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EVANGELIO DE JUAN CAPITULO 3
VERSICULO 29 |
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RV1960 |
NVI1999 |
BTX4 |
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El
que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su
lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi
gozo está cumplido. |
El
que tiene a la novia es el novio. Pero el amigo del novio, que está a su lado
y lo escucha, se llena de alegría cuando oye la voz del novio. Ésa es la
alegría que me inunda. |
El
que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está a su lado y
lo oye, se alegra en gran manera por la voz del novio. Así pues, esta alegría
mía ha sido colmada. |
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TR+ |
INA27+ |
VUL |
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qui habet sponsam
sponsus est amicus autem sponsi qui stat et audit eum gaudio gaudet propter
vocem sponsi hoc ergo gaudium meum impletum est |
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KJV |
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He that hath the bride
is the bridegroom: but the friend of the bridegroom, which standeth and
heareth him, rejoiceth greatly because of the bridegroom's voice: this my joy
therefore is fulfilled. |
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TCB |
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El
que tiene la esposa. Sal_45:9-17; Cnt_3:11;
Cnt_4:8-12; Isa_54:5; Isa_62:4, Isa_62:5; Jer_2:2; Eze_16:8; Ose_2:19;
Mat_22:2; 2Co_11:2; Efe_5:25-27; Apo_19:7-9; Apo_21:9. El
amigo. Jue_14:10, Jue_14:11; Sal_45:14;
Cnt_5:1; Mat_9:15. Mi
gozo es cumplido. Isa_66:11; Luc_2:10-14;
Luc_15:6. |
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COMENTARIOS:
JONATHAN EDWARDS
“Cristo,
en recompensa por nuestro fiel servicio, al ganar y desposar a su esposa con él,
sanarla de sus pecados y adornarla para él, nos llamará entonces a participar
con él en la alegría de su matrimonio. Y la que entonces será su gozo, será
también nuestra corona de regocijo; 1 Tesalonicenses 2:19. ¿Cuál es nuestra
esperanza, gozo o corona de regocijo? ¿No estáis vosotros en presencia de
nuestro Señor Jesucristo en su venida?
Qué
feliz reunión tuvieron Cristo y sus discípulos juntos, cuando los discípulos
regresaron a su Maestro, después de la fiel y exitosa ejecución del servicio
designado, cuando Cristo los envió a predicar el evangelio; Luc. 10:17. Y los
setenta volvieron con gozo, diciendo: Señor,
aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Aquí vemos cómo se regocijan:
las siguientes palabras muestran cómo Cristo también se regocijó en esa
ocasión: Y les dijo: Vi a Satanás caer
del cielo como un rayo. Y en el versículo siguiente, se nos dice que en esa
hora Jesús se regocijó en espíritu y dijo:
Te doy gracias, oh Padre, Señor del cielo
y de la tierra, porque has escondido estas cosas, de los sabios y prudentes, y
las revelas a los niños.
Así
que, si nos comportamos fielmente, volveremos a él con gozo otro día; y nos
regocijaremos con él y él con nosotros. Entonces será el día en que Cristo, que
sembró con lágrimas y sangre, y nosotros que hemos cosechado los frutos de sus trabajos
y sufrimientos, nos regocijaremos juntos, conforme a Juan 4:35-37. Y ese será
un encuentro verdaderamente feliz, cuando Cristo y su amada y bendita esposa, y
los ministros fieles que han sido los instrumentos para cortejar y ganar su corazón
para él, y adornarla para él y presentársela, se regocijarán todos juntos.”
SAN BERNARDO DE CLARAVAL
“Se goza grandemente de la voz del esposo…
Y su voz suena en los oídos de la amada: escuchémosla
y alegrémonos. Ya están juntos; hablan entre sí; acerquémonos: que no
nos priven de este coloquio ni los afanes mundanos ni los halagos de la carne.
En
Cantares 1:15. ¡Qué hermosa eres, amada
mía, qué hermosa eres! Son palabras de admiración y de alabanza. Con razón
debe ser admirada la que no perdió la inocencia y conservó la humildad. Con
razón la llama hermosa dos veces, pues siempre fue doblemente hermosa. Es muy raro
hallar en este mundo alguien que no haya perdido la inocencia, o que por su
santidad no haya relegado la humildad. Por eso es dichosa la que retiene las
dos. ¿Deseas una prueba? De nada le reprochaba su conciencia y, sin embargo, no
desechó la corrección. Nosotros, que tanto hemos pecado, difícilmente la
soportamos; pero ella, sin haber pecado, escucha ecuánime sus increpaciones. ¿O
no era oportuno su deseo de contemplar al esposo en todo su esplendor? Al
contrario: es encomiable. Con todo, acogió arrepentida la amonestación y dijo: Mi amado es para mí una bolsita de mirra que
descansa entre mis pechos. Es decir, ya me basta; no quiero conocer más que a Jesús, y a éste crucificado.
¡Extraordinaria
humildad! Es inocente y adopta con espontaneidad los sentimientos de una
penitente; da lugar al arrepentimiento sin tener de qué arrepentirse. Si no
cometió mal alguno, te preguntarás por qué fue reprendida. Escucha, empero, lo que
dispuso la prudencia del esposo. Ahora somete a prueba la humildad de la
esposa, como antiguamente la fe de Abrahán. Y así como éste, consumada su
obediencia, escuchó estas palabras: Ya he
comprobado que temes a Dios, asimismo ella escucha otras parecidas: Ya he comprobado que eres humilde. Eso
es lo que quiere decir cuando exclama: ¡Qué
hermosa eres, amada mía! Y repite la alabanza, como señalando que a la
gloria de la santidad se incorpora la
belleza de la humildad. ¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! Ahora me cercioro de que eres hermosa, no
sólo por mi amor, sino también por tu humildad. Ya no digo que eres hermosa
entre las mujeres, o que son hermosas tus mejillas o tu cuello, como antes lo
decía; sino sencillamente que eres hermosa sobre toda comparación, distinción u
otro aspecto particular.
