad del cuerpo.”

MATTHEW HENRY

“El símil que usa el Bautista es precioso, pues ilustra magníficamente el papel de Juan y el modo fiel de desempeñarlo. Con la comparación de unas bodas, Juan confiesa que Jesús es el esposo y por tanto la esposa (la Iglesia—v. 2Co_11:2; Efe_5:26.; Apo_19:7, etc.) le pertenece a Cristo, no a él. Él tiene bastante gozo con ser el padrino del esposo. Entre los judíos, el padrino no era meramente un phílos numphíou = amigo del esposo, sino un numphagógos = el encargado de conducir al esposo a la cámara nupcial, y quedarse a la puerta para escuchar el grito jubiloso del esposo al percatarse de que le habían presentado una novia virgen.

Así pues, para Juan, el colmo de su gozo era ver que las gentes le dejaban a él y se iban tras de Jesús, pues eso demostraba que Juan ofrecía a Cristo una novia «virgen», en el sentido de que él (el Bautista) no se había atribuido a sí mismo el papel ni la gloria de «salvador» del pueblo de Dios, privilegio que competía exclusivamente al Mesías; por el contrario al señalar con su dedo al «Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jua_1:29), había puesto a los pecadores en contacto directo con el Salvador, retirándose él de la escena, para no arrebatarle a Jesús ni un miligramo de Su gloria. ¡Qué estupendo modelo para todo ministro del Señor! El novio divino tiene la novia cuando las almas le son dedicadas con fe y amor, y los ministros del Señor cumplen fielmente con este papel cuando recomiendan a Jesús ante los oyentes y presentan la gloria, la hermosura y la suficiencia del Salvador y les llevan íntegro sin quitar ni poner, el mensaje que, como a embajadores suyos, les ha confiado el Señor (v. 2Co_5:20).

Si cada uno de nosotros imitásemos este ejemplo del Bautista y de Pablo, no se hallarían partidos ni facciones en las iglesias de Dios (v. 1Co_1:13-17; 1Co_3:5-8). Tengamos en cuenta que todo intento de arrogarnos a nosotros mismos la menor gloria en la salvación de nuestros semejantes equivale a «pisarle la novia» (como suele decirse) a Cristo y mancillar su virginidad. Este abuso puede cometerse de muchas maneras, y es la principal la presunción de ser los «representantes de Dios» o «vicarios de Cristo» en la tierra, que exigen ser oídos como si fueran el mismo Dios. A ello ha contribuido una falsa exégesis de lugares como Mat_16:18-19; Luc_10:16 y Jua_20:21-23. El gozo de todo fiel ministro del Señor es desposar a las almas con Cristo en sincera conversión, contento de ser un simple instrumento en las manos de Dios para la proclamación de las Buenas Noticias. De seguro que no cabe un gozo mayor que éste, puesto que no existe en el mundo un ministerio más alto ni una ocupación tan excelente como la predicación del Evangelio.”

TEOFILACTO

“El esposo de todas las almas es Jesucristo: hay esponsales allí donde hay unión, y hay bautismo donde hay Iglesia. Le da las arras de esposa por medio del perdón de los pecados y la comunión del Espíritu Santo. En la otra vida concederá gracias aun mayores a los que sean dignos. No hay otro esposo más que Jesucristo, porque todos los doctores que existen como padrinos, representan al precursor. Ninguno dispensa gracias, sino únicamente el Señor. Los demás son dispensadores de las gracias que reciben de Dios.”

BEDA EL VENERABLE

“Con gozo se alegra también el hombre cuando oye la voz del esposo; cuando comprende que no debe alegrarse de su sabiduría propia, sino de la sabiduría que recibió de Dios. El que no busca su propia gloria o su alabanza en los beneficios, y no apetece los bienes de la tierra sino los del cielo, éste es el amigo del esposo.”

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