La
esposa responde y dice así: ¡Qué hermoso
eres, amado mío, qué hermoso eres! Como puedes comprender ha ascendido
hasta lo más alto y ha llegado hasta el extremo más sublime del espíritu, desde
donde se permite como apropiarse de su amado, que es el Señor del universo.
Observa
que no dice sencillamente «amado»,
sino amado mío, designándolo como
algo propio. Extraordinaria visión, efectivamente, que llega a tal extremo de
confianza y seguridad que no descubre al Señor universal como señor sino como
amado. A mi entender, ahora prescinde por completo de la imaginación sensitiva
de su carne mortal, de su cruz y de todo lo que se refiere a sus debilidades
corporales. Según el Profeta, en su naturaleza humana no quedaba en él figura
ni belleza. Y al contemplarlo ahora lo llama bello y hermoso, dando a entender
que se le ha aparecido en otra visión más excelsa.
Habla
con la esposa como con el santo Moisés, de boca a boca, y ve a Dios
abiertamente, no confusamente en un espejo. Expresa con sus labios lo que
contempla con su espíritu, en una visión sublime y deliciosa. Sus ojos vieron
al Rey en su belleza, pero no como rey sino como amado. Alguien llegó a verlo
sentado sobre un trono alto y excelso y otro atestigua que se le apareció cara
a cara; pero a mi entender a ambos supera la esposa, porque ellos vieron al Señor y ella al amado. Así está escrito: Vi
al Señor sobre un trono alto y excelso. Y también: He visto al Señor y he quedado
vivo. Pero dice: Si soy Señor, ¿dónde está mi temor?
Si
ellos recibieron la revelación con temor, porque donde está el Señor allí hay
temor, por mi parte, si hubiera opción a ello, yo escogería con más gusto y
aprecio la visión de la esposa, porque descubro que se le concedió con el mejor
de los afectos: el amor. El
temor implica aflicción, pero el amor perfecto excluye todo temor. Es cierto
que hay una gran diferencia en manifestarse entre sus temibles proezas en favor
de los hombres o ser el más bello de los hombres. ¡Qué hermoso eres, amado mío, qué hermoso eres! En estas palabras
resuena el amor no el temor.
Esto
y otras cosas más descubría la esposa en el amado cuando decía: ¡Qué hermosos
eres, amado mío, qué hermoso eres! Indudablemente admiró estas y otras muchas
maravillas superiores que trascienden absolutamente nuestra mirada y se escapan
a nuestra experiencia. Por eso con esta repetición, subraya la hermosura de sus
dos naturalezas. Escucha también cómo rebosa alegría al mirar y conversar con
el amado. Le felicita en su presencia entonando un amoroso epitalamio, cuando
prosigue: Nuestra cama es de frondas, las
vigas de casa son de cedro, el techo de cipreses. Pero dejemos este cantar
de la esposa para el siguiente dia, para que mejor dispuestos con el descanso,
volvamos a regocijarnos y exultar con la esposa, para alabanza y gloria de su
Esposo, Cristo Jesús nuestro Señor, Dios
bendito por siempre. Amén.”
JOHN PIPER
“Juan
nos sorprende por completo con una nueva ilustración en el versículo 29. “El que tiene la novia es el novio, pero el
amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz
del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado”.
¿Por
qué se menciona la voz del novio?
¿Por qué el amigo del novio (Juan el Bautista) se regocija grandemente al
escuchar la voz del novio? Quizás
sólo porque su voz implica que él está
allí. Y el amigo está contento de que Él esté allí. Pero sospecho que es
más que eso. Juan Bautista se describió a sí mismo en Juan 1:23 como “la voz” que clama en el desierto.
Su
propia voz había reunido un pueblo. Pero ahora todos están dejándole y está
yendo a Jesús. ¿Por qué? Porque están oyendo otra voz. Una voz más grande. Una
voz más potente. “las ovejas oyen su voz;
llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera… las ovejas lo siguen porque
conocen su voz” (Juan 10:3–4).
El
novio tiene a la novia porque la novia oye una voz, y la novia conoce la voz de
su esposo. Y abandona a Juan y va a Jesús. Juan se regocija en la voz del
novio, no sólo porque el novio esté aquí, también porque la voz congrega a la
novia, y la congrega lejos de Juan. Por esta razón las próximas palabras de su
boca, en el versículo 30, son: “Es necesario
que Él crezca, y que yo disminuya”. Es necesario que sea así. Y en esto yo
(Juan el Bautista), me regocijo.”
Este
es el gran no de nuestro
testimonio de Cristo. Yo no soy la luz
(Cap. 1 Versículo 8). Yo no soy el Cristo
(Cap. 1 Versículo 20). Yo no soy Elías (Cap. 1 Versículo 21) Yo no soy el
profeta (Cap. 1 Versículo 21). Yo no soy digno de desatar la correa de sus
sandalias (Cap. 1 versículo 27). Y si usted quiere una hermosa declaración de
este principio en nuestro testimonio de Cristo, escuche Juan 3:28–30:
Vosotros mismos me sois testigos de que
dije: “Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de El.” El que
tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se
alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha
completado. Es necesario que El crezca, y que yo disminuya.
Yo
no soy el novio. Solo soy un amigo. Y cuando la novia venga y se una al novio,
y todos dejen de mirarme para mirarle a él, mi gozo estará completo. Este es el gran no de nuestro testimonio:
no sentiremos envidia cuando todos dejen de mirarnos y miren a Jesús.
No a
nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu
nombre da gloria por tu misericordia, por tu verdad (Salmo 115:1).
Este
es el gran no de nuestro testimonio. Debemos disminuir; él debe crecer. Debemos exaltarle; no debemos exaltarnos.
Así fue con Pablo: “Yo planté, Apolos
regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta ni el que
riega es algo, sino Dios que da el crecimiento” (1ra a los Corintios
3:6–7). “Porque no nos predicamos a
nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor (2da a los Corintios 4:5).”
ISAAC AMBROSE
“Esperemos
con fundamento nuestra participación en la vida de Cristo. La esperanza y la
alegría van juntas: si tengo la esperanza segura de que la vida de Cristo es
mía, no puedo dejar de alegrarme por ella. Mira esto, oh alma mía: examina una
y otra vez tus motivos de esperanza: no los atropelles ni dejes de estar seguro
de Cristo. Cuando Zaqueo en el sicómoro oyó la voz de Cristo: "Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy
es necesario que yo habite en tu casa"; ¡Oh, qué presteza hizo Zaqueo
para recibir a Cristo! Bajó
apresuradamente y lo recibió con alegría. Esta oferta de Cristo a Zaqueo es
tanto tuya como de él, si tu esperanza es justa: Baja, pobre alma, dice Cristo:
"Hoy es necesario que yo habite en
tu casa". Entonces, ¡qué gozo debe haber en tu corazón cuando Cristo
entre, o cuando sientas que Cristo entra! El
amigo del novio se regocija mucho por la voz del novio. ¡Cuánto más se
regocijará la novia misma!”
HEINRICH BULLINGER
“Esta
alegoría es muy común en los profetas. En cierto lugar, una doncella es
fingida, despreciada y contaminada, acostada en su inmundicia; y pasa un señor
que, sacándola del fango, limpiándola de su inmundicia, y vistiéndola también
suntuosamente, la escogió como esposa. Y aunque esta alegoría declara el beneficio celestial que Dios mostró a su
pueblo estando en cautiverio en Egipto, por su maravillosa liberación, y adoptándolos
en su pueblo peculiar a pesar de esto, ¿quién no ve que toda la humanidad,
desde su origen, está contaminada, con el pecado y la iniquidad, y se adhiere
al cieno del infierno?
¿Quién
no sabe que el Hijo de Dios descendió del cielo y lavó a todo el género humano
en su sangre? y habiéndola purificado, se ha unido a sí mismo como una iglesia
gloriosa, que no tiene ni mancha ni arruga, ni nada parecido. (Efesios 5.27)
Seguramente el matrimonio es una participación mutua en común entre quienes han
contraído todos sus bienes; es una cierta unión en un solo cuerpo, por así decirlo,
para no disolverse.
Por
tanto, cuando Cristo tomó sobre sí nuestra carne, se hizo nuestro en todas las
cosas, y nosotros también nos convertimos en miembros del mismo cuerpo de su
carne y de sus huesos. En nosotros hay enfermedad, pecado y muerte: pero nuestro
esposo se ha llevado estas mismas cosas para hacernoslas inofensivas. En Cristo
nuestro esposo tenemos justificación,
santificación y vida; Él nos comunica estas mismas cosas a nosotros, su
esposa, para que en él seamos justos y santos, y vivamos por él.
De
esa unión legítima del Señor y la iglesia, nacen
hijos legítimos para Dios; por lo cual la iglesia se llama madre y mujer
libre, es decir, matrona y amante. Porque el apóstol Pablo dice: "La Jerusalén de arriba es libre; la cual es
la madre de todos nosotros". (Gal 4.26)
Porque
así como los niños nacen por la unión del hombre y la mujer, por la propagación
de su simiente, así Cristo ha unido la iglesia consigo mismo, en la que dejó la semilla de su palabra.
Por la palabra nuestra madre, la iglesia, los niños nacen; es decir, reteniendo la semilla de la palabra, por
la predicación de la palabra, ella nos
modela y nos nutre en su seno, y luego nos saca a la luz; luego nos nutre
con leche y nos cría con alimentos más fuertes, hasta que todos crecemos y nos
convertimos en un hombre perfecto.”
HORATIUS BONAR
“Pero
el símil que se utiliza aquí nos remonta de manera muy sorprendente a la
Canción de Salomón (Cantar de los Cantares); capítulo 2:8, "La voz de mi amado"; 2:10, "Mi amado habló y dijo"; 2:14,
"Déjame oír tu voz"; 5: 1,
"Comed, amigos"; 8:13,
"Haz que lo escuche". Lo
mismo ocurre con las palabras, novio y
amigo. Son de la Canción; y Juan el Bautista, sin duda, tenía esas figuras
ante sus ojos.
Los
sentimientos de Juan son, por tanto, justo lo que deberíamos haber esperado de
un verdadero hombre, verdadero amigo,
verdadero precursor en tales circunstancias. Negativamente, son:
(1.)
No hay decepción. Su misión no ha
fallado; el no es un hombre decepcionado. No hay amargura en sus palabras.
(2.)
No desconfía. Como si no supiera de
qué crecería todo esto; como si temiera el resultado.
(3.)
No envidia ni tiene celos.
Cualesquiera que sean los celos de sus discípulos, no había nada de eso en él.
No envidiaba.
(4.)
No tenía orgullo. No es el orgullo
herido lo que habla en él. Él es el precursor del manso y humilde; y el orgullo
ha sido expulsado. El amor propio y la autoestima han cesado. El yo ha fallecido en presencia del Hijo de
Dios. Se contenta con no ser nada ante Él.
Pero, positivamente, son los sentimientos de uno:
(1.)
Que admira y ama al Novio. Su
admiración y amor son verdaderos. Por eso, ese Novio está siempre en primer
lugar en sus pensamientos. No hay atractivo salvo en él.
(2.)
Quien lo ha estado buscando ansiosamente.
En Juan tenemos la verdadera personificación de alguien que "espera a Cristo", "que espera y se apresura a la venida del día
de Dios". Y cuando viene Aquel a quien está esperando, su gozo es pleno.
(3.)
Quién lo ha encontrado realmente.
"Encontré al amado de mi alma".
"Hemos encontrado al Mesías".
Juan lo ha encontrado y se alegra.
(4.)
Cuyo deleite está en su voz. Escuchó
durante mucho tiempo; y llegó al fin; "la
voz de mi amado"! Se pone de pie y escucha la conversación de la
fiesta de bodas, especialmente del novio. Es Su voz en la que se deleita. Es
conversar con Él lo que es su gozo; "Él
está parado y escucha".
(5.)
Cuyo gozo está solo en Él. Todas sus
fuentes están en él. Aparte de Él, el gozo no existe; es una imposibilidad. Es
un gozo inefable y lleno de gloria.
(6.)
Que se contenta con no ser nada.
"Él debe aumentar; yo debo disminuir.
"Esto no es ninguna dificultad. Él se alegra de desaparecer y dar paso al mayor y más glorioso.
Por
lo tanto, en esta respuesta tenemos el pleno reconocimiento de lo que Juan es,
y de lo que él sabe que es Jesús. ¿Que somos? Somos amigos del novio, si creyentes en el nombre de Jesús.
¡Amigos!
Como Juan. Como las vírgenes que salieron a recibirlo. Por naturaleza somos
amigos del mundo. Rompemos con ella y nos hacemos amigos del Novio. Escuchamos
un buen relato de este Novio, su amor, su amabilidad, su belleza, su gloria, y
por eso nos dirigimos a Él. Aceptamos el testimonio del Padre sobre Él; el
testimonio del Espíritu Santo sobre su persona y su obra. Nos sumamos al número
de sus amigos. Y Él de inmediato nos admite como tales.”
SAN JUAN CRISOSTOMO
“¿Por
qué se llama ahora su amigo quien en su momento dijo que él no era digno de desatar la correa de sus sandalias? No habla así
para exaltar sus propios méritos y gloriarse de ellos, sino para dar a entender
cuánto le interesa su obra, para dar a entender que no se siente ofendido o
triste, sino que deseaba ardientemente verla cumplida y que tal era el fin de
toda su conducta anterior.
Expresa
ese pensamiento de un modo muy original, con esta comparación del amigo y del
esposo. Los siervos del esposo no se comportan como sus amigos, no se alegran
ni hacen fiesta en una ocasión semejante. No pretende enseñar que sea igual a
él en dignidad, ¡lejos de su intención tal doctrina!, sino que, queriendo
expresar la magnitud de su alegría y debiendo acomodarse a la debilidad de sus
discípulos, se titula amigo suyo.
Habiéndose referido antes al hecho de que no era digno como un servidor de
Cristo, cuando dijo: yo he sido enviado
delante de El, y temiendo que sus discípulos se sintieran humillados por lo
que sucedía, se llamó amigo del esposo
para demostrar que lejos de sentirse humillado, se alegraba mucho. Como he venido al mundo para desempeñar esta
misión, lejos de apesadumbrarme por estos hechos, me entristecería que no se
hubieran cumplido. Si la esposa no hubiera acudido a encontrarse con el esposo,
me habría afligido mucho. Más no me duelo, porque mi misión está terminada.
El éxito de la obra de Cristo es el
éxito de mi propia obra. Ha sucedido lo que deseaba: que la esposa ha
reconocido a su esposo. Vosotros mismos sois testigos, al decir: todos acuden a
Él. Eso era lo que yo deseaba ardientemente que sucediera y a ese fin he hecho
cuanto me ha sido posible. Por lo cual, viendo todo cumplido, me alegro y
exulto.
Y
¿qué significan las palabras: el amigo que le escucha se alegra sin medida por
la voz del esposo? De la parábola pasa ahora a la cuestión principal. Habiendo
el Precursor evocado al esposo y la esposa, explica ahora cómo tiene lugar el desposorio, por medio de la palabra y la doctrina.
Es
así como la Iglesia se hace esposa de Dios. Por eso san Pablo decía también: La fe proviene de oír y oír la palabra de
Dios. Yo me alegro por esa voz. No empleó por casualidad la expresión «el amigo», sino para indicar que él ya
había cumplido su misión y que no le quedaba sino permanecer quieto escuchando
la voz del esposo, una vez que le había entregado a la esposa. Y que, además,
él era un ejecutor y un siervo, y que lo que había constituido el motivo de su
gozo y su esperanza había venido a cumplirse. Por lo que añade: Este gozo mío se ha cumplido ya. La obra que yo debía cumplir la he llevado a
cabo, y ya nada me queda por hacer en el futuro.”
A.T ROBERTSON
“Jesús
empleará esta metáfora de sí mismo como el novio (Mr. 2:19), y Pablo la
desarrolla (2 Co. 11:2; Ef. 5:23–32) y así también en Apocalipsis (19:7; 21:2).”
A.W PINK
“Cuando
el Bautista dijo "El que tiene la
esposa, es el esposo", no se refería a la Iglesia, el Cuerpo de
Cristo, porque de eso no sabía nada en absoluto, ni nadie más, excepto el Dios
Triuno. En ese momento, Cristo no estaba formando una iglesia, sino que como "ministro de la circuncisión" se
estaba presentando a Israel. Unos
pocos arrepentidos y creyentes se reunieron a su alrededor. Que los doce
apóstoles están conectados con Cristo en una relación terrenal (aunque también,
por supuesto, miembros de la familia de la fe y de la familia de Dios) se desprende
de las palabras del Salvador: "Jesús les dijo: “De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se
siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os
sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Mateo
19:28).
Que
quede claro que en este capítulo tampoco negamos que el Cuerpo de Cristo será
Su novia celestial. Eso no entra dentro del alcance del presente pasaje. Lo que
hemos intentado hacer es dar una exposición fiel de Juan 3:29, y la "novia"
que allí se refiere, es claramente a un conjunto de israelitas regenerados, un
conjunto que aún no se ha completado.
El trabajo de reunir a ese conjunto ha sido interrumpido por el rechazo de
Cristo por parte de la nación judía en su mayoría, y esto ha seguido en el
período actual. Pero después que el Cuerpo de Cristo haya venido "a la unidad de la fe y del conocimiento del
Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de
Cristo" (Efesios 4:13), reanudará Su obra con Israel y completará el
conjunto que se reunirá con ellos.
“Este, pues, mi gozo se ha cumplido". ¡Qué precioso es esto! Alegría de corazón es el
fruto de estar "ocupado con Cristo".
Es estar de pie y escuchar su voz lo que
deleita el alma. Pero nuevamente decimos que el requisito previo más
importante para esto es el cese de las
actividades de la carne. Su voz no se puede escuchar si corremos de un
lado a otro en comunión con el terrible caos que nos rodea. La "mejor parte" no es ser como Marta
"agobiada por mucho servicio",
sino "sentarse" a los pies
del Señor Jesús como lo hizo María, escuchando
Su palabra (ver Lucas 10: 38-42).
Note,
también, el tiempo de los verbos en Juan 3:29: "que está a su lado y le oye". El tiempo perfecto expresa
acción continua: una y otra vez, todos
los días, esto debe hacerse, si queremos que nuestro gozo sea pleno. ¿No es nuestro fracaso en este mismo punto de
la explicación cuando nuestras vidas están sin alegría?”
DAVID GUZIK
“Juan
le explicó a sus discípulos que él era como el padrino de bodas; él no es el
novio. Él no debe ser el centro de atención, sino supervisar la unión de dos
personas.
i.
En las costumbres de las bodas judías de ese entonces, el amigo del esposo
arreglaba muchos de los detalles de la boda y le llevaba la novia al novio. Aun
así, el amigo del esposo nunca era el centro de atención, y así quería que
fuera.
ii.
El hecho de que el novio represente a Jesús es otra forma de la biblia de decir
que Jesús es Dios. En el
Antiguo Testamento, solo Yahvé era el esposo de Israel. “El Bautista debió
haber estado bien consciente de que en el Antiguo Testamento Israel es
considerada la novia de Jehová.” (Morris)
d.
Así pues, este mi gozo está cumplido:
Juan quería que sus discípulos supieran que todos estos arreglos cumplían su
gozo. Uno podría decir que Juan el Bautista perdió su congregación – y ¡él se
alegraba por ello! Juan estaba feliz porque el perdió su congregación con
Jesús.
i.
“Juan no se lamenta que los hombres sean atraídos a Jesús: más bien es el cumplimiento
de su obra y esperanza.” (Dods).
ii.
“Juan no traiciona ningún sentido de envidia ni rivalidad. No es fácil ver que
la influencia de alguien más crezca a expensas de la de uno; es aún más difícil
alegrarse por ello. Pero Juan encuentra su gozo cumplido por las noticias que
le llevaron sus discípulos.” (Bruce).”
JUAN CALVINO
“Este
matrimonio se cumple enteramente en Cristo, de quien somos carne y huesos, como
nos informa Pablo (Efesios 5:30). La castidad que él exige consiste principalmente
en la obediencia al Evangelio, para que no nos dejemos llevar aparte de su pura
sencillez, como nos enseña el mismo Apóstol, (2 Corintios 11:2-3.) Debemos, por
tanto, estar sujetos solo a Cristo, él debe ser nuestra única Cabeza, no
debemos desviarnos ni un pelo. De la simple doctrina del Evangelio, solo él
debe tener la gloria más alta, para que pueda retener el derecho y la autoridad
de ser un esposo para nosotros.
Pero,
¿qué deben hacer los ministros? Ciertamente, el Hijo de Dios los llama para que
cumplan con su deber para con él en la celebración del sagrado matrimonio; y,
por tanto, su deber es cuidar, en todos los sentidos, de que el cónyuge - que
está comprometida a su cargo - sea presentada por ellos como una virgen casta a
su marido; que Pablo, en el pasaje ya citado, se jacta de haber hecho. Pero los
que atraen a la Iglesia hacia sí mismos en lugar de hacia Cristo son culpables de violar vilmente el
matrimonio que deberían haber honrado. Y cuanto mayor es el honor que
Cristo nos confiere al hacernos guardianes de su Esposa, tanto más atroz es
nuestra falta de fidelidad, si no nos esforzamos por mantener y defender su
derecho.”
JOHN MACARTHUR
“Juan
no asume el papel del esposo sino el del amigo del esposo, una posición
semejante al padrino de bodas en los matrimonios modernos. El amigo del esposo
supervisa muchos detalles de la fiesta, oficia como maestro de ceremonias (en las bodas judías; las bodas en Galilea
eran un poco diferentes [D.A. Carson, [El Evangelio según Juan], [Comentario
pilar del Nuevo Testamento] [Gran Rapids: Eerdmans, 1991], p. 211]). Incluso
era el responsable de entregar la mano de la novia al comienzo de la ceremonia.
Habiendo hecho eso, su tarea estaba completa; el enfoque ahora cambiaba, con
toda razón, al novio.
Hay
buena evidencia de que, según la ley de la antigua Mesopotamia, el amigo del novio tenía prohibido casarse
con la novia en todas las circunstancias, aun si el novio la rechazaba
(Carson, p. 212; Homer A. Kent Jr., [Luz en la oscuridad: Estudios en el
Evangelio de Juan] [Grand Rapids: Eerdmans, 1974], p. 67; J. D. Douglas, ed.,
Nuevo diccionario bíblico [Grand Rapids: Desafío], buscar “Amigo del esposo”). Eso explica la
furia de Sansón cuando su prometida fue entregada a su compañero (Jue.
14:20— 15:3). Si ese seguía siendo el caso en los días de Juan, su descripción personal
de amigo del novio reforzaba el hecho de
que no se veía él un rival de Jesús. La culminación del ministerio de Juan
como precursor de Cristo era entregarle el remanente fiel de Israel (descrito
en el Antiguo Testamento como la novia del Señor; cp. Is. 54:5-6; 62:4-5; Jer.
2:2; 31:32; Os. 2:16-20).”
COMENTARIO TEMATICO VINE
“En
esta humildad y satisfacción, Juan el Bautista es un ejemplo para nosotros. Posicionalmente, la intimidad de
nuestra relación personal con el Esposo es sin duda mayor que la de él. Debería
ser con nosotros tal como fue con él, que
lo único que importe sea que Cristo sea glorificado por nosotros y en todos
nuestros caminos y circunstancias; que Cristo sea magnificado en nuestros cuerpos; y si eso domina nuestros deseos,
metas y ambiciones, todo marchará bien en cuanto a nosotros, por mucho que seamos
despreciados, y sin que importe cuán grande pueda ser nuestro sufrimiento y prueba.”
CHARLES SIMEON
“El
éxito de un novio que ha obtenido posesión de su novia se considera
generalmente motivo de gozosa felicitación. Ahora bien, la conversión de un alma a Cristo está adecuadamente representada bajo
esta semejanza. La Escritura a menudo habla de Cristo como el esposo de su pueblo [vea: Isa 54: 5.
Oseas 2: 19-20.], Y de la Iglesia como su esposa [vea: Efesios 5:23; Efesios 5:
25-27; Efesios 5: 31-32.].
Para
señalar esta correspondencia, baste decir que la metáfora es justa; que todos
los que están verdaderamente convertidos se entregan a Cristo y, por lo tanto,
se hacen partícipes de todo lo que él posee. Contemplemos ahora qué motivo de
gozo es este:
Para el creyente… Consideremos de qué estado está tomado: ¡qué malvado es
por naturaleza! ¡Cuán vil en la práctica [vea en Ezequiel a lo largo de todo el
capítulo 16 como describe esto fuertemente.] Considere a qué estado ha sido
elevado: ¡a qué exaltado honor! ¡A qué inmensa riqueza! ¡A qué inefable
felicidad! ¿No tiene una razón tan buena para regocijarse?
Para el Esposo celestial… Sabemos que, estrictamente hablando, no es capaz de que
su felicidad aumente por nada de lo que podamos hacer: Cristo es completamente
independiente y autosuficiente. Sin embargo, las Escrituras hablan de él
todavía afectado por el gozo y la tristeza, tal como lo estaba en los días de
su carne. De acuerdo, entonces, con ellos, pensemos, ¿cuáles deben ser sus
sentimientos, cuando ve cumplidos los benditos fines de su encarnación y
muerte?
Convertir
y salvar a los pecadores fue el fin de todo lo que hizo y sufrió por nosotros;
y cuando los ve convertidos a sí mismo, "ve el fruto de la aflicción de su alma, y queda satisfecho [Vea:
Isa 53:11]". Para ilustrar esta idea, nos da una variedad de parábolas [ver:
Lucas 15: 5-6; Lucas 15: 9-10; Lucas 15: 23-24.]; y condesciende en usar en el
profeta la misma semejanza en el texto, para expresar la satisfacción de su alma en tales eventos [ver: Isa 62:5.].
Para el amigo del Novio… Los amigos tanto de la novia como del novio a menudo
acceden a su unión y se regocijan cuando ven cumplidos los deseos de todas las partes,
de modo que los amigos de Cristo, especialmente sus ministros, se
esfuerzan por traer a los pecadores a él. Por esto trabajan, por esto oran; sí,
para esto viven, y por esto se contentan con morir. Su único objetivo es que
los pecadores nazcan para Dios y se unan a Cristo en los lazos de un pacto
eterno.
En
la búsqueda de esto, sus labores, sus ansiedades, sus sufrimientos son grandes.
¿Podrán entonces hacer otra cosa que regocijarse, cuando ven que no han “trabajado en vano ni corrido en vano”?
Si “sufren dolores de parto, por así decirlo, mientras tienen dudas”, ¿no deben
regocijarse cuando sus dudas se disipan? Vea cómo Pablo se regocijó en la
conversión de los hombres [1 Tesalonicenses 3:7-10.]: Y tales son los
sentimientos de todo ministro, en la medida en que está animado por el celo y
el amor cristianos.”
JOHN GILL
“El esposo... y ese es Cristo; (vMateo
9:15 y 25:1); y Él actúa y se comporta como tal; ama a los santos, como un
esposo ama a su esposa, con un amor anterior al de ellos; con un amor de complacencia
y deleite, soltero, casto e inviolable; libre y soberano, maravilloso,
inmutable y desde la eternidad hasta la eternidad: se compadece de ellos en
todas sus adversidades y aflicciones; los alimenta, los cuida y les proporciona
todo, alimento y ropa, refrigerio y protección; y se interesa en todo lo que
tienen: y un ejemplo asombroso de gracia es que aquellos que no son mejores que
otros, hijos de la ira por naturaleza; grandes pecadores, culpables e inmundos;
quebrados y mendigos en el muladar; sin embargo son tomados en una relación tan
cercana con él; que tiene la forma de Dios y es igual a él, porque es el
resplandor de su gloria y la imagen expresa de su persona, el Hijo de Dios, en
quien habita toda la plenitud de la Deidad; Rey de reyes y Señor de señores.”
J.C RYLE
“[El que tiene […] esposa […] esposo,
etc.]. En este versículo, Juan explica por medio de una analogía familiar las
posiciones respectivas que ocupaban Cristo y él mismo. Al analizarla es importante
no forzar demasiado los puntos de semejanza. Es una analogía que exige ser
tratada con reverencia, decoro y prudencia.
La
“esposa” del versículo hace
referencia a toda la congregación de los creyentes: La esposa del Cordero
(Apocalipsis 21:9). El esposo es el Señor Jesucristo mismo. El “amigo del esposo” hace referencia a Juan
el Bautista y a todos los otros ministros fieles de Cristo. Según las
costumbres nupciales de los judíos, había ciertas personas denominadas amigos del
esposo que eran un cauce de comunicación entre él y la esposa antes de la boda.
Su tarea consistía simplemente en favorecer y alentar los intereses del novio y
eliminar todos los obstáculos, en la medida que fuera posible, para alcanzar
una pronta unión de las partes. Lograr este objetivo y promover el buen
entendimiento entre la novia y el novio era su única tarea. Si veían prosperar
la petición de mano y lo veían aceptado favorable y alegremente por la novia,
habían cumplido su cometido y su trabajo estaba hecho.
Juan
el Bautista hace alusión a todo esto en el versículo que tenemos ante nosotros.
Dice a sus discípulos que su única obra era favorecer y promover un buen
entendimiento entre Cristo y los hombres. Al ver prosperar esa obra estaría
agradecido y se regocijaría, aun a pesar de que el resultado fuera que su propia
importancia personal disminuyera. Quería que sus discípulos supieran que la
creciente popularidad de Cristo que les ofendía era exactamente lo que anhelaba
ver. No tenía mayor gozo que el de oír la voz de Cristo (el novio) escuchada
por los creyentes (la novia). Era exactamente aquello para lo que había
predicado y ministrado. Su “gozo [estaba] cumplido”.
La
palabra “tiene” significa “posee como propia”. La posesión de la
novia como “hueso de [sus] huesos y carne de [su] carne”, es una prerrogativa
específica del novio (Génesis 2:3). Sus amigos no tienen nada que ver con esto.
No
debemos forzar en exceso la expresión “está
a su lado”. Algunos piensan que se toma de la posición que ocupaban los
amigos del novio el día que se presentaba formalmente el novio a la novia por
primera vez. Se mantenían a una distancia respetuosa contemplándolo.
Ciertamente, la expresión implica inferioridad. S. Pablo dice que el sacerdote
judío “está” ministrando diariamente, pero que Cristo “se ha sentado” a la
diestra de Dios (Hebreos 10:12).
Al
igual que la anterior, la expresión “le
oye” tampoco debe forzarse demasiado. Forma parte de los adornos de la
analogía. Lo que aquí se quiere decir se cumplió cuando informaron a Juan el Bautista
de que el ministerio de Jesucristo estaba siendo aceptado por algunos y tenía
el favor de muchos discípulos. Juan “le
oyó” y vio el exitoso progreso de su misión; y al verlo y oírlo, se “regocijó”.
Todo
el versículo es una imagen sumamente instructiva de la verdadera naturaleza y
obra de un ministro. Es un amigo de Cristo y se le nombra a fin de alentar la
unión entre Cristo y las almas (2 Corintios 2:2). Debe ceñirse ajustadamente a
ese oficio y nunca debe extralimitarse. El ministro que permite que se le rinda
el honor que pertenece exclusivamente a Cristo y eleva su oficio a la categoría
de mediador y sacerdote está usurpando traicioneramente una posición que no es
suya, sino de su Maestro. El cristiano profesante que trata a los ministros
como si fueran sacerdotes y mediadores está deshonrando a Jesucristo y
rindiendo despreciablemente a los amigos ese honor que pertenece exclusivamente
al Novio.”
LEON MORRIS
“El
gozo de su amigo hace que él también
sienta gozo. Del mismo modo, Juan dice que tanto el gozo de Jesús como su
propio gozo le satisfacen completamente. Hacía tiempo que ansiaba oír las
noticias que sus discípulos le traían. Sus palabras llenaron la copa de alegría
hasta rebosar. En otras ocasiones, Jesús usó la ilustración de la boda para
explicar por qué sus discípulos no ayunaban (Mr. 2:19). Nuestro pasaje apunta a
que la alegría que produce su venida no es solo para los de su círculo
inmediato. Puede que este pasaje esconda algo más que una feliz ilustración.
Seguro
que Juan el Bautista era consciente de que en el Antiguo Testamento Israel
aparece como la novia de Yahveh (Is.
54:5; 62:4-5; Jer. 2:2; 3:20; Ez. 16:8; Hos. 2:19-20). Este simbolismo también
se usaba para referirse al Mesías, y vemos que también se aplica a Cristo, por
ejemplo en 2ª Corintios 11:2 y Efesios 5:32. «De hecho, Juan el Bautista
testificaba que en Cristo, Dios mismo
estaba desposándose de nuevo con su novia» (Murray). En el momento en que
el evangelista recoge esta declaración, era imposible no ver la asociación
entre el novio y Jesús, y no entre el novio y Juan el Bautista. Y la Iglesia es
la novia de Jesús, y no la novia de su predecesor.”
SAMUEL P. MILLOS
“La
idea de dos novias, dos esposos y dos bodas, una referida a Israel y otra a la Iglesia,
no tiene base bíblica en la Escritura. Juan está gozoso al ver como el plan de
Dios avanza en la realidad de la presencia y ministerio de Jesús, por tanto, el
gozo que se expresa en Cristo es también la expresión del gozo supremo de Juan.
Los discípulos suyos estaban tristes, pero él estaba gozoso. En una situación
como aquella no podía haber tristeza para quien descubría el triunfo del
propósito de Dios y la eficacia del ministerio para el que había sido llamado.
El mayor gozo que un ministro de Cristo puede tener es conducir a la gente a
Cristo para salvación, en conversión sincera, desposándola con Él.”
SAN AGUSTIN
“Se goza grandemente de la voz del esposo…
No me llena de gozo mi voz, sino la voz del Esposo. Yo soy el que oye; el que
habla es El; yo para recibir la luz, que es El; yo el que oye, el Verbo es El. El amigo del Esposo, pues, está de pie y le oye. ¿Por qué está en pie? Porque no cae. ¿Por qué no cae? Porque
es humilde. Mira cómo está en pie sobre lo firme: No soy digno de desatar las correas de sus sandalias. ¡Qué bien
haces en humillarte! ¡Qué bien mereces no caer, sino estar en pie y oír y
gozarte con la voz del Esposo!
Así
es también el celo que tiene el Apóstol Pablo, este otro amigo del Esposo; pero
no celo de sí mismo, sino del Esposo. Escuchad su voz: Celoso estoy de vosotros, dijo, con el celo de Dios; no con el mío
ni para mí, sino con el celo de Dios. ¿De dónde y cómo es ese celo? ¿De qué
persona y para quién eres tan celoso? Es
que os he desposado con un solo varón, con Cristo, para presentaros a El como
una virgen pura. ¿Por qué temes, pues? ¿Por qué eres tan celoso? “Es que temo, dice, no sea que, así como la serpiente sedujo a Eva con su astucia, así
también pierdan vuestros sentidos la castidad de Cristo.”
¿Cuál
es la virginidad del alma o de la mente? Una fe íntegra, y una esperanza sólida,
y una caridad sincera. Esta es la virginidad que el celador del Esposo temía
que la serpiente corrompiera. Porque así como la profanación de un miembro del
cuerpo se hace en un lugar determinado, así también la seducción que se hace
por la lengua profana la virginidad del
corazón. No se pervierta en el alma la que no quiere conservar inútilmente
la virginidad del cuerpo.”
MATTHEW HENRY
“El
símil que usa el Bautista es precioso, pues ilustra magníficamente el papel de
Juan y el modo fiel de desempeñarlo. Con la comparación de unas bodas, Juan
confiesa que Jesús es el esposo y por tanto la esposa (la Iglesia—v. 2Co_11:2;
Efe_5:26.; Apo_19:7, etc.) le pertenece a Cristo, no a él. Él tiene bastante
gozo con ser el padrino del esposo. Entre los judíos, el padrino no era
meramente un phílos numphíou = amigo del esposo, sino un numphagógos = el
encargado de conducir al esposo a la cámara nupcial, y quedarse a la puerta
para escuchar el grito jubiloso del esposo al percatarse de que le habían
presentado una novia virgen.
Así
pues, para Juan, el colmo de su gozo era ver que las gentes le dejaban a él y
se iban tras de Jesús, pues eso demostraba que Juan ofrecía a Cristo una novia
«virgen», en el sentido de que él (el Bautista) no se había atribuido a sí
mismo el papel ni la gloria de «salvador» del pueblo de Dios, privilegio que
competía exclusivamente al Mesías; por el contrario al señalar con su dedo al
«Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jua_1:29), había puesto a los
pecadores en contacto directo con el Salvador, retirándose él de la escena,
para no arrebatarle a Jesús ni un miligramo de Su gloria. ¡Qué estupendo modelo
para todo ministro del Señor! El novio divino tiene la novia cuando las almas
le son dedicadas con fe y amor, y los ministros del Señor cumplen fielmente con
este papel cuando recomiendan a Jesús ante los oyentes y presentan la gloria,
la hermosura y la suficiencia del Salvador y les llevan íntegro sin quitar ni
poner, el mensaje que, como a embajadores suyos, les ha confiado el Señor (v.
2Co_5:20).
Si
cada uno de nosotros imitásemos este ejemplo del Bautista y de Pablo, no se
hallarían partidos ni facciones en las iglesias de Dios (v. 1Co_1:13-17;
1Co_3:5-8). Tengamos en cuenta que todo intento de arrogarnos a nosotros mismos
la menor gloria en la salvación de nuestros semejantes equivale a «pisarle la
novia» (como suele decirse) a Cristo y mancillar su virginidad. Este abuso
puede cometerse de muchas maneras, y es la principal la presunción de ser los
«representantes de Dios» o «vicarios de Cristo» en la tierra, que exigen ser
oídos como si fueran el mismo Dios. A ello ha contribuido una falsa exégesis de
lugares como Mat_16:18-19; Luc_10:16 y Jua_20:21-23. El gozo de todo fiel
ministro del Señor es desposar a las almas con Cristo en sincera conversión,
contento de ser un simple instrumento en las manos de Dios para la proclamación
de las Buenas Noticias. De seguro que no cabe un gozo mayor que éste, puesto
que no existe en el mundo un ministerio más alto ni una ocupación tan excelente
como la predicación del Evangelio.”
TEOFILACTO
“El
esposo de todas las almas es Jesucristo: hay esponsales allí donde hay unión, y
hay bautismo donde hay Iglesia. Le da las arras de esposa por medio del perdón
de los pecados y la comunión del Espíritu Santo. En la otra vida concederá
gracias aun mayores a los que sean dignos. No hay otro esposo más que
Jesucristo, porque todos los doctores que existen como padrinos, representan al
precursor. Ninguno dispensa gracias, sino únicamente el Señor. Los demás son
dispensadores de las gracias que reciben de Dios.”
BEDA EL VENERABLE
“Con gozo se alegra también el hombre cuando oye la voz del esposo; cuando comprende que no debe alegrarse de su sabiduría propia, sino de la sabiduría que recibió de Dios. El que no busca su propia gloria o su alabanza en los beneficios, y no apetece los bienes de la tierra sino los del cielo, éste es el amigo del esposo.”

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